viernes, 3 de septiembre de 2010

ASUMIÓ EL NUEVO OBISPO DE MINAS


Mons. Fuentes llamó a la santidad y propuso erigir un Santuario en el Verdún

Ante una Catedral colmada, Mons. Jaime Fuentes fue ordenado Obispo y tomó posesión de la Diócesis de Minas, en una Misa concelebrada en la tarde del domingo 28 por el Nuncio Apostólico y los Obispos de Uruguay.

En la ceremonia de inauguración de su Ministerio episcopal, Mons. Fuentes dijo que como Obispo lo primero que tiene que hacer es enseñar el Evangelio y “la síntesis del Evangelio es la llamada a la santidad”. Asimismo, el Pastor expuso su empeño en fomentar la celebración de la sagrada liturgia de la Iglesia con “todo el amor posible (…) como expresión patente de nuestra fe y de nuestro amor.”, y dedicar muchas horas semanales a la confesión.

“Minas es la Virgen del Verdún y todo el Uruguay es de María en el Verdún”, aseveró Mons. Fuentes, tras lo cual esbozó su propuesta de erigir un Santuario “de verdad” en honor a la Virgen María en el Santuario Nacional del Verdún, lo que fue celebrado con un prolongado aplauso de los presentes.

En la Eucaristía participaron más de 50 sacerdotes, así como religiosos, diáconos, seminaristas, familiares y centenares de amigos y feligreses, de Montevideo, de distintos puntos de la Diócesis de Salto y de la Diócesis de Minas.

Tras el ingreso en procesión por la nave central del templo hacia el altar, de los ministros, presbíteros y los obispos, el Pbro. Pablo Graña, de la Diócesis de Minas, dio lectura a la Bula papal que da cuenta de la designación por parte del Papa Benedicto XVI de Mons. Fuentes como Obispo de Minas.

Luego de la Liturgia de la Palabra se procedió a la presentación del Obispo.

MONS. WIRZ: EL OBISPO ES MAESTRO QUE APRENDE TAMBIÉN CADA DÍA A SER CRISTIANO

La homilía estuvo a cargo del consagrante principal, Mons. Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado, quien desde que la sede quedó vacante y hasta la designación de Mons. Fuentes, ofició de Administrador Apostólico de la Diócesis de Minas.

El Obispo ubicó esta celebración en el inicio del tiempo litúrgico del Adviento (de preparación para el nacimiento de Jesús) y en el cincuentenario de la Diócesis de Minas, cuyos festejos comenzaron en el día de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) del pasado año y culminaron ayer.

El Pastor invitó a disponer el corazón “para que realmente el pesebre se arme en nuestra propia existencia preparando la próxima Navidad dentro de 4 semanas”.

Repasando las vivencias y las reflexiones de las comunidades de la Diócesis de Minas durante el último año, destacó la relevancia de “vivir el presente con entusiasmo a pesar de tanta crónica roja”. Propuso “vivir estos tiempos impulsados por la fe y mirando hacia el futuro con esperanza, porque el futuro esté en las manos de Dios, Él tiene la última palabra”.

Al recordar que Jesús eligió a sus Apostóles, los primeros Obispos, tras una noche intensa de oración, Mons. Wirz aseveró que “todas las cosas importantes sólo se disciernen en la plegaria intensa, fervorosa”, e invitó a planificar la vida desde la oración.

Señaló que el Obispo está llamado a compartir la triple dimensión de seguir a Cristo como profeta, sacerdote y como pastor, lo que significa que es el Maestro. No obstante Mons. Wirz precisó que el Obispo también es el que aprende cada día a ser cristiano, “cada día tiene que convertirse, tiene que seguir la huella de Cristo, que es el Profeta por excelencia y al mismo es el que nos enseña cómo ser plenamente humano y cristiano”. Asimismo, enfatizó que el Obispo es el que enseña a todos a ser santos. En este sentido, explicó que la santidad “significa descubrir la propia vocación, la propia identidad y vivir cada día con alegría conforme a nuestras posibilidades, en la Iglesia y en la sociedad”.

Tras la homilía tuvo lugar el rito central de la ordenación del obispo que se realiza por la imposición de las manos de los obispos y la oración consagratoria que la acompaña.

