2011-10-14 - Evangelio según San Lucas 12,1-7
Publicado 2011/10/14
Autor : Sagrada Biblia
Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse
Carta de San Pablo a los Romanos 4,1-8
Hermanos: Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: "Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación." Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún tabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber.
También David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras: "Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado."
Salmo 31
Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.
Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: "Confesaré al Señor mi culpa", y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
Alegraos, justos, y gozad con el Señor; aclamadlo, los de corazón sincero.
Evangelio según San Lucas 12,1-7
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones."
viernes, 14 de octubre de 2011
Evangelio del día
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domingo, 9 de octubre de 2011
"El silencio no dará nunca a Dios, pero Dios se da en el silencio", dijo el prior de la Cartuja de la Serra San Bruno
Publicado 2011/10/07
Autor: Gaudium Press
Sección: Europa
Ciudad del Vaticano (Viernes, 07-10-2011, Gaudium Press) El 5 de octubre pasado, la Iglesia Católica celebraba la festividad de San Bruno, fundador de los Cartujos, una de las órdenes de vida monástica más rigurosas que existen. Domingo por la tarde, el Papa visitará el monasterio de los cartujos ubicado en la Sierra San Bruno, al sur de Italia. Con ocasión de la visita de Benedicto XVI, ha salido a luz en estos días un libro-entrevista fruto de las conversaciones del vaticanista Luigi Accattoli con el prior del Monasterio de la Sierra San Bruno, padre Jacques Dupont, bajo el título de "Solo ante del Único" (Solo dinanzi all'Unico).
"Solus cum solo" es el lema de los cartujos, elegido por el mismo santo fundador, que en su propia vida buscaba la soledad como un modo de alabar al Señor. Así, creó una comunidad monástica primero en la "Gran Cartuja" en Francia, de donde toma su nombre la Cartuja, y después la
llamada "del Papa Urbano II", en Calabria en el sur de Italia. Hoy en día, el carisma y la regla de vida ha sido continuada por sus sucesores, que también en nuestra era de las comunicaciones, del rápido y dinámico estilo de vida, quieren dedicar la propia vida al silencio y a la oración de noche y de día. Porque "el ministerio del monje es nocturno ‘ministerio de gestación' a la espera del amanecer y del mañana", como observa el Prior.
Las cartujas están cerradas a los visitantes como se dice en un simple cartel a la puerta de entrada del monasterio. "Al igual que Bruno, los cartujos -explica el padre Jacques- están fuera del mundo y están estrechamente ligados al mundo. Ellos no tienen nada de propio que decir al mundo, no son modelos de vida para los demás, pero son una señal". Los monjes, al mismo tiempo realizan su propia vocación y carisma en la soledad y el silencio, permaneciendo abiertos a la realidad que los circunda. El signo más "moderno" es su propia página web, en la que todos pueden descubrir en qué consiste la vida de un monje cartujo.
La iniciativa web también tiene el valor que se podría decir providencial, ya que las vocaciones notadas en los últimos años han llegado gracias a este sitio en Internet. El sitio es sencillo y modesto como la vida de los propios monjes cartujos.
Algunas adaptaciones ha tenido el régimen de los cartujos, pero no significan facilitar la vida del
El cartujo es eremita y cenobita al mismo tiempo. Comúnmente, pasa los días en silencio desarrollando su trabajo para la comunidad y comiendo en su propia celda. "Rezar es hacer silencio -explica el prior de Sierra San Bruno- dejar hablar al silencio, dejar que el silencio sea silencio. Por supuesto, el silencio no dará nunca a Dios, pero Dios se da en el silencio. Análogamente, no es el desierto el que da a Dios, pero Dios se concede en el desierto". Incluso la celebración de las misas de los cartujos las realizan solos. En cambio, durante las oraciones y el domingo el estilo ermitaño se trasforma en cenobita. También hay unas pocas ocasiones en el año que salen de la cartuja a la naturaleza, en un tiempo dedicado a la meditación, caminatas largas, comidas comunes y a conocerse más".
