jueves, 7 de enero de 2010

En mensaje pascual, el Papa dice que la humanidad pasa por una crisis que requiere profunda conversión moral


Publicado 2010/04/05
Autor : Gaudium Press

Desde el balcón de la Basílica Vaticana sobre la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI presidió la ceremonia de Pascua y concedió la bendición “Urbi et Orbi” a cerca de 100 mil fieles allí reunidos. Al final, deseó Felices Pascuas en 65 idiomas

Ciudad del Vaticano (Lunes, 05-04-2010, Gaudium Press) "La humanidad atraviesa una crisis profunda, que requiere cambios profundos, a partir de las consciencias; una especie de éxodo, de conversión espiritual y moral". El llamado del Santo Padre fue realizado durante la ceremonia de Pascua, en su mensaje "Urbi et Orbi" ("a la Ciudad y al Mundo", concedida solamente en Navidad y Pascua) a los millares de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro este domingo para la mayor y más importante celebración de la Iglesia.
Según el Papa, la humanidad necesita de un "éxodo" para superar los "ajustes superficiales" y comenzar "una conversión espiritual y moral de la sociedad". Además de este éxodo, Benedicto XVI dijo también que es necesario buscar la salvación del Evangelio para salir de esta crisis.
"El Evangelio nos reveló el cumplimiento de las figuras antiguas: con su muerte y resurrección, Jesucristo liberó al hombre de la esclavitud radical, la del pecado, y le abrió el camino hacia la verdadera Tierra Prometida, el Reino de Dios, Reino universal de justicia, amor y paz. Este «éxodo» se verifica, antes que nada, en el interior del propio hombre y consiste en un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo, es principio de una liberación integral, capaz de renovar toda la dimensión humana, personal y social".
El mensaje del Papa para la Pascua de este año fue dedicado también a las cuestiones actuales y urgentes del mundo moderno: la paz en Tierra Santa y Oriente Medio; al problema de la violencia ligada al tráfico de drogas en los países latinoamericanos y del Caribe y a los conflictos civiles africanos, específicamente en el Congo, Guinea y Nigeria.
Benedicto XVI también mencionó las recientes tragedias en Haití y Chile, países afectados por terremotos, y pidió a la comunidad internacional que no deje de enviar ayudas. También, citó a los cristianos que en función de su fe "sufren persecuciones y son incluso muertos", como en Pakistán, y "a los que viven en medio de pruebas y sufrimientos", como en Irak.
A los países aislados por el terrorismo y las discriminaciones sociales o religiosas, el Pontífice exhortó a que favorezcan el diálogo y la convivencia serena y el desarrollo de una economía solidaria.
"Así como, más allá del Mar Rojo, los hebreos encontraron el desierto, así también la Iglesia, después de la Resurrección, encuentra siempre la historia con sus alegrías y esperanzas, sus sufrimientos y angustias. Y, sin embargo esta historia cambió, está marcada por una alianza nueva y eterna, está realmente abierta al futuro. Salvados en la esperanza, seguimos nuestra peregrinación, llevando en el corazón el cántico antiguo y siempre nuevo: "¡Cantemos al Señor: es verdaderamente glorioso!".
Después de la lectura del mensaje, Benedicto XVI saludó a los fieles en 65 lenguas, dos más que el año pasado: islandés y cazaque. Así como la bendición "Urbit et Orbi", también este saludo en decenas de lenguas es hecha solamente en Navidad y Pascua.

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