Asimismo se realizaron los ritos complementarios que significan la gracia de la consagración episcopal: unción en la cabeza con el santo Crisma, la entrega del libro de los evangelios, imposición del anillo, de la mitra y del báculo pastoral.

El ordenante principal acompañó al nuevo Obispo a su Cátedra pasando a presidir la Eucaristía.

Luego de la Comunión el flamante Pastor, acompañado por los Obispos co-consagrantes, Mons. Pablo Galimberti (Obispo de Salto) y Mons. Roberto Cáceres (Obispo emérito de Melo) recorrió el templo bendiciendo a los presentes. Seguidamente Mons. Fuentes recibió el saludo de los integrantes del clero de su Diócesis.

NUNCIO APOSTÓLICO: LA MISIÓN ESENCIAL DE EVANGELIZAR A LA SOCIEDAD URUGUAYA

Antes de las primeras palabras como Obispo de Mons. Fuentes, el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. Anselmo Pecorari, expuso su deseo de que el nuevo Obispo y la comunidad de Minas “puedan realizar la misión esencial de Evangelización de la sociedad uruguaya en las que todos estamos insertos”.

“Le auguro que sepa cultivar la comunión fraterna con los otros Obispos del Uruguay y de la Iglesia Católica. Que sea capaz de ofrecerles su afecto y su colaboración, y se deje tomar de la mano por estos sus hermanos mayores, de forma que el Episcopado de este País sea siempre más rico, dinámico y fervoroso, y ofrezca una imagen de unidad, ‘para que el mundo crea y, creyendo, se salve’”, enfatizó el Nuncio Apostólico en Uruguay.


MONS. FUENTES: “TODO EL URUGUAY ES DE MARÍA EN EL VERDÚN”

Al dirigir un mensaje a sus diocesanos y a todos los presentes, casi al final de la celebración, el flamante Obispo expuso su empeño “por transmitir con fidelidad lo que enseña la Iglesia, porque eso es lo que Jesús nos mandó. Y lo que la Iglesia enseña se resume en una palabra: SANTIDAD”.

“Dios quiere que seamos santos para santificar: para ser levadura que haga fermentar la masa; para que, llenos de la luz de Cristo, iluminemos. Tengo que enseñar, por todos los medios posibles, que Jesucristo es el Camino, que Él es la Verdad, que sólo Él tiene la Vida para siempre”. “Enseñar el Evangelio, esto es lo primero que tengo que hacer. Y la síntesis del Evangelio es la llamada a la santidad”.

Mons. Fuentes invitó a sus comunidades a “celebrar la sagrada liturgia de la Iglesia con todo el amor posible” y expuso su intención de organizar su nueva vida de modo de dedicar muchas horas a la confesión: “para perdonar los pecados en nombre de Jesús; para consolar, para ayudar, para animarlos a seguir adelante en el empeño por ser santos y por santificar siendo apóstoles”.

El Obispo pidió oraciones por el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales en Minas y en las demás Diócesis del Uruguay, “porque sin sacerdotes ¡la Iglesia se muere de hambre!”.
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“Todos saben en el Uruguay, que aquí tenemos un gran privilegio: es verdad que en abril Minas se cubre de un encanto muy particular, pero si de todas partes cada 19 de abril vienen aquí miles de uruguayos, es para subir al Verdún a estar con la Inmaculada, con la Madre de Dios que es también Madre nuestra, para agradecerle todos sus favores. En otras palabras, Minas es la Virgen del Verdún y todo el Uruguay es de María en el Verdún”, señaló.

“La declaración de Santuario Nacional, tan justa, por parte de nuestros obispos, ¿no será una invitación a corresponder al amor maternal de María Santísima, levantando en su honor un santuario, en el que se refleje la gratitud de miles de hombres y mujeres de nuestro pueblo uruguayo a la Madre de Dios, ‘casa’ de la Virgen que sea un foco permanente de encuentro con Jesucristo en la Eucaristía y en la Penitencia? Lo dejo para que lo mediten…”, manifestó Mons. Fuentes suscitando un aplauso generalizado.

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