El día del cartujo comienza 30 minutos después de la medianoche, con 3 horas de oración con recitaciones y canto gregoriano. Luego, van a dormir de nuevo para despertar después a las 7, para un nuevo momento de oración. El padre Jacques explica en el libro que el verdadero significado de la oración en la noche no es el de una "penitencia", sino el de "la elección de una hora más favorable y propicia para la oración y la alabanza del Señor". Él ve a un monje cartujo como el "guardia" a la espera del Señor. "No somos nosotros -dice- que hacemos surgir el sol, pero debemos estar despiertos para verlo surgir. No somos nosotros quienes conquistamos la gracia que viene del Señor, pero no debemos dormir cuando el Señor la envía".
El ritmo regular y riguroso se refiere también al trabajo y a las comidas. Los monjes son vegetarianos. La comida es modesta pero abundante. "La privación en el alimento y en el vestido sólo tienen una función pedagógica o propedéutica, esto es de premisa y de futuro: sirven para mantener diestra a la persona para que se avance por el camino del amor".
Benedicto XVI será el segundo pontífice a visitar la cartuja de la Sierra San Bruno. Juan Pablo II estuvo allí el día de la fiesta del fundador, el 5 de octubre.
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Santo del día
San Dionisio de París
Publicado 2011/10/09
Autor : Catholic.net
Primer obispo de París, Octubre 9
Martirologio Romano: San Dionisio, obispo, y compañeros, mártires, de los cuales la tradición quiere que el primero, enviado por el Romano Pontífice a la Galia, fuese el primer obispo de París, y que junto con el presbítero Rústico y el diácono Eleuterio, padeciesen en las afueras de la ciudad (s. III).
Etimología: Dionisio = Aquel que mantiene la fe en Dios, viene del griego
Dionisio legó a Francia hacia el 250 ó 270 desde Italia con seis compañeros con el fin de evangelizarla. Fue el primer obispo de París, y apóstol de las Galias.
Dionisio fundó en Francia muchas iglesias y fue martirizado en el 272, junto con Rústico y Eleuterio, durante la persecución de Valeriano. Según creen algunos es en Montmartre (mons Martyrum), o en el sur de la Isla de la Cité, según otros, donde se eleva, en la actualidad, la ciudad de Saint-Denis lugar en el que fueron condenados a muerte.
Según las Vidas de San Dionisio, escritas en la época carolingia, tras ser decapitado, Dionisio anduvo durante seis kilómetros con su cabeza bajo el brazo, atravesando Montmartre, por el camino que, más tarde, sería conocido como calle de los Mártires. Al término de su trayecto, entregó su cabeza a una piadosa mujer descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla, y después se desplomó. En ese punto exacto se edificó una basílica en su honor. La ciudad se llama actualmente Saint-Denis.
La tradición del culto a San Dionisio de París, fue creciendo poco a poco, dándole a conocer, llegando a confundirlo con Dionisio Areopagita (obispo de Atenas) o con Dionisio el Místico. Esta confusión proviene del siglo XII cuando el abad Suger falsificó unos documentos por razones políticas, haciendo creer que San Dionisio había asistido a los sermones de Pablo de Tarso.
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Evangelio del día
2011-10-09 - Evangelio según San Mateo 22,1-14
Publicado 2011/10/09
Autor : Sagrada Biblia
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
Libro del profeta Isaías 25,6-10ª
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-.
Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."
Salmo 22
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Carta de San Pablo a los Filipenses 4,12-14.19-20
Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Evangelio según San Mateo 22,1-14
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto.
Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.
Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."
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jueves, 6 de octubre de 2011
Mientras dos estudiantes rezan el rosario por las calles, un juez los observa…
Publicado 2011/10/05
Autor : Gaudium Press
"Para dos jóvenes estudiantes, rezar el rosario en el trayecto de su casa a la Escuela, era un acto cotidiano en sus vidas. Entretanto, no sabían ellos que en una de estas caminatas, estaban siendo seguidos por un juez..."
Redacción (Miércoles, 05-10-2011, Gaudium Press) Para dos jóvenes estudiantes, rezar el rosari
o en el trayecto de su casa a la Escuela, era un acto cotidiano en sus vidas. Entretanto, no sabían ellos que en una de estas caminatas, estaban siendo seguidos por un juez de Derecho que los observaba atentamente. Este Magistrado, dotado de un elevado sentido psicológico y de una profunda capacidad de descripción, relató lo ocurrido en un artículo periodístico "El joven y el rosario", en la ciudad de Belén de Pará, Brasil.
