sábado, 9 de diciembre de 2017

Turín: se conmemorará el 150º aniversario de la Consagración de la Basílica de María Auxiliadora

Turín (Martes, 05-12-2017, Gaudium Press) El próximo 2018 será un año de celebración para la Familia Salesiana, ya que se conmemorará el 150º aniversario de la Consagración de la Basílica de María Auxiliadora, que fue edificada por San Juan Bosco por solicitud de la Virgen María.

Con ocasión de este aniversario, los Salesianos de la Circunscripción Especial del Piamonte y Valle de Aosta en Italia, han preparado un calendario de eventos que incluirán actividades religiosas y también civiles, ya que, como destaca la agencia de información de los salesianos ANS, "la Basílica no es sólo un patrimonio salesiano, sino también ciudadano y universal".

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La Basílica es epicentro de la Familia Salesiana / Foto: Sonia Trujillo - Gaudium Press.
Las celebraciones iniciarán el miércoles 6 de diciembre con un concierto, que se repetirá el sábado 20 de enero de 2018 tras la "Jornada de Espiritualidad de la Familia Salesiana" que tendrá lugar en Turín. En esta oportunidad se contará con la presencia de varios historiadores que narrarán como fue el 9 de junio de 1868, fecha cuando Don Bosco concluyó las obras de la Basílica, y se inaugurará un gran órgano de 3000 tubos que había sido restaurado.

Como parte de los festejos, el 29 de enero se presentará el libro "Los Sueños de Don Bosco", autoría del Padre Andrea Bozzolo, SDB; y el 9 de marzo se desarrollará un encuentro con la presencia del Cardenal Gualtiero Bassetti, Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).

Entre las actividades también se prevé para el 9 de abril un encuentro con la Comunidad "Nuovi Orizzonti", que trabaja con jóvenes en dificultad; y día 7 de ese mes tendrá lugar la presentación de la Coral de Aosta.

Los homenajes concluirán el sábado 9 de junio con una solemne Eucaristía en la Basílica, "con la mirada abierta al futuro y con el deseo de hacerla majestuosa", como "lugar de encuentro de todos los que aman a María Auxiliadora", según indican los salesianos desde ANS.

La Basílica de María Auxiliadora fue construida con gran esfuerzo, y gracias a la Providencia, por Don Bosco. El fundador de la Familia Salesiana narra que Nuestra Señora se le presentó en uno de sus sueños pidiéndole edificar un templo en terreno santificado por los mártires de Turín: "Recurrí de nuevo a la amable Señora y Ella me mostró otra iglesia bastante más grande y con una casa al lado. Me llevó un poco más allá hasta un terreno cultivado (...) y añadió: ‘En este lugar, donde los gloriosos mártires de Turín, Adventor y Octavio, sufrieron su martirio, sobre esa tierra bañada y santificada con su sangre, quiero que Dios sea honrado de modo especialísimo'. Y, así diciendo, adelantó un pie hasta ponerlo en el punto exacto donde tuvo lugar el martirio y me lo indicó con precisión".

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Al interior de la Basílica sobresale el Icono de María Auxiliadora obra de Tommaso Lorenzone / Foto: Sonia Trujillo - Gaudium Press (Ver video: Cuando una mano invisible guió el pincel del pintor).
La edificación concluyó, siendo su construcción "todo un milagro" -como expresó Don Bosco-, consagrándose a María Auxiliadora el 9 de junio de 1968.

"En estos 150 años se han realizado muchos cambios en el templo. En la época de Don Bosco la gran Basílica era más pequeña, casi la mitad. Internamente ha sufrido muchos cambios y, en general, ha pasado de ser una iglesia del ochocientos de Turín, nacida en un contexto de pobreza, a ser una iglesia de estilo grandilocuente. Lo que ha quedado inmutable, además de la estructura arquitectónica, es el retablo de María Auxiliadora, encargo del mismo San Juan Bosco al artista y pintor Tommaso Lorenzone", menciona ANS.
Hoy la Basílica es el epicentro de la Familia Salesiana.

Allí se encuentran los restos mortales de San Juan Bosco, de varios de sus sucesores, así como de Santa María Mazzarello y Santo Domingo Savio, entre otros, además de un sinnúmero de tesoros espirituales que permanecen en la cripta de las reliquias en el área inferior de la Basílica.

Con información de ANS.


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Obispo de Posadas, Argentina, recomienda a nuevos sacerdotes silencio, oración y contemplación

Posadas (Martes, 05 de diciembre de 2017, Gaudium Press) El Obispo de Posadas, Argentina, Mons. Juan Rubén Martínez, ordenó dos nuevos sacerdotes el pasado 01 de diciembre y les ofreció consejos para enfrentar los desafíos de su vida apostólica. De manera destacada, el prelado motivó a los presbíteros a no perder la espiritualidad del silencio, la oración y la contemplación para estar debidamente capacitados para su misión.

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Mons. Juan Rubén Martínez, Obispo de Posadas, Argentina.
"Las demandas a los sacerdotes son muchas, por eso tenemos la necesidad de ser más contemplativos", expresó el Obispo, quien citó al Cardenal Eduardo Pironio para recordar que existen en la vida sacerdotal valores absolutos "que no pueden ser perdidos".

