sábado, 16 de septiembre de 2017

El árbol de mi vida y Jesús el jardinero

Santo Evangelio según San Lucas 6, 43-49. Sábado XXIII del tiempo ordinario

Por: H. Balam Loza, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, creo firmemente en Ti y te amo con todo mi corazón. Hoy paro por un momento de todos los quehaceres y quiero, como niño, contemplar el gran amor que me tienes. Quiero gozar por un instante de tu amor. ¡Qué gracia tan maravillosa poder estar aquí, contigo!

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen "Señor, Señor", y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús, hoy te quiero contar algo que me pasó hace algunos días y que leyendo el Evangelio que me presentas, me ayudan a reflexionar. He aquí que hablando con un antiguo profesor mío, en un momento le dije que yo era un niño en comparación con él. El profesor se puso muy serio y me dijo: "usted ya no es un niño pues ha crecido y madurado".

Esto me hizo pensar en la vida. Yo puedo pensar que sigo siendo el mismo de hace dos, tres, cuatro años... pero en realidad el árbol de mi vida ha crecido y se ha consolidado. Veo que mis hermanos y amigos han ido abriéndose nuevos caminos y yo, a mi tiempo, he hecho lo mismo. En fin, que como diría mi querido profesor, yo ya no soy el niño de cuando tenía diez años. Soy un hombre.

Y, justamente, las palabras que me dices hoy dan luz a estas reflexiones. Mi vida no es para mí, mi vida es para otros, es para dar fruto. Veo que si bien he crecido aún tengo mucho que crecer y mucho para dar. A veces no sé qué es lo que tengo que hacer ni cuál es la mejor vía para caminar. Te pido, Jesús, que me ilumines en cada momento para que sepa caminar siempre por el recto camino. Quiero hacer tu voluntad, quiero escuchar tu palabra y ponerla en práctica. Tú eres el jardinero que sabes cómo cultivar el árbol de mi vida.

Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se vuelve también la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Como consecuencia, podemos amar a nuestros hermanos, a partir de los más pobres y sufridores, como él lo ha hecho, y amarlos con su corazón y llevar así al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz. Cada uno de nosotros es un sarmiento de la única vid, y todos juntos estamos llamados a llevar los frutos de este pertenencia común a Cristo y a su Iglesia.
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de mayo de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy, rezaré el rosario para poner en manos de María este árbol de mi vida, y para pedir por todos mis familiares, amigos y conocidos para que edifiquen su vida en los cimientos de tu palabra.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Arquidiócesis de Montevideo: ahora la santa Misa en señal de internet

El Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo (DECOS), a través de su plataforma de multimedios, está concluyendo los preparativos para emitir la santa Misa, vía señal de internet, la cual se podrá ver también por el canal Monte Carlo Televisión.

Esta iniciativa se encuadra dentro de un programa de tornar, cada vez más actualizada y ágil la presencia de la Iglesia, en los diversos medios llegando de este modo, a un mayor número de personas, ya sea en Uruguay como en el resto del mundo.

En las fotos, la grabación de la santa Misa celebrada por el cardenal  Daniel Sturla en la capilla ubicada en el edificio del DECOS, localizado en la zona céntrica de Montevideo.

Fuente: www.ICMtv.uy


Nutrida concurrencia en la tradicional Misa de la Expo Prado 2017

El domingo 10 se realizó, como todos los años, la tradicional Misa en el predio ferial de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), en el marco de la Expo Prado 2017.

La santa Misa fue celebrada por el Cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo y contó con una nutrida asistencia de autoridades de la ARU, de público relacionado con la actividad agrícola y ganadera de nuestro país y fieles en general.

En esta celebración eucarística, se agradecen los insignes favores recibidos durante el año y se pide a Dios Padre, por intermedio de Nuestro Señor Jesucristo por todas las intenciones y necesidades del año siguiente.

El cardenal Sturla, durante su homilía, se refirió a la importancia del campo como la “locomotora” que impulsa la economía y al decisivo rol del mundo rural en la vida de Uruguay.

Fue significativa la presencia de una imagen de Nuestra Señora de Fátima, que llegó en 1953 a Uruguay, la cual fue colocada en un lugar de destaque durante la santa Misa para la devoción de todos

Éremo de San Benito* Escrito por Felipe Rodrigues de Souza (Vida en los Heraldos)

Como mencioné anteriormente, la mayor parte del tiempo que viví junto a los Heraldos del Evangelio fue en una casa conocida internamente como Éremo de San Benito. La historia de esa casa es especialmente bonita, y creo que será de gran utilidad, si quiero transmitir con fidelidad mi experiencia en los Heraldos, contar un poco de ella a los lectores.

Los primeros contactos que el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira tuvo con los benedictinos fue durante el período que trabajó como abogado de la Orden de San Benito en tiempos pasados. Fue durante mucho tiempo frecuentador asiduo del Monasterio de San Benito, en el centro de la ciudad de São Paulo, donde asistía regularmente a Misa. Pero, en determinado momento conoció otra propiedad de la Orden que estaba localizada en el barrio Alto de Santana, una zona apartada de la ciudad en aquellos tiempos.

