sábado, 25 de junio de 2011

Bolivia: Heraldos animan procesión de Corpus Christi.





El jueves 23 de junio pasado los Heraldos del Evangelio animaron la Procesión de Corpus Christi de la Parroquia La Recoleta, en la ciudad de Cochabamba.
Un coro de niñas, dirigido por las Sras. cooperadoras cantó durante la Eucaristía.

La forma y raíz de la amistad: el amor

Publicado 2011/05/31
Autor: Gaudium Press
Sección: Opinión

Redacción (Martes, 31-05-2011, Gaudium Press) El amigo, no solamente es elegido porque es el mejor, sino que también es el que está más unido a nosotros. Por lo tanto, es una realidad más propicia para el amor, y por lo mismo el amor a esa realidad es mejor [1].

Santo Tomás de Aquino refiriéndose al libro IX de la Ética nos dice: "la amistad que se tiene al otro viene de la amistad que el hombre tiene para sí mismo", a saber, el hombre se tiene para con el otro como para consigo mismo [2]. Más adelante afirma Santo Tomás que: "está el testimonio de la Escritura: ‘amarás a tu amigo como a ti mismo' (Lev. 19, 18). Y como al amigo le amamos por caridad, por caridad debemos amarnos también a nosotros mismos'" [3].

Existe en el hombre una verdadera necesidad de la amistad. El hombre es un ser sociable. Este instinto está tan arraigado en él, que aunque se bastase a sí mismo y fuese independiente, necesitaría igualmente tener amigos que sean como otros él mismo, tanto para conocerse a sí mismo en el amigo como para satisfacer su necesidad de hacer el bien a los demás.

Por eso, Aristóteles nos dice que aunque una persona tenga todos los bienes en abundancia y se baste completamente a sí misma, tiene de todos modos necesidad de amar, y estas afecciones sólo son posibles con la amistad.

Así como cuando queremos ver nuestro propio semblante nos miramos en un espejo, así cuando queremos conocernos sinceramente, es preciso mirar a nuestro amigo, en el cual podemos vernos perfectamente, porque mi amigo, repito, es otro yo. Si es tan grato conocerse a sí mismo, y si no se puede con esto sin otro, que sea vuestro amigo, el hombre independiente tendrá cuando menos necesidad de la amistad para conocerse a sí mismo. Además, si es una cosa hermosa, como en efecto lo es, derramar en torno suyo los bienes de la fortuna que se poseen, se puede preguntar: careciendo de amigo, ¿a quién podrá el hombre independiente hacer bien? ¿Con quién vivirá? Ciertamente no vivirá solo, porque vivir con otros seres semejantes a él es, a la vez, un placer y una necesidad. Si todas estas cosas son a la par bellas, agradables y necesarias, y si para tenerlas es indispensable la amistad, se sigue de aquí que el hombre independiente, por mucho que lo sea, tiene necesidad de la amistad [4].

Escribió San Dionisio que el amor es un poder unitivo, es por eso que la razón común de la amistad, entraña cierta unión, pues cada uno tiene en sí mismo una unidad superior a la unión. El amor con que uno se ama a sí mismo es forma y raíz de la amistad, así como la unidad es principio de unión. Aristóteles nos dice que lo amistoso para con otro proviene de lo amistoso para con uno mismo.

Para el Dr. Angélico, el objeto propio del amor es el bien. El amor surge de una cierta connaturalidad o complacencia del amante con el amado, porque es bueno para la persona lo que le es connatural y proporcionado:

Es preciso, pues, que aquello que es objeto del amor sea propiamente la causa del amor. Ahora bien, el objeto propio del amor es el bien, porque, como se ha dicho (q.26 a.1 y 2), el amor importa cierta connaturalidad o complacencia del amante con el amado, y para cada uno es bueno lo que le es connatural y proporcionado. Por consiguiente, se da por sentado que el bien es la causa propia del amor [5].

El Bien en su esencia es Dios, por tanto, hace parte de la naturaleza de la caridad la amistad del hombre con Dios y con todas las cosas de Dios, dentro de las cuales está el propio hombre. Por eso, el hombre debe por caridad amarse a sí mismo [6].

Por el P. Aumir Scomparin, EP

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[1] S. Th., 2ª 2ª q.27, a.7

[2] Ibid., 1ª 2ª q.99, a.1, ad.3

[3] Ibid., 2ª 2ª q.25, a.4

[4] Aristóteles, La gran moral, p. 103. L. II, cap. 17.

[5] S. Th. 1ª 2ª q.27, a.1.

[6] Ibid., 2ª 2ª q.25, a.4.

