“Me enriquezco cada un día un poco más”
El Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, se encuentra en Roma participando del curso “Peregrinación a la tumba de San Pedro. Encuentro de reflexión para los nuevos obispos”, destinado a los Pastores nombrados en los últimos 12 meses.
Este curso es organizado, desde hace una década, por la Congregación para los Obispos y por la Congregación para las Iglesias Orientales, y junto a Mons. Fuentes se encuentran participando del mismo 118 Obispos de todo el mundo.
El Papa, al recibir ayer en audiencia a los nuevos Obispos en el Palacio Apostólico de C
astel Gandolfo, los llamó a “acoger” los nuevos movimientos y carismas en sus diócesis, para ayudar a los fieles en su camino de santificación.
Estos cursos fueron inaugurados durante el pontificado de Juan Pablo II, y se celebran siempre en el mes de septiembre con los obispos nombrados en los doce meses anteriores. Además, la visita a Roma supone también un acto de adhesión de los nuevos prelados al Sucesor de Pedro.
El Papa Benedicto XVI, en esta ocasión, quiso reflexionar sobre un aspecto del ministerio episcopal, y es el de discernir y acoger los “dones del Espíritu” que aparecen en sus diócesis, “para la edificación de la Iglesia”.
Según lo informado por ZENIT, El Papa hizo una pequeña reflexión sobre el sacerdocio ministerial, que tienen los obispos en plenitud, y el sacerdocio común de los fieles, explicando que el primero “se pone al servicio del sacerdocio común de los fieles, de su crecimiento espiritual y de su santidad”. “Por esta razón, los obispos tienen el deber de vigilar y actuar para que los bautizados puedan crecer en la gracia y según los carismas que el Espíritu Santo suscita en sus corazones y en sus comunidades”, subrayó el Papa.
El obispo es “signo visible de la unidad de su Iglesia particular”, y tiene el “deber de unificar y armonizar la diversidad carismática en la unidad de la Iglesia, favoreciendo la reciprocidad entre el sacerdocio jerárquico y sacerdocio bautismal”, concluyó el Papa.
Discurso del Papa Benedicto XVI en http://www.zenit.org/article-40386?l=spanish
Mons. Fuentes: “La Iglesia es un misterio”
El Pastor, ordenado Obispo el 28 de noviembre del pasado año, comparte en su blog (desdelverdun.org) sus impresiones sobre la Audiencia con el Santo Padre y en otro post anterior su experiencia del curso:
Post del 15 de setiembre
“Ver al Papa a cinco metros de distancia. Escuchar palabras suyas dirigidas a un grupo de personas del cual se forma parte. Saludarlo después personalmente unos segundos y percibir con certeza que, aunque seas uno más entre esas 119 personas que también se acercan, sabe perfectamente quién eres. Todo esto junto, hace que el día de hoy sea un día del todo especial, que termino con una profunda acción de gracias a Dios.
Por mi parte, mañana leeré completo su discurso y lo meditaré despacio, despacio, como debe ser.
Al despedirse el Santo Padre, el cardenal Marc Ouellet, que está al frente del organismo que se encarga de los obispos y es nuestro anfitrión en estos días, nos invitó a pasar un momento al jardín del palacio pontificio. Nos sacamos fotos... Ha sido una jornada única. Habrá más información”.
Post del 11 de setiembre
“Escribo desde Roma: 32 grados temperatura ambiente y bastantes más por dentro. Creo que a cualquiera le pasaría lo mismo, después de lo que estamos viviendo 119 obispos de todo el mundo, reunidos en el curso Peregrinación a la tumba de San Pedro. Encuentro de reflexión para los nuevos obispos. (Los nombrados en el último año).

Esto empalma directamente con lo que adelanté en el post anterior, acerca de la visita que hice, en La Aguilera, al monasterio de Iesu Communio (pinchando aquí pueden encontrar algo de su historia http://www.franciscanos.es/index.php/noticias/32-noticias-osc/256-nace-iesu-communio , y también en Youtube las pueden conocer). Durante las horas que allí estuve, de una forma y otra, hablando y cantando, lo que esas chicas confesaban con desbordante alegría era que su vida tenía sentido porque se sabían hijas de la Iglesia. En consecuencia, es un misterio sin misterio que 208 jóvenes -edad media, 30; hay cola para ingresar- se hayan decidido a amar a Jesucristo entregándole lo único valioso, en definitiva, que uno tiene para entregar: la vida.
En fin, este ha sido un botón de muestra de las impresiones que me ha despertado la peregrinación de esta mañana a la tumba de San Pedro.
El Encuentro es intenso: oración solemnemente celebrada, dos conferencias por la mañana, una o dos por la tarde, intercambio de ideas... Me enriquezco cada un día un poco más”.
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