​El Dr. Plinio quedó encantadísimo con el recogimiento de los monjes, y sintió en el fondo de su alma una ligación especial con aquel ambiente. Lo que no podría imaginar, era que aquel monasterio pasaría a ser la Casa Madre de la institución que él fundaría, muchos años después.

En ese monasterio existía un observatorio astronómico, en la parte más alta de la construcción, donde el abad Dom Domingo de Silos –que da nombre a la calle actual de esa propiedad- pasaba largos momentos contemplando las estrellas. No obstante, el número de monjes benedictinos comenzó a disminuir y ellos se concentraron en el monasterio del centro de la ciudad, por lo cual el inmueble quedó deshabitado muchos años. El Dr. Plinio vio, entonces, la oportunidad de alquilarlo para reunir a los miembros de su grupo que comenzaba a tomar cuerpo y a crecer. Esto sucedió el 16 de julio de 1968, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, cuya advocación tiene un significado muy especial para el Grupo. [1]

​La admiración y el encanto del Dr. Plinio por esa propiedad era inmensos, que sólo con mirada sobrenatural se puede comprender. “En el fondo, por su discernimiento [...], al mirar aquellas paredes y analizar el ambiente, distinguió y amó el espíritu benedictino que allí flotaba, el mismo a partir del cual otrora habían surgido los esplendores de la Edad Media, con sus estilos, costumbres e instituciones. Además, en su calidad de fundador, tal reflexión le inspiraba ideas al respecto del futuro de su obra, pues preveía que la influencia del gran San Benito tendría en ella un papel destacado”. [2]

De hecho, el fundador de una institución religiosa tiene especial auxilio divino para intuir aquello que será benéfico para aquellos que constituyen la institución y que son sus hijos espirituales. [3] Fue él mismo, mientras recorría las dependencias del edificio, quien indicara lo que debería ser cada uno de los ambientes: capilla, salas de reuniones, biblioteca, refectorio, etc.

El núcleo de la vida de la recién nacida Obra del Dr. Plinio pasó a desarrollarse en el Éremo de San Benito, nombre que recibió a partir de entonces y que aún lo sigue siendo. Algunos miembros del Grupo comenzaron a llevar allí una vida comunitaria, inspirada en el espíritu benedictino tradicional. Sin embargo, después de algunos años, por infidelidad al don que la Providencia les concediera, el relajamiento tomó cuenta de ellos. Apenas uno permaneció fiel y mantuvo solo, durante muchos años, la vida monástica: Monseñor João Clá Dias.

​Años más tarde, ya siendo sacerdote, él recordaba estos hechos y contaba, entre muchos, que innumerables veces tuvo que cantar solo el Oficio, porque ningún otro comparecía para el acto religioso.

Poco tiempo después, todos abandonaron el Éremo y volvieron a su antigua vida. Monseñor João Clá, a pesar de todo, permaneció firme, y mantuvo la vida religiosa que acababa de nacer en la institución fundada por el Dr. Plinio. Y, así durante años consecutivos, quedó en una verdadera noche oscura el Éremo de San Benito, ante  el intento frustrado de institucionalización.

Sólo en 1977, casi diez años después, nuevos miembros del Grupo ingresaron en el Éremo de San Benito y retomaron la vida religiosa que los primeros habían abandonado. Esto fue posible gracias al ofrecimiento como víctima expiatoria que hizo el Dr. Plinio, y que le costó pasar el resto de su vida en una silla de ruedas. [4]

A partir de entonces el florecimiento de la nueva comunidad fue exuberante y continuo, y terminó desembocando en la fundación de los Heraldos del Evangelio. Las fotos que aquí publicamos, podrán dar al lector una pálida idea del ambiente de sacralidad que hay dentro de estas paredes.

En esta casa de los Heraldos viví 7 años de mi vida, desde 2006 hasta 2013. Fue durante este período que estudié Filosofía y Teología. Pero, sobre todo, fue en esa época que tuve la oportunidad de conocer más de cerca y convivir con Monseñor João Clá. ¡Un hombre extraordinario, un padre, un amigo, un consejero, un verdadero santo! Él se tornó para mí,  un modelo de virtud, a seguir, y a quien rindo una gratitud sin reserva,  incondicional. Fueron los días más bendecidos que tuve dentro de los muros de la institución.

* localizado en la ciudad de São Paulo (en el Barrio Jardim de São Bento)
Fuente: Êremo de São Bento

[1] “Grupo” es el término interno utilizado para referirse a la institución iniciada por el Dr. Plinio.
[2] Extraído de la obra “O dom de sabedoria na mente vida e obra de Plinio Corrêa de Oliveira”, pág. 409, escrita por el fundador de los Heraldos delEvangelio, Mons. João S. Clá Dias, EP publicada en 2016 por la Librería Editrice Vaticana.
[3] Escaparía un poco a nuestro objetivo hacer la explicación teológica de esta idea, pero no sería difícil encontrar fundamentos en los teólogos sobre el asunto.
[4] La historia detallada de esto es lindísima,  y puede ser encontrada íntegramente en la obra mencionada más arriba “O  dom de sabedoria”, volumen IV

sábado, 9 de septiembre de 2017

La compañía de Papá Dios

Santo Evangelio según San Lucas 6, 1-5. Sábado XXII del tiempo ordinario.