Minuto con María - La felicidad de María












Que María nos obtenga la gracia de salvar nuestra alma y así, poder admirarla durante toda la eternidad en el Cielo.

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Evangelio del día

2011-06-25 - Evangelio según San Mateo 8,5-17
Publicado 2011/06/25
Autor : Sagrada Biblia

Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Libro de Génesis 18,1-15

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: "Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor.

Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!". Ellos respondieron: "Está bien. Puedes hacer lo que dijiste".

Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: "¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas". Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo.

Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?". "Ahí en la carpa", les respondió.

Entonces uno de ellos le dijo: "Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo". Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él. Abraham y Sara eran ancianos de edad avanzada, y los períodos de Sara ya habían cesado.

Por eso, ella rió en su interior, pensando: "Con lo vieja que soy, ¿volveré a experimentar el placer? Además, ¡mi marido es tan viejo!".

Pero el Señor dijo a Abraham: "¿Por qué se ha reído Sara, pensando que no podrá dar a luz, siendo tan vieja? ¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Cuando yo vuelva a verte para esta época, en el año entrante, Sara habrá tenido un hijo".

Ella tuvo miedo, y trató de engañarlo, diciendo: "No, no me he reído". Pero él le respondió: "Sí, te has reído".

Interleccional: Lucas 1

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo.

Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Evangelio según San Mateo 8,5-17

Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole": "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente". Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".

Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace".

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.

Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes".

Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

Frase

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos

La flor de la sinceridad

Se cuenta que esta hermosa historia ocurrió hace muchísimos años en la milenaria localidad china de Nankín, situada a los pies de la Montaña Púrpura y cerca del río Azul, el conocido Yangtsé.

Allí vivía un niño muy inteligente y vivaracho que se llamaba Ling. Su familia, evangelizada por un sacerdote jesuita, se había convertido al cristianismo y formaba parte de la pequeña comunidad católica de entonces.

Tan pronto como la criatura vino al mundo, sus padres la bautizaron y ya desde la más tierna infancia le inculcaron el amor a la verdad, la belleza y el bien.

Nunca Ling había dicho una mentira. Le gustaba admirar los bellos paisajes que rodeaban la ciudad, especialmente al atardecer, cuando el sol pintaba de dorado, rojo y lila el cielo tan azul de Nankín. La gente elogiaba su singular inteligencia, pero él no le daba importancia a eso; sabía que era un don que Dios le había dado para servirle y lo único que quería era ser un buen niño.

Cuando cumplió los nueve años hizo la Primera Comunión —junto con sus compañeros— con mucho entusiasmo.

El festejo había sido inolvidable, aunque lo que más le había marcado fue el sentir la presencia del mismo Dios vivo en su inocente corazón.

Le encantaba la naturaleza y se dedicaba con esmero a la jardinería.

Su predilección eran las flores. Todas las que plantaba nacían con mucha lozanía y hermosura, pues conocía los secretos de este bonito arte y lo ejercía con mucho amor, consciente de que en la naturaleza se refleja la belleza de Dios.

Por aquella época, el emperador chino estaba ya muy mayor y tenía un grave problema: no poseía heredero.

¿Moriría sin dejar descendencia? Conforme iban pasando los años más preocupado se quedaba:

¿quién sería su sucesor? Un día de primavera fue a Nankín para visitar el lugar donde estaban enterrados sus antepasados, la famosa tumba Ming Xiaoling. Mientras paseaba por los enormes bosques y jardines que rodean la majestuosa construcción, se le ocurrió una brillante idea para resolver el problema de su sucesión: organizaría un concurso floral con todos los niños del imperio.

Envió un comunicado a todos los rincones de sus dominios, en el que se convocaba a los chiquillos para que se presentaran en palacio. Les atendió en uno de sus jardines, tan bien cuidado que cada planta parecía una joya. Los concursantes recibieron una semilla y el encargo de hacerla germinar y cuidar de ella durante un año; para la próxima primavera tendrían que volver de nuevo al palacio con la planta que les hubiera nacido. El joven que lograse obtener la flor más bella se convertiría en el heredero del trono. Los niños se quedaron eufóricos, soñaban ya cada cual con un hermoso palacio, ropas magníficas, excelentes comidas, todo aquello que imaginaban que era la deliciosa vida de un emperador.

Ling estaba convencido que conseguiría llevar algo muy especial.

Con mucho cuidado plantó su semillita y todas las mañanas la regaba.


Ling, con toda candidez y sinceridad, le narró al emperador todos los cuidados y atenciones que le había
prestado a su semillita.


Pasaron varios días y… nada. Pasó un mes y… ¡nada! Llegó el otoño y… ¡lo mismo! La cambió de maceta y redobló las atenciones, pero la simiente seguía sin germinar.

