viernes, 20 de agosto de 2010

ORAR: una experiencia inolvidable ¡DISFRUTALA!

Por Edelmira Rojas, legionaria de María, Trujillo.

¿Crees que Jesucristo está vivo?
¿Has experimentado esta realidad?
¿Crees en su Palabra: Jn. 14, 23?

Si son afirmativas tus respuestas sigue por favor estas indicaciones:

- Toma una posición orante (puede ser sentado con el tronco recto, manos sobre las rodillas con las palmas hacia arriba, ojos suavemente cerrados)
- Procura vaciarte de ti mismo (con sinceridad reconoce tu NADA)
- Pídele al Espíritu que te INUNDE, procura hacerlo sin pronunciar palabras, con el corazón, unas tres veces: Inúndame Señor con tu Espíritu. Que tu corazón anhele esta posesión.
- Haz silencio en todo tu ser, pon calma:
* Respira con sosiego: llena tus pulmones de aire (por la nariz) y expúlsalo lentamente por la boca, dirás: paz, paz, paz.
* Relaja cada parte de tu cuerpo ordenando a tus músculos que se "suelten" (empieza por la cabeza, cuello, brazos... ) con firmeza pero sin ansiedad, ellos se acostumbrarán a obedecerte.
* Silencia tu mente, acalla recuerdos, preocupaciones, afectos. Procura concentrarte en tu nariz, percibe las "sensaciones" del aire que ingresa y sale, quédate quieto unos tres minutos.

Ahora que has "preparado" la sala silenciosa y quieta estás en condiciones de ACOGER a Jesús resucitado.

- Prenderás las lucesitas de la fe, di con mucho deseo y seguridad: "Yo creo Jesús resucitado que estás conmigo", "Inunda todo mi ser con tu Presencia" (varias veces hasta experimentar que Jesús invade todo tu ser).
Quédate quieto todo el tiempo que quieras (5, 10, 15,... minutos)
- Agradece a Jesús este maravilloso momento, pídele una bendición especial para algún ser querido y si tu corazón es generoso ofrécele cambiar en una sola cosa.
- Mueve suavemente tus manos, tu cabeza, respira profundamente, abre los ojos.

Es importante recordar que la ORACIÓN ES GRACIA, es un don divino, está sostenida por la fe, alimentada por la Esperanza y su fruto es el Amor.

Con la ORACIÓN tu corazón irá aprendiendo a Amar como Jesús sin distinción: al que te quiere y al que no.

La oración interpela la vida y te irá transformando lentamente en una transparencia de Jesús.

Es importante la constancia y la paciencia.

Recuerda lo que dice Jesús en: Mt. 11, 6 "Bienaventurado el que al encontrarme, no se aleja desilusionado".

1 comentario:

  1. estupendo y oportunísimo !!!
    bendicioes en tan bella misión.

    ResponderEliminar