Por: H. Balam Loza, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, al final de esta semana vengo a tus pies para presentarte mis éxitos y fracasos, mis alegrías y tristezas. Muchas veces no recibiré la respuesta que esperaba de las personas pues ellas, como yo, llevamos nuestras propias cruces. Pero nadie puede navegar solo, pues naufragaríamos con facilidad. Pero Tú vas ahí, siempre cercano, como un Padre que en silencio ve a su hijo y está dispuesto a consolar, a compartir una pena, a celebrar o a simplemente dar ánimo en el silencio.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 6, 1-5

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: "¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?".

Jesús les respondió: "¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres".

Y añadió: "El Hijo del hombre también es dueño del sábado".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Somos hijos de Dios y Dios es nuestro Padre. A veces podemos pensar como los judíos que criticaban a Jesús. Y podemos ser perfectos observantes de los mandamientos, como ellos. Vamos a Misa los domingos, somos generosos en la limosna, ayudamos a los pobres que están fuera de la iglesia… En fin, hacemos muchas cosas, pero lo llevamos como una carga. Queremos ser santos y pensamos que tenemos que cumplir una serie de requisitos. Terminamos viviendo la fe con formalidad y perfección pero sin amor y esto, ¿por qué?

La fe no es cumplir, la fe es amar. Dios es Padre y nosotros somos sus hijos. Todo lo que nos rodea, un hermoso paisaje, un atardecer, una rica comida, la maravilla del universo… es regalo de ese Padre para que lo disfrutemos. Jesús nos enseña a ser hijos, a no vivir de fachada sino a vivir con el corazón.

Esto no quiere decir que dejemos de cumplir, que dejemos de ir a Misa los domingos o de cumplir los mandamientos. Esto quiere decir que vamos a Misa para agradecer a Dios tantos regalos; y cumplimos los mandamientos porque sabemos y confiamos, como buenos hijos, que el Padre sólo puede querer nuestro bien.

La fe no ha de ser un peso agobiante que nos amarga la vida, ha de ser una cruz que cargamos con alegría porque comprendemos el sentido que tiene y confiamos en el Padre. Lo más hermoso de ser hijo es que tu Padre no te va a quitar el resfriado que tomaste después de estar jugando en la lluvia, pero te va hacer disfrutar de cada momento. Dios no quita las dificultades sino que ayuda a dar sentido a cada momento de nuestra vida.

La palabra "hipócrita" Jesús la repite muchas veces a los rígidos, a aquellos que tienen una actitud de rigidez al cumplir la ley, que no tienen la libertad del hijo: sienten que la ley se debe hacer así y son esclavos de la ley. Pero la ley no ha sido hecha para hacernos esclavos, sino para hacernos libres, para hacernos hijo. San Pablo predicó mucho sobre esto; y Jesús, con pocas predicaciones, pero con muchas obras, nos ha hecho comprender esta realidad.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de octubre de 2016, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Mañana voy a ir a Misa con la mayor ilusión para agradecer a Dios Padre tantos regalos que he recibido esta semana, y para pedirle que me acompañe la próxima.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Bendicen la restauración de la Capilla “Nuestra Señora de la Salud” del Hospital Pereira Rossell

El cardenal Daniel Sturla SDB, arzobispo de Montevideo encabezó la eucaristía y bendición de las restauraciones de la Capilla “Nuestra Señora de la Salud” que funciona en el interior del Hospital Pereira Rossell, y que atiende espiritualmente a incontables  personas que concurren a ese importante centro de salud capitalino.

Acompañaron al cardenal Sturla en la celebración eucarística los sacerdotes Eduardo Sánchez, Genaro Lusararián, Nuble Alonso y W. Bernasconi.

En torno a esta capilla se desarrolla también una intensa la labor social en ayuda de los bebés nacidos en la maternidad del Hospital y a sus familias, canalizando los aportes en especies, de distintas parroquias y grupos católicos de Montevideo, tales como la Parroquia de los Palotinos, Nuestra Señora de Fátima, La Merced, entre otros.

La Capilla permanece abierta de lunes a viernes de 10 a 14 horas; los domingos se realiza la santa Misa a las 11:30 horas. El Diácono Permanente Miguel Zinola es quien está a cargo de la misma.

Para casos de urgencia –las 24 horas- enviar mensaje de texto al celular 098832174.

Para la Iglesia católica tanto universal, como del Uruguay es de gran importancia la Pastoral de la Salud –en la cual se encuadra la capilla del Hospital Pereira Rossell- pues por los centros de salud pasan millones de personas diariamente, muchas de las cuales solicitan asistencia espiritual.

Fotos y texto: Facebook/ Miguel Zinola

jueves, 7 de septiembre de 2017

Fiesta de la Natividad de la Virgen (8 de septiembre) por Plinio Corrêa de Oliveira *

 ¿Por qué se festeja el cumpleaños de alguien? La razón es muy simple: el aniversario de una persona representa el momento en que ésta entró en el escenario de la vida, el momento en que la sociedad humana se enriqueció con una presencia más.