El invierno terminó y vino de nuevo la primavera. Ling sólo tenía una maceta llena de tierra y sin ninguna flor. No entendía lo que había ocurrido y tampoco sabía qué hacer.

Por fin llegó el gran día de comparecer ante el emperador. Todos los muchachos se engalanaron para ir al palacio y llevar sus magníficas flores. Ling era el único que iría con las manos vacías. Y, entonces, se puso a llorar.

Su padre, no obstante, le aconsejó:

— Hijo mío, en todos estos meses has hecho lo mejor que podías hacer y sólo has obtenido una maceta llena de tierra. Pues ve hasta el emperador y cuéntale lo que te ha pasado. Si se ríen de ti, no te preocupes por ello, porque más vale decir la verdad que inventar una mentira para evitar que se burlen de uno.

El niño salió en dirección al palacio.

Al llegar allí, se encontró con centenas de críos que llevaban unas plantas muy exuberantes y exóticas, como bromelias, orquídeas o “aves del paraíso”, incluso más sencillas como azaleas o violetas.

Todas las macetas contenían, por lo menos, una flor. Salvo la que llevaba Ling, que no tenía ninguna. Las miradas se centraron en él y las risas y cuchicheos empezaron a oírse.

El soberano contemplaba atento las innumerables flores de rara belleza.

Pero sus ojos buscaban alguna cosa que parecía que no encontraban…

De pronto, se fijó en el niño de la maceta vacía y lo llamó. Trató de indagar el motivo de su fracaso.

Ling, con toda candidez y sinceridad, le narró todos los cuidados y atenciones que le había prestado a su semillita: como la había regado, ablandado la tierra, cambiado de maceta, puesta al sol; pero de allí no brotó nada. Desilusionado, acabó por decir que lo había hecho mejor que pudo, y le pedía perdón al emperador por no haber conseguido ninguna cosa.

El emperador, sonriendo, declaró solemnemente:

— ¡Por fin encontré al heredero del trono!

Ling estaba perplejo, al igual que los otros niños. Y el emperador continuó:

— No sé qué es lo que habéis hecho para conseguir flores tan bonitas, exóticas y exuberantes… ¡Ling ha sido el único honesto! Todas las semillas que fueron distribuidas habían sido cocidas antes, por lo tanto, de ninguna de ellas podría haber germinado nada. Ling ha sido el único que no se avergonzó de decir la verdad, aunque sufriera el ridículo ante todos. Su honestidad debe ser premiada. Declaro que él será el futuro emperador, ya que ganó el concurso al traer la flor más bella de todas las que aquí están: la flor de la sinceridad.

jueves, 23 de junio de 2011

La esclavitud a la Virgen como suprema libertad

Publicado 2011/05/24
Autor: Gaudium Press
Sección: Espiritualidad

Redacción (Martes, 24-05-2011, Gaudium Press) La forma suprema de la libertad consiste en aceptar la autoridad de aquellos que nos ayudan a practicar la verdad y el bien, o sea, a hacer aquello que de hecho queremos. No hay, por tanto, forma más cristalina y más sublime de libertad que ser esclavos de Nuestra Señora. Es el auge de la dignidad humana, porque es hacer, en todo, aquello para donde nuestras mejores apetencias caminan.

¿Cuál es la consecuencia de eso para nosotros, cuando nos consagramos a Nuestra Señora? Es llevar un espíritu amoroso de autoridad, esto es, comprendiendo la función de la autoridad, comprendiendo la función de la obediencia y comprendiendo que, haciéndonos tan pequeños delante de Ella, hacemos una cosa sublime, una cosa altamente dignificante. No debemos nunca avergonzarnos de obedecer, de seguir a otro, porque exactamente ahí está la más alta dignidad del hombre.

En este punto de nuestra argumentación, alguien podría preguntar: "Esta doctrina de esclavitud de amor a la Virgen María es linda! ¿Pero cuál sería su utilidad práctica? ¿Y qué relación tendría con la tesis de nuestra pesquisa?"

Es San Luis María Grignion de Montfort quien responderá a estas dos preguntas. El capítulo V de su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen tiene como título: Esta devoción conduce a la unión con Nuestro Señor.

En seguida, explica el santo: "Esta devoción es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Nuestro Señor, y en esto consiste la perfección cristiana.". Él hace una larga demostración de esta tesis en su Tratado.

Por tanto, conforme enseña San Luis de Montfort, la perfección cristiana consiste en la unión con Nuestro Señor, y la esclavitud de amor a la Virgen María, enseñada por él, es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a esta unión.