Transcribimos esta noticia en su íntegra, que aunque publicada en el 2002 conserva enteramente su frescor.
En cuanto a los dos jóvenes, estos resolvieron seguir una vocación religiosa. Hoy son miembros de los Heraldos del Evangelio, uno en San Pablo, otro en Portugal.
Diario O Liberal 03 de enero de 2002
El Jóven y el Rosario
Autor: Dr. Nélio Fernandes Gonçalves (Juez y escritor)
Siempre me consideré un caminante compulsivo. Solo que mis caminatas no son propiamente caminatas como estas que se ven algunos esforzados emprender diariamente por las playas y calles de la ciudad, constituidas de un trotar rápido y constante. Yo camino a pie. No sé si cometo redundancia en la afirmación.
Transformo el caminar en un paseo agradable, a través del cual busco aliar la ganancia física al placer estético de la contemplación sobre el mundo que pasa veloz a mi lado. Casi nada escapa a la observación; personas, objetos, hechos son la materia prima par
Era un miércoles soleado. Hacía mi caminata matinal por la sinuosa y arborizada Avenida 25 de Septiembre hasta alcanzar el área verde del Bosque Rodrigues Alves. En el retorno, en virtud del cansancio natural que redunda en un todavía más lento caminar, fácilmente soy sobrepasado por otras personas.
Uno de estos adelantamientos, sin embargo, llama mi atención: Dos jóvenes, caminando en pareja casi perfecta, pasan rápidamente por mí. Además del vigor de las pisadas, algo más redobló mi atención en aquellos jóvenes que andaban con pasos sincronizados: ellos hablaban o balbuceaban alguna cosa, también (como sus pasos) de forma perfectamente sintonizada.
Curioso, de aquellas curiosidades momentáneas que por nada se dejan pasar, apuré el paso en su seguimiento, buscando acompañarlos, a fin de escuchar lo que hablaban. Al acercarme bien a ellos, la sorpresa fue mayor: de la mano derecha de cada uno colgaba un largo rosario.
Eso mismo. Un rosario. Los dos jóvenes rezaban la oración del rosario. Estaba explicado porque, en un primer instante, yo había percibido una casi perfecta sintonía entre el habla de uno y otro. Delante de lo inusitado de la escena, mi primera reacción fue seguirlos, acompañarlos. Qué se yo. Conversar con ellos, quizá. Saber quiénes eran, dónde vivían, porqué rezaban. Pero terminé por no hacer nada de eso. Cuando los perdí de vista, al doblar una esquina, volví al paso normal.
Siguiendo mi rumbo, dejé la imaginación alzar vuelo. Reví la escena varias veces a fin de fijar algunos pormenores. Los dos jóvenes debían tener entre quince y diecisiete años. Estaban con el uniforme de colegio y, a juzgar por la hora, más o menos once y media, habían acabado de salir de la escuela.
Mientras que la mano izquierda de cada cual se ocupaba en atajar los libros, en la derecha, pendiente a lado del cuerpo, envolvía el instrumento-guía de la oración que compartían unidos. Juzgando por la forma como conducían la oración, no hay equívoco en afirmar que la bella y ejemplar actitud debía ser rutinaria en sus vidas.
Y un bello ejemplo joven. Un bello y corajudo ejemplo. ¿O no es coraje, en el mundo actual, dos jóvenes tomar aquella actitud, francamente malévola a los ojos de los demás vivientes? ¿Cuánta broma, cuánto chiste, cuánta "vergüenza" (para usar un lenguaje joven bien actual) no oyeron de los demás colegas de colegio
Es indudable que estos jóvenes pertenecen a familias fervorosas y equilibradas, donde pontifica el amor. En el mundo tan problemático en que vivimos, actitudes como esa merecen ser difundidas, repetidas millares de veces. En vez de entregarse a la violencia, la droga y la prostitución, aquellos bendecidos jóvenes ocupaban el tiempo disponible gastado en el trayecto casa/escuela/casa orando. No se quedaban, como ocurre hoy con la gran mayoría estudiantil, reunidos en las esquinas, los bares y las casas de juegos, donde no resulta nada bueno.