Cada nacimiento constituye un favor, una gracia de Dios, porque todo hombre –por más que sea concebido en pecado original o traiga alguna deficiencia de familia- es una creatura de gran valor. Y esta creatura representa un enriquecimiento altamente ponderable para la humanidad.

Concebida sin pecado y repleta de dones sobrenaturales y naturales
En estas condiciones, la fiesta de la Natividad de la Virgen María nos lleva a preguntarnos cuál es el aporte que Ella trajo para la humanidad, y a que título especial el género humano debe festejar su aniversario.

Frente a esta perspectiva, quedamos sin saber qué decir... Pues la Santísima Virgen fue concebida sin pecado original.

Siendo Ella libre de cualquier mancha, un lirio de incomparable hermosura, su nacimiento debe alegrar no sólo al género humano, ¡sino también a todos los coros angélicos! Además de esto, Nuestra Señora poseía todos los dones naturales que una mujer pueda tener. Nuestro Señor Jesucristo le dio a Ella, según el orden de la naturaleza, una personalidad riquísima, preciosísima, valiosísima y, a este título, la presencia de Ella junto a los hombres representaba un tesoro de valor verdaderamente incalculable.

También, con su presencia, entre los hombres, ganamos los tesoros de gracias que la acompañaban y que son las mayores gracias concedidas por Dios a alguien, gracias verdaderamente inconmensurables.

Comprendemos entonces, lo que representa la llegada de Nuestra Señora al mundo. El más bello
nacer de sol es pálido, en relación a la belleza de la entrada de la Santísima Virgen en el mundo; la más solemne entrada de un rey en su reino nada es en comparación con esto.

La acción de la Santísima Virgen en los períodos de pruebas
La Natividad de Nuestra Señora nos inspira también otro pensamiento.

El mundo estaba postrado en el paganismo; los vicios imperaban; la idolatría dominaba la Tierra; el mal y el demonio vencían totalmente.

¡Pero, en el momento decretado por Dios en su misericordia, todo cambió! Nació Nuestra Señora, la raíz bendita de la cual nacería el Salvador de la humanidad. Así comenzaba el derrumbe del demonio.

¡Cuántas veces no pasa algo semejante en nuestra vida espiritual Hay ocasiones en que nuestra alma está en lucha, con problemas, atravesando y enfrentando dificultades! Ni siquiera tenemos idea de cuando vendrá el día bendito cuando una gracia extraordinaria, un gran favor acabará con nuestros tormentos, proporcionándonos un amplio progreso en la vida espiritual. Y, de repente, hay un nacimiento en el sentido especial de la palabra: Nuestra Señora aparece como una  aurora en nuestra vida espiritual.

Esto nos debe dar mucha alegría y esperanza, con la certeza que Nuestra Señora nunca nos abandona. En las ocasiones más difíciles Ella nos visita, resuelve nuestros problemas, cura nuestros dolores, nos da la combatividad y el coraje necesarios para cumplir nuestro deber hasta el final, por más arduo que sea.

Desde el nacimiento, influenciando el destino de la humanidad
Así como en la Navidad celebramos el momento bendito en que Nuestro Señor vino al mundo y comenzó a hacer parte visiblemente de la sociedad humana, la fiesta de la Natividad de la Virgen María exalta la ocasión en que Ella enriqueció la humanidad con su presencia.

Alguien dirá: “¿Qué puede aportar a una sociedad,  un bebé, sin uso de razón?”
Ahora bien, siendo concebida sin pecado original y poseyendo el uso de la razón desde el primer instante de su ser, desde el vientre materno Nuestra Señora tenía pensamientos elevadísimos y sublimes.

Si San Juan Bautista, el cual no fue exento de la culpa original, pero liberado de ella antes de nacer, al oír la voz de María saludando a Santa Isabel se estremeció en el seno materno, ¿no podría la Madre del Redentor ya en su infancia, tener conocimiento de todo lo que pasaba?

Nuestra Señora, desde el claustro materno, debido a la altísima ciencia que le fue concedida por la gracia de Dios, pedía por la venida del Mesías y por la derrota del pecado. De esta forma Ella influenciaba los destinos de la humanidad.

Nos dice el Evangelio que desde la túnica de Nuestro Señor Jesucristo salía una virtud  capaz de curar. Si así lo era, también su Madre, el Vaso de Elección, debería ser una fuente de gracias a derramarse para todos aquellos que a Ella se aproximan. ¡Todo esto desde su tierna infancia! Aunque Ella fuese apenas una niñita, ya en su nacimiento, gracias enormes comenzaron a despuntar para la humanidad. Desde el primer momento constituyó el aplastamiento del demonio.

Se comprende entonces, como la venida de Nuestra Señora a la Tierra fue una gracia para todos los hombres. [...]

​¿Qué debemos pedir en esta fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen?
Siendo hijos de Nuestra Señora –no por méritos, pero por la voluntad de Dios-, al festejar su nacimiento podemos pedir a Ella una gracia especial. Pidamos que la Santísima Virgen establezca con cada uno de nosotros una alianza especial, un vínculo de filiación todo especial en nuestro relacionamiento con Ella, de manera que nos tome bajo su amparo de modo particular.
(*) Extraído de conferencia de 8/9/1963.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¡Dale hoy la oportunidad a Cristo!