En resumen, la doctrina del santo consiste en la consagración de sí mismo a Jesús de las manos de María. "Así será un fiel y amoroso esclavo de Jesús y María quien, de las manos de María Santísima, se entregue enteramente al servicio de este Rey de reyes, y que no reserva nada para sí".

En vista de eso, una gran difusión de esta forma de devoción a la Santísima Virgen sería un fuerte instrumento para conducir a los hombres a la vida eucarística, trayendo así de vuelta al redil de Cristo a las ovejas descarriadas.

Por el Dr. José Mário da Costa

Drogas: ¿Legalizar o prevenir?

Publicado 2011/06/22
Autor: Gaudium Press
Sección: Opinión

Bogotá (Miércoles, 22-06-2011, Gaudium Press) Los vientos en favor de la legalización de las drogas soplan de tanto en tanto en las modernas ágoras de la opinión pública, pero en días recientes lo hacen con mayores bríos.

Legalizar -dicen los defensores de esas tesis- es la salida ante el fracaso de la represión, de los no resultados de la lucha global contra el tráfico, lucha desencadenada desde el famoso discurso de Nixon de 1971. Legalizar reduciría los costos de las drogas, permitiría su control estatal, y con ello tornaría menos atractivo su comercio. Legalizar disminuiría asimismo los egresos que los Estados emplean en la represión actual, costos que también se miden en vidas.

Algunos, más osados, no hablan solo de una legalización sino de una liberalización de todo tipo de drogas, fundados en un supuesto derecho de cada cual de hacer lo que le parezca con su existencia. Una vez más, allí está presente el necio individualismo reinante, llevado al paroxismo, desintegrador de la comunidad humana.

Vemos entretanto en todos esos alegatos recientes a favor de la legalización, muchos datos de orden económico, de producción -no completos eso sí-, pero pocas referencias al terrible drama del drogadicto. Y sobre todo, muy pocas proposiciones de una verdadera solución de fondo a ese siniestro flagelo, que como veremos, ya ha expuesto la Iglesia.

Recordemos antes que el desastre de una vida que se consume en la droga, trágico, no es solo el de la pobre víctima que va viendo como se torna progresivamente esclavo y pierde finalmente cualquier control sobre su ser, sino también el de su familia, que siempre se ve involucrada y afectada, y el de los demás grupos humanos con los que convive el drogadicto. La drogadicción es una verdadera tragedia social, que ha requerido y requiere un abordaje prioritario a nivel estatal e internacional. Y quienes propugnan de forma simplista por la legalización o la liberalización de las drogas dan la impresión de no tener siempre presente el horror y repudio que merece el oscuro drama humano de la drogadicción.

Digamos también, que en el pensamiento de Juan Pablo II, y en el de la Iglesia, la represión -y no la legalización- es un elemento legítimo y necesario en la lucha contra las drogas: "La droga es un mal, y ante el mal no son adecuadas las cesiones. Las legalizaciones, también parciales, además de ser al menos discutibles en relación con el tipo de ley, no producen los efectos que se plantean. Una experiencia común lo confirma. Prevención, represión, rehabilitación: estos son los puntos focales de un programa que, concebido y realizado a la luz de la dignidad del hombre, mantenido por las relaciones entre los pueblos, obtiene la confianza y el apoyo de la Iglesia (Insegnamenti di Giovani Paolo II, VII, 2, 1984, p. 349)".

La represión al tráfico de drogas tiene además un efecto pedagógico social, propio a todas las buenas leyes y buenas iniciativas punitivas legitimas del Estado: ellas enseñan que lo malo es malo y sigue siendo malo. Y destruir la propia dignidad en el consumo de drogas es malo. Hablar de un supuesto fracaso en la represión para proponer la legalización, es tan sinsentido como querer legalizar el robo en una sociedad donde se practique generalizadamente.

No obstante, y sin desatender la importancia de las múltiples iniciativas de rehabilitación que existen en el mundo, la palabra clave en la triada de la lucha contra las drogas referida por el Beato Papa polaco es la prevención. Pero en este punto, la Iglesia tiene también una visión diferente, mucho más amplia y profunda de la que normalmente circula por ahí.

Para la Iglesia, prevención en profundidad es, como explica el bioeticista italiano Lino Ciccone, "la que asume la compleja y difícil tarea de imprimir un auténtico cambio en el camino cultural de nuestra sociedad" (Bioética, 2006). En un contexto hedonista y materialista, "es necesario el compromiso de formar una sociedad nueva, a medida del hombre" (Juan Pablo II, Discurso a la comunidad terapéutica ‘San Crispino', 27-IV-1984), donde se favorezca "una mentalidad nueva, esencialmente positiva, inspirada en los grandes valores de la vida y del hombre. (...) Cultivar esos valores es el secreto para quitar el terreno a la cizaña de la droga" (Juan Pablo II, Discurso al VIII Convenio Internacional de las Comunidades Terapéuticas, 7-IX-1984). El Papa Wojtyla constataba que el problema de fondo eran los muchos, que en un mundo que iba perdiendo el sentido de vida, errantes, buscaban su horizonte y fin en el placer seductor y esclavizante de las drogas.