Los valores del silencio, la oración y la contemplación "exigen ser vividos de una manera más honda y más encarnada en el mundo", expuso el prelado, según informó AICA. "Sólo en el silencio se engendra la Palabra. Sólo la oración y la contemplación nos capacitan para entender al hombre".

"A los sacerdotes les falta el silencio y es necesario para asimilar lo que debemos afrontar", agregó Mons. Martínez. "El sacerdote debe amar la fecundidad del silencio. Sólo es fecundo el silencio que termina en la Palabra".

Con información de AICA.

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Cardenal Piacenza: Los confesores no hacen ruido, sino milagros

Ciudad del Vaticano (Martes, 05-12-2017, Gaudium Press) El Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor de la Santa Sede, escribió una carta a los sacerdotes en la cual exalta las bondades del Sacramento de la Penitencia con motivo del inicio del tiempo de Adviento, dedicado a la preparación espiritual para conmemorar el nacimiento de Jesucristo y esperar su regreso glorioso. "Su ministerio, queridos amigos y Confesores, no hace ruido, pero sí milagros", indicó el purpurado, quien destacó el hecho de que la Confesión no sólo perdona los pecados, sino que los lleva hacia el camino de la santidad y exige de los sacerdotes un ministerio de guía, enseñanza y acompañamiento.

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Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor de la Santa Sede. Foto: Arquidiócesis de Génova.
"Llegando al final de este Año Litúrgico, la sabiduría de la Iglesia, con la cual Dios, inmutable y eterno, 'marca los ritmos del mundo, los días, los siglos y el tiempo', nos ha llevado a confesar y celebrar la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo", inició el Cardenal su misiva. El Penitenciario Mayor recordó que la fiesta de Cristo Rey refiere también al Juicio Final que aguarda a todos los hombres, un concepto cada vez más distante para una cultura que vive en el instante. El Adviento señala la esencia del cristianismo: la llegada de Dios en medio de todas las personas. "Esta llegada entra en la historia en un punto y momento muy precisos y, al mismo tiempo, abarca todo el camino, prolongando a través de los siglos, el misterio de la Iglesia, para finalmente abrir toda la Creación al día de su glorioso Advenimiento".

Como parte de la preparación del corazón para el encuentro con Dios, el Cardenal Piacenza reflexionó sobre el misterio del Juicio Final, "anticipado admirablemente cada día, para la salvación de todos los hombres, a través del Sacramento de la Misericordia". En el sacramento, Cristo acompaña a cada penitente a la profundidad de su pecado "y lo derrota nuevamente con el poder de Su Resurrección" para redimirlo. El penitente reconoce la presencia de Jesús en el confesor y su parte de culpa en los sufrimientos de la Cruz del Salvador, y confiesa y entrega al pie de la Cruz sus culpas para que su gracia bautismal sea restaurada en virtud de la Sangre de Cristo.

"Qué inmensa Gracia, para quien ejerce con fidelidad el ministerio de la Reconciliación, de poder ofrecerse al Dios-Hombre por la salvación de cada hermano, inclinándose tiernamente sobre la pobreza humana, alcanzando esa periferia del pecado en la cual solo Uno tiene la fuerza para entrar y ver a cada uno resucitado de la indigencia espiritual e inmediatamente enriquecido por lo que tenemos como más precioso en el cristianismo: ¡Cristo mismo!", exclamó el Penitenciario Mayor.

El purpurado expresó su agradecimiento el trabajo de las Penitenciarías de las Basílicas Pontificias y de los confesores en todo el mundo que realizan una labor de enorme importancia. "Su ministerio, queridos amigos y Confesores, no hace ruido, pero sí milagros. Nadie lo percibe, pero Dios lo ve y esto es lo que importa", comentó el Cardenal. A cada confesor, el Penitenciario recordó que " con el Sacramento de la Penitencia, no solo borra los pecados, sino que debe colocar a los penitentes en el camino de la santidad, ejerciendo sobre ellos de manera apropiada, una verdadera enseñanza, un ministerio de guía y acompañamiento".

El purpurado encomendó los frutos del apostolado de los confesores al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María y deseó a los sacerdotes y penitentes, "en cuyos corazones harás florecer la felicidad de que el Señor está cerca, una Santa Navidad".
Con información de Zenit.


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jueves, 7 de diciembre de 2017

¿Qué significa Inmaculada Concepción?

Redacción (Miércoles, 06-12-2017, Gaudium Press) El nombre de Concepción o María de la Concepción es dado a muchas niñas en honor a la inmaculada concepción de Nuestra Señora.

Concepción es el acto de ser concebido o engendrado en el seno de una mujer. Inmaculada significa: sin mancha. Muchos piensan que cuando la Iglesia usa estos términos está refiriéndose a la pureza inmaculada de la concepción de Jesús en el seno de María. 

Es cierto que Jesús no nació de la relación de María con un hombre, sino por obra del Espíritu Santo. Es lo que afirmamos en el Credo diciendo: Nació de María virgen. Pero no es por causa de su virginidad que la Iglesia da a Nuestra Señora el título de "Inmaculada Concepción".