El evangelio meditado 

Santo Evangelio según San Lucas 4,16-30. Lunes XXII de Tiempo Ordinario.

Por: H. Javier Castellanos, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

"A Ti, Señor, me acojo: no quede yo nunca defraudado.

Tú, que eres justo, ponme a salvo, inclina tu oído hacia mí;

Ven aprisa a librarme, sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve,

Tú que eres mi roca y mi baluarte; por Tu nombre dirígeme y guíame.

A tus manos encomiendo mi espíritu: Tú, el Dios leal, me librarás." (Salmo 30)

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 4,16-30

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En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, y encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: "Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír".

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: "¿No es éste el hijo de José?".

Jesús les dijo: "Seguramente me dirán aquel refrán: 'Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm' ".

Y añadió: "Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria".

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy se cumple la Escritura. Realmente. Cristo quiere cumplir todas estas profecías en mi propia vida. Él está aquí, frente a mí, ungido con el Espíritu que renueva todas las cosas. Él quiere tocar mi vida y transformarla, traer la redención precisamente en ese lugar de mi alma que necesita la gracia de Dios.

Él quiere llenar la pobreza del mundo con el tesoro del Evangelio. Él quiere devolver la vista a quien se siente a oscuras. Él quiere poner en libertad a todos los oprimidos y cautivos por el error y el pecado. A todos nos cuesta reconocernos limitados e imperfectos, pero podemos tener plena confianza delante del mejor Amigo. Abramos nuestro corazón a Él y compartamos con Cristo cuáles son nuestras pobrezas, nuestros puntos de oscuridad y confusión, aquello que nos oprime o esclaviza, impidiéndonos ser libres para amar a Dios y a nuestros hermanos. Si Él quiere y puede salvarnos, ¿por qué no darle la oportunidad de hacerlo?

Tal vez no nos cuesta tanto abrir nuestro corazón. Y entonces, sin querer, podemos poner un segundo obstáculo: refugiarnos en la rutina. Cuando decimos que ya conocemos a Jesús demasiado bien, que ya sabemos qué podemos esperar de Él, entonces nos hemos hecho un Jesús a nuestra medida, y no es ya el verdadero Jesús. Porque Jesús es un amigo impredecible. Le gusta romper esquemas y preparar sorpresas. Le gusta sacar la bendición ahí donde abundaban problemas, hacer de la cruz la fuente de la vida, convertir en gozo lo que era oscuridad y dolor. Pero para esto hay que confiar incondicionalmente, que significa firmarle el cheque en blanco. Significa no huir de la oscuridad, la cruz o los problemas, sino afrontarlos con la esperanza puesta en su amor y su gracia. Hay que actuar en esas situaciones poniendo lo mejor de nosotros mismos, pero sabiendo que Él también pondrá lo mejor de su parte. Para el hombre y mujer que confía, Él cumple todas sus promesas de redención.

La Buena Noticia puede parecer una expresión más, entre otras, para decir "Evangelio": como buena nueva o feliz anuncio. Sin embargo, contiene algo que cohesiona en sí todo lo demás: la alegría del Evangelio. Cohesiona todo porque es alegre en sí mismo. La Buena Noticia es la perla preciosa del Evangelio. No es un objeto, es una misión. Lo sabe el que experimenta "la dulce y confortadora alegría de anunciar".
(Homilía de S.S. Francisco, 13 de abril de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy buscaré acercarme a algún compañero o compañera de trabajo que vea alejado o excluido para trasmitirle la Buena Noticia del Evangelio.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

domingo, 3 de septiembre de 2017

La Palabra y la Eucaristía

P. Rafael Ibarguren EP – Asistente Eclesiástico Honorario de la FMOEI

“Palabra” con P mayúscula, en el lenguaje corriente entre católicos, se refiere inmediatamente a la Sagrada Escritura, a los libros canónicos que componen la Biblia. Es la Palabra de Dios. Es claro que hablamos de la Biblia aprobada por la autoridad competente de la Iglesia, y no de esas ediciones que se multiplican por el mundo, con contenidos dudosos que desfiguran la enseñanza divina y que por eso no son Palabra de Dios.

En efecto, en el siglo XVI Lutero deformó la Biblia retirando de su contenido libros enteros, como también diversas partes de otros libros que mantuvo, pero mutilándolos, como la epístola a los Romanos. Creó así una “biblia” nueva y diferente con la que se viene intoxicando a tantos incautos que, muchas veces con la mejor intención, se dicen seguidores de la Palabra de Dios. Por obra del fraile “reformador”, los libros de Tobías, Judit, Sabiduría, Baruc, Eclesiástico, Macabeos, Ester, Daniel, Carta de Santiago, Apocalipsis, etc., fueron censurados, total o parcialmente. A pesar de eso, se repite irresponsablemente por ahí que el gran mérito de Lutero fue de traducir la Biblia al alemán y de hacer mejor conocida esa lengua por el pueblo.

Pero dejemos este triste personaje y vamos a nuestro tema. Sirva este paréntesis para recomendar al lector que cuando compre o consulte una Biblia, verifique que tenga la debida licencia eclesiástica. En época no lejana, se exigía que los libros religiosos que eran editados para la lectura de los católicos, tengan el “nihil obstat” (nada impide que se publique) o el “imprimátur” (imprímase) que una autoridad de la Iglesia expedía. 