En el mismo discurso al Convenio Internacional de las Comunidades Terapéuticas en 1984, el Pontífice polaco definía, de una manera lapidaria, palabras más palabras menos, que solo en el cristianismo bimilenario el hombre de nuestros días podía encontrar la solución al grave problema que progresivamente carcome la civilización moderna:

"Los ideales simplemente humanos y terrenos (...), a pesar de tener una importancia fundamental, (...) no siempre, por diversos motivos contingentes, consiguen dar un significado completo y definitivo a la existencia. Resulta necesaria la luz de la trascendencia y de la revelación cristiana. (...) La convicción serena de la inmortalidad del alma, de la resurrección futura de los cuerpos y de la responsabilidad eterna de los propios actos es el método más seguro para prevenir el terrible mal de la droga, para curar y rehabilitar a sus pobres víctimas, para fortificar en la fortaleza en el camino del bien".

No es solo retomar los valores meramente humanos. Es simplemente y sobre todo volver a Cristo. Tarea que ocupó a una civilización cientos de años, pero enteramente posible con el mismo auxilio de Dios.

Por Saúl Castiblanco

Evangelio del día

2011-06-23 - Evangelio según San Mateo 7,21-29
Publicado 2011/06/23
Autor : Sagrada Biblia

¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ¿Quién puede hablar de las proezas del Señor y proclamar todas sus alabanzas?

Libro de Génesis 16,1-12.15-16

Sarai, la esposa de Abraham, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. Sarai dijo a Abraham: "Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos". Y Abraham accedió al deseo de Sarai.

Ya hacía diez años que Abraham vivía en Canaán, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia.
El se unió con Agar, y ella concibió un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenzó a mirar con desprecio a su dueña.
Entonces Sarai dijo a Abraham: "Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregué a mi esclava, y ahora, al ver que está embarazada, ella me mira con desprecio. El Señor sea nuestro juez, el tuyo y el mío".

Abraham respondió a Sarai: "Puedes disponer de tu esclava. Trátala como mejor te parezca". Entonces Sarai la humilló de tal manera, que ella huyó de su presencia. El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial - la fuente que está en el camino a Sur - y le preguntó: "Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?". "Estoy huyendo de Sarai, mi dueña", le respondió ella.

Pero el Ángel del Señor le dijo: "Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella". Luego añadió: "Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos". Y el Ángel del Señor le siguió diciendo: "Tu has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción.

Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos". Después Agar dio a Abraham un hijo, y Abraham lo llamó Ismael. Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abraham tenía ochenta y seis años.

Salmo 105

¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
¿Quién puede hablar de las proezas del Señor y proclamar todas sus alabanzas?
¡Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo!
Acuérdate de mi, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; visítame con tu salvación, para que vea la felicidad de tus elegidos, para que me alegre con la alegría de tu nación y me gloríe con el pueblo de tu herencia.

Evangelio según San Mateo 7,21-29

No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?'.

Entonces yo les manifestaré: 'Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal'.

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Papa en San Marino – El Pontífice pide a los jóvenes que no cedan al individualismo y al egoísmo

Publicado 2011/06/20
Autor : Gaudium Press

En la última etapa de su viaje a San Marino, este fin de semana, Benedicto XVI se encontró con los jóvenes locales en la Catedral de Pennabili

Pennabili (Lunes, 20-06-2011, GaudiumPress) El encuentro con los jóvenes en la Catedral de Pennabili fue el último punto del programa de la visita del Papa Benedicto XVI a la diócesis de San Marino-Montefeltro, concluida este domingo. En la ocasión, el Papa pidió a los jóvenes que no cediesen "a las lógicas individualistas y egoístas".

"El hombre no puede vivir sin esta búsqueda de la verdad sobre sí mismo; verdad que lo lleve a abrir el horizonte y a ir más allá de lo que es material; no para huir de la realidad, sino para vivirla de una forma aún más verdadera, más rica de sentido y de esperanza", dijo.

En su discurso, el Santo Padre recordó a los jóvenes la figura del joven rico, presente en los Evangelios, invitándolos a buscar respuestas no "parciales, inmediatas y cómodas" a las preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida.