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Este título se refiere a la concepción de la propia María en el seno de su madre. No significa, sin embargo, que su concepción fue virginal como la de Jesús. Ella nació, como las otras personas, de la relación conyugal de un hombre y una mujer, que la Iglesia llama de San Joaquín y Santa Ana. Pero la concepción inmaculada de María no tiene nada que ver con sus padres. Es un don de Dios a María. Significa que desde el inicio de su existencia ella estuvo libre del pecado original.

La fe nos enseña que toda la humanidad participa del pecado de los primeros seres humanos, que la Biblia denomina Adán y Eva. Es como una tara hereditaria que una persona transmite a todos sus descendientes.

El Privilegio
Todos nosotros experimentamos que somos pecadores. Si somos sinceros, debemos reconocer que no seguimos siempre a nuestra consciencia. La familia humana quedó marcada por esta mancha. Solo Jesucristo puede librarnos del pecado y sus consecuencias. 

Por la fe y el bautismo nos reconciliamos con Dios y volvemos a vivir como sus hijos e hijas.

Pero María tuvo un privilegio especialísimo. Porque en el plan de Dios estaba destinada a ser la madre de Jesucristo, el Salvador, ella fue liberada de la mancha del pecado desde su concepción. Jamás estuvo separada de Dios. Y al tornarse consciente de su existencia, confirmó con un "sí" su voluntad de pertenecer a Dios y obedecer sus mandamientos. Es esta santidad de María, llena de gracia, que la Iglesia proclama cuando habla de su inmaculada concepción.

¡¿Cómo?! ¿Jesucristo no es el Salvador de todos?
¿Cómo la Iglesia enseña que Nuestra Señora fue concebida sin pecado, si, según la Biblia, Jesús murió en la cruz para salvar a toda la humanidad del pecado?

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Es verdad que Jesucristo es el Salvador de todos, incluso de las personas que vivieron antes de su nacimiento. Fue previendo la encarnación y muerte de su Hijo que Dios comunicó a Abraham y a todos los justos del Antiguo Testamento la gracia de la fe en su promesa de salvación. Como Hijo de Dios, hecho hombre, Jesús es el único que no precisa ser salvado del pecado, que afecta a toda la familia humana. María también fue salvada del pecado por la gracia que Cristo, su hijo, iría merecer con su pasión y muerte. Ella pertenece a la humanidad pecadora. No podría librarse de esa situación por sus propios méritos. No sería capaz de agradar a Dios, sin la fuerza del Espíritu Santo que Cristo ofrece a todos.

La diferencia
Pero, al mismo tiempo que afirma esta verdad, la Iglesia Católica, acogiendo la palabra de Dios en la Biblia, cree también que María, madre de Jesús, estuvo libre del pecado desde el primer instante de su existencia. En eso consiste su inmaculada concepción.

La gran diferencia entre María y nosotros, es que nosotros por la gracia de Cristo somos liberados del pecado, que ya existe en nosotros, tanto el pecado original como los pecados personales. María, al contrario, fue preservada de cualquier pecado desde que fue concebida, porque recibió en aquel instante al Espíritu Santo de Dios. Por eso, ella ya es "llena de gracia", como dice el mensajero del cielo, antes del momento de la encarnación. 

Este nuevo nombre dado a María significa que Dios la amó de un modo todo especial, no permitiendo que ella estuviese separada de él en ningún momento de su existencia.

Este privilegio de María se fundamenta en su elección para ser madre del propio Hijo de Dios. Para cumplir esta misión ella precisaba ser perfectamente santa, no oponiendo la mínima resistencia al plan de Dios. De hecho, María aceptó sin ninguna restricción la invitación de Dios, cuando dijo: "He aquí la sierva del Señor. Que él haga de mí lo que dicen tus palabras". Pero esta entrega incondicional de María a la voluntad de Dios no sería posible si en su vida hubiese habido cualquier sombra de pecado.

Por eso, la Iglesia alaba a María santísima como Isabel, que, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu seno!".

Por el Padre John A. MacDowell, S.J.

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martes, 5 de diciembre de 2017

La familia… ¡recemos por la familia!

La familia - uno los bienes más preciosos de la humanidad- como dijo San Juan Pablo II: "en los tiempos modernos, ha sufrido quizá como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura" (Familiaris Consortio, 1).

Preocupantes son los signos de degradación de algunos valores fundamentales, lo que da lugar a: "una equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí, las graves ambigüedades acerca de la relación de autoridad entre padres e hijos, las dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en la transmisión de los valores, el número cada vez mayor de divorcios, etc. (Idem, 6). Insistía el soberano pontífice que, "¡el futuro de la humanidad se fragua en la familia!"

La presión de la sociedad secularizada que vivimos sobre las familias es abrumadora. Unos capitulan dejando de lado los principios en que se fundamenta. Eso los lleva a abandonar la bella y emocionante promesa del momento de la promesa matrimonial: "me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida". Es necesario, queridos lectores, una resistencia que podríamos calificar de heroica, para enfrentar la presión que sufren los miembros de la familia, especialmente el esposo y la esposa.

De continuar así las cosas, esta penetración en las mentalidades y en las costumbres, dará lugar a que, "en breve, la familia auténticamente cristiana habrá pasado a constituir una excepción rarísima y mal vista, en el seno de una sociedad descristianizada", como dijo quien fuera el líder católico más importante del Brasil en el siglo pasado, Plinio Corrêa de Oliveira.