Desgraciadamente esa norma prácticamente cayó en desuso, y, paralelamente, también va cayendo la integridad de la fe…

Sobre la “Palabra” dice el numeral 108 del Catecismo de la Iglesia Católica: “(…) la fe cristiana no es una «religión del Libro». El cristianismo es la religión de la «Palabra» de Dios, «no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo» (San Bernardo de Claraval). Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas (cf. Lc 24, 45)”.

Aquí vemos otra acepción de lo que es la Palabra: no es solo lo que está escrito por inspiración del Espíritu Santo en la Biblia, sino que también es el mismo Verbo de Dios, Jesucristo, segunda Persona de la Santísima Trinidad, “Palabra eterna del Dios vivo”. 

Enriqueciendo aún más el término “Palabra”, dice el numeral 103 del mismo Catecismo: “La Iglesia ha venerado siempre las divinas Escrituras como venera también el Cuerpo del Señor. No cesa de presentar a los fieles el Pan de vida que se distribuye en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo (cf. DV 21)”.

Estas dimensiones del término “Palabra” que por un lado, significa los Libros Sagrados, por el otro, el Verbo de Dios, es decir, Dios mismo y, por fin, esa identidad entre el Pan de la Eucaristía y el Verbo, y la reversibilidad entre el Pan de la Palabra y el Pan Eucarístico, son verdades importantísimas de nuestra fe con las que deberíamos familiarizarnos más.

A decir verdad, en el misterio eucarístico convergen maravillosamente estas realidades de que hablamos, una vez que la Presencia Real en la Eucaristía se confunde con Nuestro Señor Jesucristo, Verbo de Dios, que es la Palabra definitiva del Padre. Eso es lo que se nos enseña reiteradas veces en la Biblia… que no es otra cosa que la Palabra de Dios.

"El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día."
(Jn. 6, 54) Aquí, al hablar de Su carne y de Su sangre, Jesús se refiere a la Eucaristía que iría a instituir en la Última Cena. Nos enseña que el que comulga, ya tiene vida eterna. Pero también la tiene el que sigue Su enseñanza con fe. Veamos: "En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida" (Jn. 5, 24).

Entonces, tanto el recibir la comunión eucarística con las debidas disposiciones, como el escuchar la enseñanza de Cristo poniéndolas en práctica, conduce nuestras existencias a la Vida Eterna. Son las reversibilidades de la Palabra.

Aquella jaculatoria del ángelus que nos es tan familiar tomada del Evangelio de San Juan (1, 14): “Et Verbum caro factum est” (y el Verbo se hizo carne) es una referencia al acontecimiento de la Encarnación. Pero no es menos cierto que durante la Santa Misa, después de las palabras de la consagración, también sucede otra maravilla: el Verbo se transforma en pan, en carne, en alimento. Entonces, el Verbo se hace carne en Nazaret, cuando el Ángel anuncia a María y Ella concibe por obra del Espíritu Santo y, a su vez, el Verbo se hace también carne en la consagración eucarística.

En uno de sus sermones, San Juan María Vianney, Cura de Ars, considera a la Eucaristía como una extensión de la Encarnación. Y nos enseña algo fantástico. Es que al comulgar, llegamos a poseer más que la Virgen María en el momento sublime de la Encarnación, porque poseemos el cuerpo glorioso y resucitado del Salvador, marcado por los estigmas del amor, señales de su victoria sobre las potestades de este mundo. “El Verbo se ha hecho carne -dice el Santo Cura- he ahí la gloria de María. El Verbo se ha hecho pan: he aquí nuestra gloria”.

Cuánto tenemos que agradecer por el grandioso misterio Eucarístico que no solo es prenda de resurrección y de vida eterna, sino que nos “deifica”. ¡Y dar las gracias por el hecho de que al recibir la Sagrada Comunión, somos más privilegiados que la misma Virgen en la Encarnación!

Asunción, septiembre de 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

Perú: miles de fieles recuerdan los 400 años de la muerte de Santa Rosa de Lima

Este miércoles  30 de agosto, miles de fieles  peruanos recordaron los 400 años de la muerte de Santa Rosa de Lima, patrona de América y Filipinas. Los fieles realizaron colas de más de un kilómetro para ingresar en peregrinaje al convento de Santo Domingo donde se veneran las reliquias de Santa Rosa. Allí se ubica el "pozo de los deseos", un viejo pozo de 13 metros de profundidad adonde hombres, mujeres y niños acuden para depositar sus mensajes pidiendo por su salud o la de sus familiares.

El arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, presidió una misa en la Plaza de Armas, donde el cardenal de Quito, Raúl Vela, leyó una carta del papa Francisco que destaca el "sacrificio de la santa al servicio de Dios".  A los homenajes se sumó el presidente Pedro Pablo Kuczynski y sus ministros.
Tras la homilía, las reliquias en una caja de madera y la imagen de la santa limeña recorrieron en procesión las calles del centro de Lima.