Aquellos jóvenes aprendieron desde temprano en sus vidas que la oración da fuerza y consuela, equilibra y serena el espíritu. Recupera al desequilibrado, realimenta la esperanza, reconduce a la generosidad de la alegría, apacigua el dolor. Aprendieron que la oración es un acto de amor. Amor que se eleva a los cielos y se interioriza en lo más hondo recóndito de nuestro ser.
Por todo esto, es muy importante saber dar amor. De modo especial, a nuestro joven contemporáneo que más que nadie precisa de apoyo y consideración. No olvidemos la enseñanza de Jesús que dijo que es dando que se recibe. Quien da amor, recibe amor, quien planta luz, recoge el sol en profusión radiante... No se conoce mayor dolor que no poder dar amor a quien se ama.
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Evangelio del día
2011-10-06 - Evangelio según San Lucas 11,5-13
Publicado 2011/10/06
Autor : Sagrada Biblia
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.
Libro del profeta Malaquías 3,13-20ª
"Vuestros discursos son arrogantes contra mí -oráculo del Señor-. Vosotros objetáis: "¿Cómo es que hablamos arrogantemente?" Porque decís: "No vale la pena servir al Señor; ¿qué sacamos con guardar sus mandamientos?; ¿para qué andamos enlutados en presencia del Señor de los ejércitos? Al contrario: nos parecen dichosos los malvados; a los impíos les va bien; tientan a Dios, y quedan impunes."
Entonces los hombres religiosos hablaron entre sí: "El Señor atendió y los escuchó." Ante él se escribía un libro de memorias a favor de los hombres religiosos que honran su nombre. Me pertenecen -dice el Señor de los ejércitos- como bien propio, el día que yo preparo. Me compadeceré de ellos, como un padre se compadece del hijo que lo sirve. Entonces veréis la diferencia entre justos e impíos, entre los que sirven a Dios y los que no lo sirven.
Porque mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir -dice el Señor de los ejércitos-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas."
Salmo 1
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.
Será como árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.
Evangelio según San Lucas 11,5-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle." Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos." Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?"
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Consejos de Santo Tomás de Aquino sobre el modo de estudiar
Publicado 2011/10/05
Autor : Gaudium Press
"Un joven dominico de nombre Juan, deseoso de adquirir los tesoros del conocimiento, escribió a Santo Tomás pidiéndole que le indicase cuál es el camino más rápido para adentrarse al 'océano de la Sabiduría'..."
Redacción (Miércoles, 05-10-2011, Gaudium Press) Un joven dominico de nombre Juan, deseoso de adquirir los tesoros del conocimiento, escribió a Santo Tomás pidiéndole que le indicase cuál es el camino más rápido para adentrarse al "océano de la Sabiduría". Este breve escrito del Aquinate dirigido a Fray Juan, refleja cómo el santo poseía una alta comprensión del estudio, y cómo la búsqueda del saber debe ser acompañada por una profunda vida interior. Tales consejos fueron proferidos hace casi ocho siglos.
La actualidad de estos consejos es partente, pues tal vez la humanidad nunca necesitó tanto de ser "conducida a la bodega del vino de la sabiduría" como en estos tiempos.
De Modo Studendi (Carta de Santo Tomás de Aquino a Fray Juan)
Ya que me pediste, fray Juan -hermano, para mí, queridísimo en Cristo-, que te indicase el modo de cómo se debe proceder para ir adquiriendo el tesoro del conocimiento, debo darte la siguiente indicación: debes optar por los riachuelos y no por entrar inmediatamente al mar, pues lo difícil debe ser alcanzado a partir de lo fácil. Y, así, he aquí lo que te aconsejo sobre cómo debe ser tu vida:
1. Te exhorto a ser tardío para hablar y lento para ir al locutorio.
2. Abraza la pureza de consciencia.
3. No dejes de aplicarte a la oración.
4. Ama frecuentar tu celda, si quieres ser conducido a la bodega del vino de la sabiduría.
5. Muéstrate amable con todos, o, por lo menos, esfuérzate en este sentido; pero, con nadie permitas exceso de familiaridades, pues la excesiva familiaridad produce el desprecio y suscita ocasiones de atraso en el estudio.