En la preocupación de esta triste y grave situación que sufre la santa institución de la familia, cayó en mis manos un librito, simple y pequeño, intitulado: "Oraciones para la familia". Fue editado por los Heraldos del Evangelio de Colombia. Lo comencé a hojear. Quedé impresionado con los pedidos, en las variadas oraciones que contiene para enfrentar las dificultades por las que pasan los padres, los hijos, la relación mutua entre ellos y otras circunstancias.

Pensé en ustedes, mis queridos lectores. Pero, ¿cómo hacer para trasmitirles esto en un artículo? Compenetrándonos, la situación nos quedará clara en nuestros pensamientos, sabremos qué actitudes tomar y principalmente...por ello rezar.

Caminemos un poco en esta singular experiencia periodística, se encantarán. Tomemos algunos puntos apenas de las variadas oraciones.

Si pensamos en la Sagrada Familia de Nazaret, que nos dejó el ejemplo eximio de amor de los esposos entre sí y de amor hacia sus hijos, no dejemos de pedir, para que seamos ayudados: "a educar cristianamente a nuestros hijos y a amarnos uno al otro con un amor sacrificado, tierno y puro".

Para que haya paz - la tan anhelada paz familiar - es preciso que tengamos sentimientos de misericordia, que seamos humildes, que nos revistamos de dulzura y de paciencia. Pidamos por tanto: "Señor Dios nuestro, ayúdanos a sobrellevarnos los unos a los otros cuando tengamos un motivo de queja. Que sepamos perdonarnos mutuamente lo mismo que tú, Señor, nos has perdonado".

No pocas veces las familias viven pruebas y dificultades, es el momento de pedir a Dios, Padre lleno de bondad, que socorra a "las afectadas por la pérdida de valores, la falta de trabajo, la soledad y la falta de amor".

El estar solos, el estar sin familia. Cuántos son los que sufren estas situaciones. Que, a estos o estas, si los designios de Dios son de que no lleguen a formar un hogar, recen pidiendo: "la gracia de aceptar mi soledad bendecida con tu presencia y de estar en paz conmigo, sabiendo que tu Amor y tu presencia me envuelven y acompañan siempre. No dejes que me encierre en mí mismo, sino ayúdame a estar siempre abierto a ti y a los demás".

El desempleo, cuando golpea en un hogar, el jefe de familia, junto a la esposa y los niños, recen: "te pido que me concedas todo el ánimo, confianza, valor y fortaleza, para salir de mi casa en busca de trabajo, con la certeza de que Tus manos extendidas a mi favor me abrirán las puertas, preparando a mi entrada un empleo según Tu voluntad".

La preocupación de una madre siempre son los hijos, para que no se aparten del buen camino y puedan alcanzar la salvación. Bello es escucharlas rezando: "Señor Jesucristo, toma bajo tu protección los hijos que Tú me has dado. No permitas que te ofendan con el pecado: elígelos para el Cielo".

También, ambos padres tienen que pedir para que sus hijos sepan descubrir el camino por Dios señalado para ellos. Ser valientes y pedir para que "no se conformen con un ideal fácil y mediocre". Pero rezar también por ellos mismos ser iluminados por la gracia, para "que les ayudemos a reconocer su vocación y a realizarla generosamente, sin poner impedimentos a su libertad y sin oponernos a tu guía interior".

¿Y los hijos?, también ellos deben comprender siempre más a sus padres, saber devolverles amor por amor. Rezar por ellos diciendo: "Señor Jesús, ellos me dieron cariño, protección, se desvelaron por mí. Cuando ellos me necesiten, quiero que se sientan envueltos por mi respeto, mi amor y mi comprensión".

Grande es la misión de la mujer. Nada mejor que pedir por medio de la Santísima Virgen María, Casta Esposa de San José y Madre tiernísima de Jesús, perfecto modelo de las esposas y de las madres: "Enséñame a honrar a mi marido, como tu honraste a San José; que él encuentre en mí a la esposa según su corazón". Y claro no dejar de pedir: "Protege a mi marido, dirígelo por el camino del bien y de la justicia, pues su felicidad me es tan querida como la mía"
Espero les haya sido provechoso y los llene de esperanza.

Volvamos nuestros pensamientos hacia la familia de Nazaret, en su oculta existencia, en la pobreza, en la persecución, en el exilio. Que San José - a quien el Creador del mundo llamó de Padre - guarde y proteja las familias en estos momentos convulsionados que vivimos. Que la Virgen Madre dé fuerzas a cuantos sufren las dificultades en sus familias. Que Cristo Jesús dé luz, alegría, serenidad y fortaleza a todas y cada una de las familias de nuestro querido Uruguay.

Fuente: www.reflexionando.org

sábado, 2 de diciembre de 2017

¿Embotado o despierto?

Santo Evangelio según San Lucas 21,34-36. Sábado XXXIV del tiempo ordinario.

Por: H. Javier Castellanos, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

¡Oh María, prepara mi corazón para recibir a tu Hijo! Tú que eres inmaculada, purifica mi corazón de todo odio, rencor o envidia. Tú que eres humilde, muéstrame el remedio para mi soberbia y vanidad. Tú que eres Reina del cielo y esclava del Señor, libera mi corazón de los apegos que me apartan de Dios y enséñame a servirle con amor y entrega como tú. Así sea.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 21,34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio de hoy se mueve entre dos advertencias de Cristo: "No se os embote la mente." "Estad siempre despiertos." Son como dos señales en el camino del Adviento. Para poder avanzar seguros hacia Belén, debemos seguir estas dos indicaciones.