"Sean consolados por el testimonio de tantos jóvenes que alcanzaron la meta de la santidad: piensen en Santa Teresa del Niño Jesús, Santo Domingo Savio, Santa María Goretti, el beato Pier Giorgio Frassati, el beato Alberto Marvelli - ¡que es de esta tierra!", pidió Benedicto XVI, advirtiéndoles sobre las tentaciones de una mala comprensión de la ciencia y la tecnología.

El Papa habló sobre las "ilusiones" de la potencialidad de la respuesta de la ciencia y la tecnología. "El hombre - afirmó - también en la era del progreso científico y tecnológico permanece un ser abierto a la verdad entera de su existencia, que no se limita a las cosas materiales, sino que se abre a un horizonte mucho más amplio".

"El riesgo es siempre aquel de permanecer aprisionado en el mundo de las cosas, de lo relativo, lo útil, perdiendo la sensibilidad por aquello que se refiere a nuestra dimensión espiritual". En los datos científicos y en los instrumentos tecnológicos no se encuentran las respuestas sobre el significado de libertad y de la "riqueza de las relaciones de amistad y de amor", ponderó el Papa. "Solamente Dios puede llenar el corazón del hombre en esta necesidad".

Para Benedicto XVI el pleno sentido de la existencia humana se encuentra no en la superficialidad de las cosas, sino en el encuentro con Jesucristo, que "no se resuelve en la adhesión a una doctrina o a una filosofía", sino "en el caminar junto a Él en la vida".

El Papa llegó a Pennabili en helicóptero. Allí, lo aguardaba una calurosa recepción, intercalada con cantos. Las calles, así como en San Marino, fueron decoradas con las banderas vaticanas. El Papa volvió al Vaticano según el horario previsto, alrededor de las 21:00 horas.

viernes, 17 de junio de 2011

El Salvador: Imposición de túnica a nuevos teciarios de los Heraldos del Evangelio.



“ Este envío de las túnicas a nuevos Terciarios de los Heraldos del Evangelio con la consiguiente consagración a María implica una gran responsabilidad “, les mencionaba el Padre Fernando Gioia y añadía que esa responsabilidad era entre otras varias la de de apostolar en sus diferentes maneras : con el ejemplo que transmite su comportamiento, con su servicio, dedicación y entrega o bien en el propio campo con los fieles mencionando el Apostolado del Oratorio entre otros.

El domingo día 12 de junio se realizó dicho acto que fue providencial el evangelio del día para esta ocasión :

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu, Santo; y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado. Y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".

El nuevo “ pelotón “ de Terciarios que esa fecha recibieron su maravillosa y poderosa túnica que el Padre Fernando Gioia bendijo y procedió a vestir con ellas a 6 mujeres y 4 varones al que ayudaron compañeros terciarios, permitió percibir en el rostro de los protagonistas su felicidad y firme decisión por el paso dado recibiendo la efusiva felicitación de todos los miembros de las distintas ordenes de los Heraldos presentes.

Evangelio del día

2011-06-17 - Evangelio según San Mateo 6,19-23
Publicado 2011/06/17
Autor : Sagrada Biblia

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.

Carta II de San Pablo a los Corintios 11,18.21b-30


Ya que tantos otros se glorían según la carne, yo también voy a gloriarme. Dicen que hemos sido demasiado débiles: lo admito para mi vergüenza. Pero de lo mismo que otros se jactan -y ahora hablo como un necio- también yo me puedo jactar.

¿Ellos son hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio: yo lo soy más que ellos. Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde de la muerte, cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche en medio del mar.

En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos, cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez.

Y dejando de lado otras cosas, está mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas? Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad.

Salmo 33

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren.
Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores.
Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

Evangelio según San Mateo 6,19-23

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.

Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

Minuto con María - Madre de la Divina Gracia



Recurramos siempre a María para que por su intermedio podamos recibir todas las gracias que necesitamos.

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jueves, 9 de junio de 2011

Oh! Jesús mío

Publicado 2009/04/12
Autor : Catecismo de la Iglesia Católica

Oración dada a los tres pastorcitos por el ángel de Portugal.

Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.

Minuto con María - Madre de todos los hombres



Pidamos la gracia de poder tener una relación de Madre e hijo con la Santísima Virgen.



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La contrición perfecta: Una gracia siempre a nuestro alcance

Publicado 2011/06/08
Autor: Gaudium Press
Sección: Espiritualidad

Redacción (Miércoles, 08-06-2011, Gaudium Press) Quien tenga la infelicidad de cometer un pecado, y esté imposibilitado de confesarse en seguida, tendrá siempre un precioso recurso para reconciliarse sin demora con Dios.