En la solemne Eucaristía celebrada en la iglesia de Santo Domingo, participó el coro de cooperadores de los Heraldos del Evangelio, que contó con gran asistencia de fieles.

La Iglesia Católica canonizó a Santa Rosa, quien  nació el 20 de abril de 1586 y falleció el 24 de agosto de 1617, a los 31 años.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Sábado 2 de setiembre: Devoción de los Primeros Sábados

Los Heraldos del Evangelio y la campaña Salvadme Reina de Fátima,  invitan a los fieles católicos a participar de la celebración de los primeros sábados, el  próximo sábado 2 de setiembre  a las 17:30 hrs. en la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Av. 18 de julio 1531, Cordón - Montevideo)



Comienza con el rezo del Rosario meditado, acompañado con músicas corales, para finalizar con la Santa Misa, que comenzará a las 18:30 hrs. Para quienes lo deseen, habrá sacerdotes confesando.

Estará presente la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima que será coronada solemnemente.
Informaciones en  el teléfono 23200712 - fatimauy@adinet.com.uy
whatsapp +598 91059438
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En su tercera aparición en Fátima el 13 de julio de 1917, la Santísima Virgen anunciaba que vendría una vez más a pedir la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados. Años más tarde, cuando Lucía ya se encontraba en la Casa de las Religiosas Doroteas, en Pontevedra (España), Nuestra Señora la visitaba nuevamente y también a su lado, sobre una nube luminosa, estaba el Niño Jesús:  “Mira, hija mía, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, en cada momento, me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos aquéllos que durante 5 meses consecutivos, en el primer sábado:
– se confiesen,
– reciban la Sagrada Comunión,
– recen el Rosario y me hagan 15 minutos de compañía meditando sobre los Misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”.
VIDEO ¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio? 
https://www.facebook.com/ HeraldosDelEvangeliosv/videos/ 1494110107275665/

sábado, 26 de agosto de 2017

¿Puedo orar cuando estoy en Pecado Mortal?

Quizá la respuesta no sea tan fácil como parece

Por: Fr. Mike Schmitz | Fuente: Catoliscopio.com // Ascension Presents

Si lo que quieres es un respuesta corta, la respuesta es: Si.
Si puedes orar si estas en pecado mortal.

Pero si quieres conocer una respuesta más profunda, te invito a leer el siguiente artículo…

¿QUÉ ES EL PECADO?

A veces vemos al pecado como romper una regla, y realmente es una forma correcta de ver el pecado. Dios nos ha revelado su naturaleza, su amor, su vida y su verdad…

Por lo que si yo voy en contra de este amor, por ejemplo al utilizar a alguien, o si voy en contra de la vida, y genero muerte y dolor, O si voy en contra de la verdad y engaño o miento…
Al hacer esto estoy volviéndome en contra de esta naturaleza de Dios.

Dios también revelo la naturaleza humana, nos revela que corresponde con el florecimiento humano, no solo como individuos sino también en relación con los demás.

Así que si voy en contra de estas cosas, ¡claro que tiene sentido que este rompiendo una regla!
Y eso es el pecado…

Otra forma de ver el pecado es la siguiente, Pecado viene de un término antiguo dela disciplina de tiro con arco, que literalmente significa “No Dar en el Blanco”.

Así que si yo sé, que Dios tiene un propósito para mi vida, un plan para mi vida, pero si estoy viviendo de forma en la que yo me salgo de este camino, o que no estoy dando en el blanco, estoy fallando en lograr la meta, entonces eso es pecado.

Así que Dios revelo su naturaleza, y nos revela también nuestra propia naturaleza, pero además también nos revela su voluntad.

DIOS NOS REVELA SU VOLUNTAD

¿Qué significa esto? Que nos revela que es lo que Él quiere.
Una de las cosas que Dios quiere para nosotros y con nosotros, más que cualquier cosa es:

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Tener una relación con nosotros.

Eso es lo Dios quiere más que nada para con nosotros.
Y quiere que nosotros estemos en esta relación con El y con los demás pero de forma correcta.

¿Y cómo Dios nos revela su voluntad?

Lo hace a través de la Biblia y de su Iglesia.
En el corazón de cada pecado (que podemos ver como No Dar en el blanco o quebrar una regla) diremos que también es decirle al Señor:
“Dios sé que es lo que quieres, pero yo quiero esto, y hare lo que yo quiero”

En ocasiones podemos pensar…
“¿Como es que esto es pecado si no le hago daño a nadie?”
“¿Como puede ser pecado si no tengo odio en mi corazón hacia Dios o hacia alguien más?”
El pecado puede ser incluso tomar la actitud de decir…
“Dios, yo sé que es lo que quieres, pero simplemente no me importa”

En el caso de una falta leve, lo que ocasiona es que hiere la relación, lastima la relación…
Como si le dijeras a alguien más, “Se lo que quieres pero voy a hacer lo que yo quiero”
Eso lastima una relación, no es algo que la fortalezca…

Si fuera algo más serio o grave, y si a la persona a la que se lo dices es importante, eso incluso puede romper la relación que tienes con esa persona.

Lo mismo sucede con Dios.