Adviento es un tiempo para"pulir" el corazón y quitar todo lo que quita finura. Por el contrario, un corazón que vive entre vicios, placeres o agobios no es libre para amar a Dios. Preguntémonos hoy, en esta oración: ¿Hay algo en mi corazón que lo pueda embotar? ¿Me dejo esclavizar por algún vicio o mal hábito, por el criterio del placer y la comodidad, por angustias y preocupaciones innecesarias? ¡Ahora es el tiempo para dejar eso atrás!

Adviento es un tiempo para "mantenernos despiertos". Jesús vendrá de noche, y sólo lo van a recibir aquellos que, como los pastores, se encuentren en vela. Es decir, aquellos que tienen los ojos bien abiertos ante la acción de Dios. No podemos caer dormidos en lo superficial, en el ritmo del mundo. La oración constante -como ésta misma que estamos haciendo- es un ejercicio para despertar el sentido sobrenatural de fe y escuchar a Dios que habla en la noche y en el silencio…

Como cristianos, queremos evitar los vicios y vivir de manera sobrenatural, no sólo ahora sino todo el año. Pero no podemos sólo con nuestras fuerzas. Por eso Cristo nos dice también que estemos "pidiendo fuerza."Es Él mismo quien nos mantiene en pie ante su presencia y nos ayuda a luchar cada día. Precisamente para eso vino al mundo.

Y tiene el valor de hacerse preguntas sobre la verdad y muchas cosas. Debemos aprender a desafiar el presente. Una vida espiritual sana genera jóvenes despiertos, que ante algunas cosas que hoy nos propone esta cultura -"normal" dicen, puede ser, no sé...- se pregunten: "¿Esto es normal o esto no es normal?
(Discurso de S.S. Francisco, 27 de mayo de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy pondré todas mis preocupaciones en las manos de Dios, rezando la jaculatoria: "¡Ven, Señor Jesús!".

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

viernes, 1 de diciembre de 2017

El sentido e institución del bautismo

El Bautismo

Es el sacramento, por medio del cual, el hombre nace a la vida espiritual.

Por: Cristina Cendoya de Danel | Fuente: Catholic.net

Naturaleza

El Bautismo es el sacramento, por medio del cual, el hombre nace a la vida espiritual, por medio del agua y la invocación a la Santísima Trinidad.

El Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, es el pórtico de la Vida en el Espíritu, y además es la puerta que nos abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo, somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo, y somos incorporados a la Iglesia, haciéndonos partícipes de su misión. (Catec. 1213)

Este sacramento se llama "Bautismo", en razón del elemento esencial del rito, es decir, el "bautizar" (baptizein en griego) que significa "sumergir", "introducir dentro del agua"; la "inmersión".

La "inmersión", significa eficazmente la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo, para así junto con Él, obtener una nueva vida en su resurrección. "Fuimos, pues, con El sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo resucitamos de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, y así también nosotros vivamos una nueva vida”. ( Ef. 5, 26 ).

Este Sacramento es llamado también "baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo ", (Tt.3, 5), porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual "nadie puede entrar en el Reino de Dios." (Jn. 3,5).

"Este baño es llamado también porque, para quienes reciben, el espíritu queda iluminado.....". El bautizado se convierte en "hijo de la luz" ( 1Ts. 5,5 ), y en "luz" él mismo. (Ef. 5,8 ).

Podemos decir que, el Bautismo es el más bello y magnifico de los dones de Dios...... Es "Don", porque es Dios se lo da a los que nada han hecho para recibirlo y que se encuentran en un estado de pecado. Es porque lava; "Sello", porque nos guarda y es signo de la soberanía de Dios.

Institución

En las Sagradas Escrituras se encuentran muchas prefiguraciones de este sacramento. De esto se hace memoria en la Vigilia Pascual cuando se bendice el agua bautismal.

El Génesis nos habla del agua como fuente de la vida y de la fecundidad. La Sagrada Escritura dice que el Espíritu de Dios "se cernía" sobre ella. ( Gn. 1,2 ).

El arca de Noé es otra de las prefiguraciones que la Iglesia nos menciona. Por el arca, "unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvadas a través del agua." ( 1 P. 3, 20 ). Si el agua de manantial significa la vida, el agua en el mar es un símbolo de la muerte. Por lo cual, pudo ser símbolo del misterio de la cruz. Por este simbolismo el bautismo significa "la comunión con la muerte de Cristo." (Catec. n. 1220).

Sobre todo el paso del Mar Rojo, verdadera liberación de Israel de la esclavitud de Egipto, es donde se anuncia la liberación obrada por el bautismo, se entra como esclavos en el agua y salen liberados. También el paso por el Jordán, donde el pueblo de Israel recibe la tierra prometida, es una prefiguración de este sacramento. (Cfr. Catec. 1217-1222).