En su infinita misericordia, Dios pone a disposición de sus hijos, para su santificación, una inconmensurable cantidad de dones y gracias. Algunos de estos favores divinos, Él los dispensa a todo y cualquier fiel. Otros, sin embargo, en su sabiduría, el Creador los reserva para algunas almas elegidas.

Es el caso del don de la profecía, del de hacer milagros y de tantos otros, concedidos solo en determinadas circunstancias, de acuerdo con las necesidades de la Santa Iglesia.

Algunos piensan que a esta categoría especial de dones pertenece la gracia de la contrición perfecta. Esto no es real. Muy al contrario, esta gracia está siempre al alcance de todos los fieles, sin ninguna excepción. Más aún, ella es de fundamental importancia en la vida espiritual de todo bautizado.

Entre los libros que tratan del tema, se destaca el del Padre Johann von den Driesch, titulado La Contrición Perfecta - una llave de oro para el cielo. En él, ese fervoroso sacerdote de la arquidiócesis de Colonia expone la doctrina católica al respecto, con la claridad del buen pedagogo y el ardor del apóstol empeñado en la salvación de las almas. [1]

Elementos de la contrición auténtica

La contrición -o arrepentimiento- es el dolor de alma que la persona siente por haber pecado; este dolor solo es verdadero cuando el pecador detesta la mala acción practicada y tiene el propósito de no pecar más. Por ejemplo, si un ladrón se dice arrepentido de un robo cometido, pero no tiene horror al crimen en sí, ni hace el propósito de corregirse, no se puede afirmar que esté contrito.

Para ser auténtica, la contrición precisa ser interna, o sea, provenir de hecho del alma, no puede reducirse a meras palabras pronunciadas sin reflexión. Debe también ser general, esto es, abarcar todos los pecados, al menos todos los pecados mortales. Es necesario, por último, que ella sea sobrenatural, quiere decir, que tenga por base alguna verdad de la Fe: el temor de Dios que tiene el derecho de ser obedecido, el amor de Dios que nos ama, el deseo del Cielo, el miedo del infierno, etc.

Si alguien asalta un banco y después se arrepiente porque está en riesgo de ser preso, eso no es contrición perfecta, pues se basa en motivos meramente naturales.

La esencia de la contrición perfecta: la voluntad de alejarse del pecado

Como arriba dijimos, la gracia del arrepentimiento está al alcance de todos. Para obtenerla, basta manifestar a Dios con sinceridad de alma su pesar por haberlo ofendido y el firme propósito de no volver a pecar.

"La esencia de la contrición está en el alma, en la voluntad de alejarse de verdad del pecado y convertirse a Dios", afirma el Padre Johann von den Driesch.

Contrición perfecta e imperfecta

La contrición de un pecador puede ser perfecta o imperfecta, dependiendo de los motivos que lo lleven a tenerla.

La contrición perfecta procede del amor: el pecador se arrepiente por el hecho de haber ofendido a Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas.

Imperfecta es la contrición que viene del temor: la persona aborrece el pecado por el miedo de perder el Cielo y ser lanzada al infierno. ¿Por qué es llamada imperfecta? Porque en ella el pecador lleva en consideración principalmente a sí mismo, y no a Dios.

Por Lucas Garcia

(Mañana II Parte: Ejemplos de verdadera contrición - Contrición perfecta y confesión)

1 Driesch, Johann von den. A Contrição Perfeita - uma chave de ouro para o céu, Tip. São Francisco, Bahia, 1913.

Evangelio de día

2011-06-09 - Evangelio según San Juan 17,20-26
Publicado 2011/06/09
Autor : Sagrada Biblia

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 22,30.23,6-11

Al día siguiente, queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos. Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: "Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos".

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: "Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel...?".

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: "Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma".

Salmo 15

Mictán de David. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti".

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte!
Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.

Evangelio según San Juan 17,20-26

No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos".

domingo, 5 de junio de 2011

El sentido de lo maravilloso puede regenerar al hombre

Publicado 2011/06/02
Autor: Gaudium Press
Sección: Opinión

Redacción (Jueves, 02-06-2011, Gaudium Press) El hombre es un todo substancial, armonioso, constituido de un cuerpo cuya forma es el alma, y potencias: vegetativa, sensitiva e intelectiva, que interactúan. Así, si alguien, durante un paseo por el campo, se encuentra con un toro furioso, se produce en el organismo una serie de reacciones en cadena: la glándula suprarrenal inyecta inmediatamente adrenalina en la sangre, el corazón se acelera, los bronquios se dilatan y la respiración también se acelera. La sensación de miedo provoca reacciones fisiológicas que colocan al cuerpo en un estado concordante con el alma. Existen, pues, los estados físicos de miedo, vanidad, coraje y muchos otros.