DIOS BUSCA UNA RELACION CON NOSOTROS CONSTANTEMENTE

Aunque nada de lo que hagamos puede romper por completo nuestra relación con Dios, sin embargo cuando cometo pecado grave, o pecado mortal, rompo esa correcta relación que tengo con Dios.

Pero Dios que está constantemente queriendo tener una relación con nosotros, Él siempre está dándonos su gracia, aun y cuando hayas pecado y tu relación con Él se haya roto, Él te ofrece su gracia.

Por ejemplo cuando oramos, realmente nunca somos nosotros los que iniciamos la oración.
Toda oración siempre es una respuesta, porque siempre es Dios el que nos invita a que hablemos con El, por lo que nuestra oración se vuelve una respuesta a su invitación.

O por ejemplo, cuando vamos a la confesión, quizá pensamos que nosotros le decimos a Dios: “Por favor dame otra oportunidad, te prometo que seré mejor”

Pero es Dios quien nos ofrece su gracia y nos dice “por favor dame otra oportunidad de amarte, dame otra oportunidad de tenerte misericordia, dame otra oportunidad de restablecer esta relación contigo” y respondemos ante esa gracia que Dios nos ofrece
porque Él lo que quiere es estar en una relación con cada uno de nosotros.

PECADOS MORTALES Y NO MORTALES

Por eso es que el pecado cualquier que sea es tan espantoso…

Porque aun los pecados leves lastiman nuestra relación con Dios, de hecho no hay pecados pequeños, lo que si hay son pecados mortales y otros que no son mortales.
A estos pecados no mortales los llamamos veniales y lastiman nuestra relación con Dios.
Pero los pecados Mortales Rompen nuestra correcta relación con Dios.

Así que si me encuentro con que por mi pecado, he roto mi relación con Dios…
¿Puedo entonces hablar con Él?

¡Por Supuesto!… ¡Un Rotundo sí!

Como ya lo dijimos, toda oración es una respuesta, y si después de romper tu relación con Dios quieres orar, eso es porque Dios esta interactuando contigo, porque Dios está invitándote a esa relación de nuevo, te está llamando a poder restaurar tu relación con El.

Así que si te sientes llamado a orar, o incluso a servir en tu ministerio, pudieras decir:
“Estoy en pecado mortal, no puedo hacer esto”

No, no es así, es más, ¡Te motivamos a que lo hagas!…
Porque es en primer lugar la gracia de Dios la que te permite servir, la que te invita a orar.

Dios mismo te está invitando a hacer esto, si quieres ir a la Confesión podrás darte cuenta que es la gracia de Dios la que te impulsa para volver a Él a través de la reconciliación.

NUESTRAS ACTITUDES

Pero nosotros al estar en pecado mortal hacemos alguna de estas dos cosas…

Nos descalificamos
“No puedo hacer esto”
“Como es posible que me pare frente al Señor en estos momentos si estoy en pecado.”
Nos rendimos
“Ya me he confesado antes y he vuelto a pecar, mejor ya ni lo intento de todos modos igual y seguiré pecando.”
Y aunque es comprensible el caer en la tentación de no luchar, hay que darnos cuenta que incluso cuando hemos roto nuestra relación con Dios, si tu eliges la virtud, crecerás en virtudes, si decides decirle no a algún vicio, estas creciendo en fortaleza, estas creciendo en gracia.

Porque la gracia de Dios siempre esta disponible para nosotros, grábatelo bien SIEMPRE. Incluso cuando no estamos en la correcta relación con El.

Entonces ¿Qué hago si en este momento me encuentro en pecado mortal?

Leamos en la Biblia 1ª de Juan 1,9

“Si reconocemos nuestros pecados, Dios que es justo y fiel, perdonará nuestros pecados y nos purificara de toda maldad.”

Así que reconozcamos nuestros pecados, y El que es justo y fiel nos purificara de toda maldad, además como buen católico, hay que acudir al sacramento de la confesión.

Como Jesús dijo a sus apóstoles “A quien les perdonen sus pecados les quedaran perdonados, y a quien no se los perdonen les quedaran sin perdonar” Juan 20,23

Así que decide ir a la confesión, planifica cuando acudir y hazlo.

UNA RECOMENDACION

También te quiero hacer una muy fuerte recomendación para cuando te des cuenta que has pecado y que esta relación que Dios tanto cuida y procura, tú la has roto con tu pecado…

Deja que Dios te ame…
Déjalo amarte ahí, justo en ese momento…
Porque si decimos: “He roto mi relación con Dios” y caemos en descalificarnos de su amor, de no sentirnos dignos de merecer su amor, entonces realmente no hemos entendido el amor de Dios… Así que déjalo amarte en ese momento.

Así que para terminar, la respuesta es: Si…

Claro que puedes hablar con Dios cuando no estés en un estado de gracia.
Claro que puedes hablar con Dios cuando estés en pecado mortal.
Claro que puedes hablar con Dios cuando esa correcta relación se haya roto.
No solo puedes, incluso más que poder hacerlo, realmente tenemos que hacerlo…

¡Así que hagámoslo!
No te descalifiques, No te rindas…
Dios te ama profundamente y está buscándote porque quiere reparar tu relación con El.

Animo y que Dios te bendiga…

Este artículo fue publicado originalmente en catoliscopio.com