Todas estas prefiguraciones tienen su culmen en la figura de Cristo. Él mismo, recibe el bautismo de Juan, el Bautista, el cual estaba destinado a los pecadores y Él sin haber cometido pecado, se somete para "cumplir toda justicia" (Mt. 3,15). Desciende el Espíritu sobre Cristo y el Padre manifiesta a Jesús como su "Hijo amado". (Mt. 3, 16-17 ). Cristo se dejó bautizar por amor y humildad, y así darnos ejemplo.

Si recordamos el encuentro de Jesús con Nicodemo, vemos como Él le explica la necesidad de recibir el bautismo. (Cfr. Jn. 3, 3-5).

Después de su Resurrección confiere la misión de bautizar a sus apóstoles.“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id pues, enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. (Mt. 28, 18-19).

Con su Pascua, Cristo hizo posible el bautismo para todos los hombres. Ya había hablado de su pasión, "bautismo" con que debía de ser bautizado (Mc. 10,38) (Lc. 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado por la lanza del soldado de Jesús crucificado (Jn. 19,34), son figuras del "bautismo" y de la "eucaristía", ambos sacramentos de la nueva vida ( 1 Jn. 5, 6-8); desde entonces es posible "nacer del agua y del Espíritu" para entrar en el Reino de Dios. ( Jn. 3,5 ).

Desde el día de Pentecostés, la Iglesia ha administrado el bautismo siguiendo los pasos de Cristo. San Pedro, en ese día, hace un llamado a convertirse y bautizarse para obtener el perdón de los pecados. El Concilio de Trento declaró como dogma de fe que el sacramento del Bautismo fue instituido por Cristo.

Atención a los signos de mi tiempo.

Santo Evangelio según San Lucas 21,29-33. Viernes XXXIV del tiempo ordinario.

Por: H. Cristian Gutiérrez, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Quiero, Señor, prepararte un buen lugar en mi corazón durante este adviento. Quiero compartir contigo este rato de intimidad. Tú conoces mejor que nadie lo que soy, lo que necesito, lo que quiero, y por ello pongo todo en tus manos. Te amo y quiero amarte más. Aumenta mi fe, mi esperanza, mi amor. Permíteme entrar en tu presencia y conocerte un poco más. Tú sabes todo, Señor, sabes que te quiero.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 21,29-33

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: "Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando ven que empiezan a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¡Qué importante es, Señor, descubrir tu acción en mi vida! En este pasaje invitas a los discípulos a fijarse en los signos de los tiempos que profetizas porque ellos son la señal de que está cerca tu Reino. Pero esto no es algo del pasado, en que profetizabas la destrucción de Jerusalén. Tampoco es algo sólo del final del mundo. Es una invitación actual, del aquí y del ahora.

Me invitas a descubrir, en todos los sucesos del día a día de mi vida, tu mano providente que me va dejando mensajes. Mensajes de amor, de cariño, de afecto, de ternura, de misericordia, de paciencia, de perdón, de exigencia.

Como cristiano, creo que nada en mi vida pasa por casualidad, por la fuerza de las estrellas, por el horóscopo. Los signos de mi vida no se buscan fuera de ella, sino dentro. No en el movimiento de los astros, en una baraja de cartas y todas esas cosas. Tus mensajes los descubro en la mirada de mis padres, en la sonrisa de los niños, en la conversación con un amigo, en el descanso de la noche, en la belleza del amanecer de un nuevo día que me das, en las muestras de cariño de mi cónyuge, en las responsabilidades que cumplo con dedicación.

Los cielos y la tierra pasarán pero tus palabras no, porque ellas siguen teniendo eco en todos los sucesos de mi existencia. ¡Cuán ciego soy que no sé descifrar tus mensajes en los signos de mi vida!

La vida, la salud, el trabajo, la familia, los amigos, las reuniones, los descansos, los encuentros casuales…en todo ello me dejas un mensaje que quieres que yo reciba y asimile. Dame, Señor, un espíritu sobrenatural que me permita contemplarte presente y actuando en mi vida. Que en este adviento de preparación a tu venida, mi actuar cotidiano sea la mejor preparación para la navidad.

Muchos esperan todavía conocer a Jesús, único Redentor del hombre, y no pocas situaciones de injusticia y malestar moral y material interpelan a los creyentes. Una misión tan urgente requiere una conversión personal y comunitaria. Sólo los corazones plenamente abiertos a la acción de la gracia son capaces de interpretar los signos de los tiempos y de recibir el llamamiento de la humanidad necesitada de esperanza y paz.
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de febrero de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En la noche agradeceré a Dios todo lo bueno, y lo no tan bueno, que me ha pasado en este día.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Una atmósfera propia a los inocentes

Redacción (Miércoles, 29-11-2017, Gaudium Press) Inocencia... ¡Esta suave y elevada palabra resuena tantas veces a nuestros oídos como el repicar de las campanas de una lejana catedral que hace mucho conocemos y cuya recordación remonta a los primeros años de nuestra existencia! ¿Pero qué viene a ser propiamente la inocencia?

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Descartemos desde luego la definición superficial y cotidiana por la cual se equipara el inocente al ingenuo o bobo, como si de tener sinónimos se tratase. Si así fuese, Nuestro Señor Jesucristo no la habría exaltado con sus palabras: "Dejad venir a Mi a los pequeñitos y no los impidáis, porque el Reino de Dios es de aquellos que se parecen con ellos" (Lc 18, 16). De hecho, la inocencia conduce el alma infantil a ver todo en proporciones fabulosas, contribuyendo para elevar el espíritu, agudizar la perspicacia y estimular la imaginación.