Entretanto, existe también el estado físico provocado por lo maravilloso, que produce enorme bienestar y dispone para el esfuerzo y para la dedicación al bien. La salud se beneficia, una serie de indisposiciones orgánicas entran en orden y se enfrentan mejor los estados de aflicción y angustia. El deleite producido por el sentido de lo maravilloso es insuperable. Una "experiencia de lo maravilloso" está al alcance del hombre y, cuando bien asimilada, produce en el organismo un efecto que podrá ser comparado con algunos medicamentos y antidepresivos. Lo que no quiere decir que los medicamentos no deban ser utilizados, sino la "maravillo-terapia" podrá favorecer una recuperación más rápida y eficaz.

Bosques, campiñas, montañas, las variaciones del cielo diurno y nocturno, las auroras y los ocasos, el mar majestuoso... son remedios naturales puestos por Dios a nuestra disposición. Pero no son los únicos; también las obras humanas, las nietas de Dios, según expresión de Dante. [1]

Hace parte del arte del bien vivir el aprovechar todo lo que pueda ser objeto de contemplación. Lo maravilloso es lo mejor de la realidad, y apunta hacia lo Absoluto. Los medievales eran especialistas en este arte y fomentaban con naturalidad la "celestialización" de las cosas; todo lo que hacían tendía al ápice de lo maravilloso. Comentaba el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira que "el alma ‘maravillable' es un alma maravillosa, capaz de hacer maravillas". [2]

El hombre de hoy no perdió la capacidad de admirar, por más que la sociedad le haga muchas otras invitaciones. Es preciso proporcionarle ocasiones para, maravillándose, discernir en las cosas aquello que ellas tienen de bello, bueno y verdadero, o su ausencia, y con esto poder dirigirse a lo esencial: Dios.
Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, describe la adhesión de aquel que se deja "seducir" por la Belleza que salva:

"Es en el interior de la evidencia objetiva, que se deja percibir a partir del sujeto con la primera reacción del ‘espanto' y de la ‘admiración', que se encuentra ya la fuerza que lleva al hombre a reconocerla como bella y, por tanto, buena y verdadera y por eso mismo llena de sentido para ser amada y seguida". [3]

Por Mons. João S. Clá Dias, EP

“Dóciles al Espíritu Santo”

Nuestro Señor Jesús lo quiere: es preciso seguirle de cerca. No hay otro camino. Esta es la obra del Espíritu Santo en cada alma –en la tuya–, y has de ser dócil, para no poner obstáculos a tu Dios. (Forja, 860)


Para concretar, aunque sea de una manera muy general, un estilo de vida que nos impulse a tratar al Espíritu Santo ‑y, con El, al Padre y al Hijo‑ y a tener familiaridad con el Paráclito, podemos fijarnos en tres realidades fundamentales: docilidad ‑repito‑, vida de oración, unión con la Cruz.

Docilidad, en primer lugar, porque el Espíritu Santo es quien, con sus inspiraciones, va dando tono sobrenatural a nuestros pensamientos, deseos y obras. El es quien nos empuja a adherirnos a la doctrina de Cristo y a asimilarla con profundidad, quien nos da luz para tomar conciencia de nuestra vocación personal y fuerza para realizar todo lo que Dios espera. Si somos dóciles al Espíritu Santo, la imagen de Cristo se irá formando cada vez más en nosotros e iremos así acercándonos cada día más a Dios Padre. Los que son llevados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.

Si nos dejamos guiar por ese principio de vida presente en nosotros, que es el Espíritu Santo, nuestra vitalidad espiritual irá creciendo y nos abandonaremos en las manos de nuestro Padre Dios, con la misma espontaneidad y confianza con que un niño se arroja en los brazos de su padre. Si no os hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos, ha dicho el Señor. Viejo camino interior de infancia, siempre actual, que no es blandenguería, ni falta de sazón humana: es madurez sobrenatural, que nos hace profundizar en las maravillas del amor divino, reconocer nuestra pequeñez e identificar plenamente nuestra voluntad con la de Dios. (Es Cristo que pasa, 135)

Evangelio del día

2011-06-05 - Evangelio según San Mateo 28,16-20
Publicado 2011/06/05
Autor : Sagrada Biblia

Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

Libro de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.

Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.

En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado.

Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". El les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad.

Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.

Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".

Salmo 46

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra.
El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey: el Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado.

Carta de San Pablo a los Efesios 1,17-23

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.

Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

Evangelio según San Mateo 28,16-20

Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

Minuto con María - Refugio de los pecadores

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Volvamos nuestra mirada al refugio que María Santísima nos ofrece en la hora de la tentación.

Frase

Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.