Pero la inocencia no se restringe apenas a eso...

Para comprender bien su profundo significado, nada mejor que analizar un poco el ambiente de la Navidad. Verdes y elegantes pinos son engalanados con adornos multicolores; luces de diferentes colores adornan las fachadas de las casas y monumentos públicos; sabrosos platos y postres, regalos e innúmeras sorpresas cercan esos días de jubilosa expectativa.

A lo largo de la Historia estos y aquellos pueblos fueron dibujando la inocente atmósfera emanada de la Gruta de Belén y desdoblándola en manifestaciones diversas, de acuerdo con sus cualidades y luz primordial. Así, el rico acervo de manjares, adornos, luces y tradiciones navideñas que hoy conocemos, forma en nuestro espíritu un conjunto armónico y coherente, que encanta por la riqueza y variedad de matices.

Ahora, ¿cuál es el fundamento de este imponderable común tan sublime y difícil de explicitar? ¿Será apenas una recordación del pasado o la fuerza de una simple tradición?
La respuesta a estas preguntas está en la verdadera inocencia, que genera una atracción natural por todo cuanto es elevado y una gran capacidad de discernir y amar, a primera vista, lo bello, lo bueno y lo verdadero. Es una participación de la alegría de la creación por la venida del Salvador al mundo.

Como los niños viven en su paraíso primaveral, se tiende a pensar que solamente a ellos es reservado poseer esa visión maravillosa de todas las cosas; entretanto, la inocencia debe abarcar toda la vida del hombre, desde los albores de la infancia hasta los umbrales de la eternidad.

Según destacados tomistas, la verdad es aristocrática, pues pertenece a pocos. Esto se aplica de algún modo a la inocencia y, por consiguiente, a la atmósfera navideña, pues pocos son aquellos que, no habiendo manchado su alma con los horrores del pecado mortal, mantienen una visión cristalina partícipe de la propia visión divina en relación a sus criaturas. Así, el término inocente adquiere su verdadero significado, de acuerdo con la tradición bi-milenaria de la Santa Iglesia: un alma cándida, pura, sin mancha, que no manchó su túnica bautismal.

Por la Hermana Clotilde Thaliane Neuburger, EP

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Ángeles caídos sobre familias destruidas

Redacción (Jueves, 30-11-21017, Gaudium Press) Un destacado periodista y escritor dedicó en el 2005 un reportaje (1) al asombroso caso de la bonita joven rica e inteligente de 22 años que se quitó la vida en el lujoso apartamento de su familia ubicado en el mejor edificio de un opulento barrio de la ciudad.

Estudiaba en la universidad más costosa y reconocida del país. Mejor no podía vivir. Escuchaba música rock con letras satánicas, era seguidora de Charles Manson, leía libros de Crowley y Lavey, vestía siempre de negro y se pintaba las uñas y los labios con el mismo color. Como era hija de papá acomodado viajaba cada año a pasar temporadas en san Francisco para asistir a rituales esotéricos. Su hermano aseguró al escritor que alrededor de ella se sentía una atmósfera bestial extraña, algo o alguien que la acompañaba y que ella decía ver con frecuencia. Pero papá y mamá entregados a hacer dinero, vida social y relacionarse con lo más prestante y representativo de la política nacional, no se percataban de lo que la hija estaba haciendo, hasta que un día clave señalado por el calendario satánico, se disparó un tiro en la cien en su propia habitación frente a un extraño espejo comprado en un anticuario.

"Una minoría excéntrica", dirá un rico empresario del Jet Set, miembro de varias juntas directivas con hijos y nietos bien instalados en el Establishment, casas, carros, viajes al extranjero cada que le parece o en vacaciones, asistencia de salud garantizada y socio de renombrados clubes sociales o al menos a la procura de todo esto a cualquier precio. Entonces habría que recomendarle a este dirigente de la sociedad, que lea el libro ya que se trata de un autor de fama internacional galardonado con varios premios literarios nacionales y extranjeros, que además le han hecho ganar mucho dinero y prestigio no solamente a él sino a la poderosa editorial que tiene todos los derechos de autor.

Como el caso es sórdido e imposible de reproducir siquiera una parte, es mejor intentar una conclusión aprovechando de paso la noticia de la reciente muerte de Charles Manson.
En materia de ángeles y demonios la Iglesia enseña que Dios nos asigna un ángel personal a cada uno de nosotros para protegernos, inspirarnos y ayudarnos en las dificultades. Lo que frecuentemente se nos olvida es que al acecho nuestro existe también un ángel caído, un demonio obsesionado con nuestra perdición, tomado de una envidia mortal contra nuestra luz primordial y cualidades espirituales, virtudes y dones que Dios nos ha dado, ángel caído deseoso de pervertir todo ese patrimonio moral, hacernos mal y sobretodo llevarnos a una vida infernal en esta o en la otra. Es un ser espiritual maligno y desordenado, un espíritu de las tinieblas expulsado del Cielo y que vaga por la tierra -campo de batalla entre ángeles y demonios- consciente de que ya perdió la felicidad eterna para siempre, odia a Dios y al hombre, pero especialmente odia lo que este refleja de Dios nuestro Creador, y es fácil suponer que odia concretamente algún hombre en particular, en el que seguramente detectó luces de virtudes angelicales maravillosas que él ha debido corresponder, amar y reflejar y ahora abomina sin esperanza de recuperar pero sí de intentar destruir, porque está definitivamente comprobado que cuando el amor se acaba da en odio.

El santo Cura de Ars, Santa Gemma Galgani y el Padre Pío, padecieron experiencias nada gratas al entrar en contacto contra su voluntad con el mundo de lo preternatural: El demonio de nuestra perdición existe, quiere hacernos daño y manipula hoy día el resentimiento familiar en tantos hogares deshechos o mal llevados de todos los estratos sociales. Llagas emocionales de la vida que el miserable infecta cuando falta el bálsamo curativo de los Sacramentos.

Como su soberbia participa de la soberbia luciferina, lo que quiere es esclavizarnos y someternos a su tiránica voluntad -que más que eso, es un capricho infernal, una arbitrariedad despótica animada de un deseo insaciable de tener alguien sobre quien descargar su resentimiento y rencor, convirtiéndolo en una especie de mascota maldita, vejada y sometida para siempre a su diabólico arbitrio. Puede hacerse ver atractivo y amable como a veces se le presentó a la protagonista de la tragedia. Sabe dar placeres y agrados pasajeros que terminan en hastíos, remordimientos y desesperación a veces suicida. Alegrías mundanas fatigantes, glotonerías que no se sacian. Ilusiones, quimeras y fantasías de la imaginación que su poder angélico pervertido consigue manipular a propósito de sonidos, olores, recuerdos, sensaciones táctiles y otros recursos que generan pensamientos y visiones alucinadas, obsesiones, infestaciones y posesiones.

Ese ser existe, nos odia y nos persigue. Si persiste la duda en alguien, va también la sugerencia (no la recomendación, por supuesto) que del mismo autor le dé aunque sea una rápida hojeada a otro libro que en su momento fue un best seller: La Bruja. Con el debido cuidado, ya que se percibe en el autor un lejano tufillo justificador y hasta benevolente con esos fenómenos.

Por Antonio Borda
(1) Germán Castro Caycedo, "Que la Muerte espere", Ed.Planeta, 3ª. Edición, 2017. Edición Especial, Bogotá.

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Arquidiócesis de Washington, EEUU, demanda a autoridad de tránsito por rechazar anuncios católicos

Washington (Jueves, 30-11-2017, Gaudium Press) La Arquidiócesis de Washington radicó una acción legal en una corte federal de Estados unidos en contra de la Autoridad de Tránsito Metropolitano de Washington (WMATA) por su polémica decisión de rechazar los anuncios publicitarios de la campaña "Find the Perfect Gift" (Encuentra el regalo perfecto) de la Iglesia local. Los anuncios no cumplirían con las líneas guía de publicidad que vetan "cualquier discurso que promueva la religión, la práctica religiosa o creencia", una política que limitaría la libertad de expresión y el ejercicio de la fe protegidos por la Constitución.

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Diseño del anuncio polémicamente rechazado por la Autoridad de Tránsito Metropolitano de Washington. Foto: Arquidiócesis de Washington.
"El anuncio rechazado transmite un simple mensaje de esperanza y una invitación a participar en la temporada navideña. Sin embargo, citando sus directrices, el abogado de WMATA dijo que el anuncio 'representa una escena religiosa y, por lo tanto, busca promover la religión' ", explicó Ed McFadden, Secretario de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Washington. El abogado criticó que se restrinja el sentido religioso de la Navidad, el cual es precisamente su origen y significado. "Si los anuncios son sobre paquetes, cajas o bolsas ... si la Navidad viene de una tienda ... entonces parece que WMATA lo aprueba. Pero si Navidad significa un poco más, WMATA interpreta al Grinch".


Para la Arquidiócesis de Washington "el rechazo de este anuncio es una clara violación de la libertad fundamental de expresión y una limitación en el ejercicio de nuestra fe", como expuso Kim Fiorentino, canciller y asesor general de la Arquidiócesis. La firma encargada del proceso legal, Kirkland & Ellis LLP, expuso que la demanda busca "reivindicar el principio básico de que el gobierno puede no permitir una amplia variedad de discursos en un foro y luego dar la vuelta y negar el acceso a la Arquidiócesis debido a la naturaleza religiosa de su discurso".

"Nuestro anuncio fue diseñado para colocarse en exteriores de autobuses metropolitanos para llegar a la audiencia más amplia e invitar a todos a experimentar el espíritu alegre y bien aceptado de la temporada, o compartir sus muchas bendiciones con otros menos afortunados a través de las oportunidades de servicio", expuso Susan Timoney, Secretaria de Ministerio Pastoral y Asuntos Sociales de la Arquidiócesis. "La Arquidiócesis desea alentar a nuestra sociedad a ayudar a alimentar, vestir y cuidar a nuestros vecinos más vulnerables, y compartir nuestras bendiciones, y dar la bienvenida a todos los que deseen escuchar la Buena Nueva".

Con información de Arquidiócesis de Washington.

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Continuen rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra (Fátima 1917)


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