6. No te metas en cuestiones y dichos mundanos.
7. Evita, sobre todo, la dispersión intelectual.
8. No descuides el seguimiento del ejemplo de los hombres santos y honrados.
9. No mires a quien dijo, sino lo que es dicho con razón y esto, confíalo a la memoria.
10. Busca entender lo que lees y certifica de lo que es dudoso.
11. Esfuérzate por abastecer el depósito de tu mente, como quien anhela llenar al máximo posible un cántaro.
12. No busques lo que está por encima de tu alcance.
13. Sigue las huellas de aquel santo Domingo que, mientras tuvo vida, produjo hojas, flores y frutos en la viña del Señor de los ejércitos.
Si sigues estos consejos, podrás alcanzar lo que quieres.
Saludos.
(trad. del latín: Jean Lauand)
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sábado, 1 de octubre de 2011
Santo del día
Santa Teresa del Niño Jesús
Publicado 2011/10/01
Autor : Catholic.net
Sencillez y perfección en las cosas pequeñas, Octubre 1
Martirologio Romano: Memoria de santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven
en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia, y terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre (1897)
La Iglesia le dedica este día para que la conozcamos y tratemos de imitar sus virtudes de delicadeza y pefección en las cosas pequeñas.
Hay dos santas con el mismo nombre: Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux y Santa Teresa de Ávila (15 de Octubre). Ambas fueron monjas carmelitas, nos dejaron una autobiografía y son santas doctoras de la Iglesia.
María Francisca Teresa (Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux) nació el 2 de Enero de 1873 en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.
En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre. Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el ciudado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.
Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las carmelitas. Desde entonces, Teresita se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.
Cuando Teresita tenía catorce años, su hermana María se fue al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la expeirencia que ella llamó su “conversión”. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.
Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.
Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el jubileo sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frenta al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería
Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo; “ Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas.” Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.
Teresita cumplió con las reglas y deberes de los carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca habia salido de su convento.
Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía “Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”
En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.
Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos año difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.
En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del convento de la que no volvió a salir. A partir de agosto ya no podía recibir la Comunión debido a su enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925. Se le presenta como una monja carmelita con un crucifijo y rosas en los brazos. Ella decía que después de su muerte derramaría una lluvia de rosas.
El culto a esta santa comenzó a crecer con rapidez. Los milagros hechos gracias a su intercesión atrajeron a atención de los cristianos del mundo entero.
Escribió el libro “Historia de un alma” que es una autobiografía. Escribe frases preciosas como éstas en ese libro: “Para mí, orar consiste en elevar el corazón, en levantar los ojos al cielo, en manifestar mi graitud y mi amor lo mismo en el gozo que en la prueba.”; “Te ruego que poses tus divinos ojos sobre un gran número de almas pequeñas.” Teresita se contaba a sí misma entre las almas pequeñas, decía “Yo soy un alma minúscula, que sólo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor.”
¿Qué nos enseña Santa Teresita?
Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez de alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la “grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.”El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoltua, con humildad sirvendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.
Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.
Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requi-rió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.
Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oir nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reirnos de éstas, a disfrutarlas por que nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.
Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.
Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre.
Oración
Virgen María y Santa Teresita, ayúdenme a tener más amor a Dios para servir mejor a los que me rodean.
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Evangelio del día
2011-10-01 - Evangelio según San Lucas 10,17-24
Publicado 2011/10/01
Autor : Sagrada Biblia
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre."
Libro del profeta Baruc 4,5-12.27-29
Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel. Os vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra vosotros os entregaron a vuestros enemigos, porque irritasteis a vuestro Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; os olvidasteis del Señor eterno que os había criado, y afligisteis a Jerusalén que os sustentó.
Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: "Escuchad, habitantes de Sión, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cóm el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. Ánimo, hijos, gritad a Dios, que el que os castigó se acordará de vosotros. Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño.
El que os mandó las desgracias, os mandará el gozo eterno de vuestra salvación."
Salmo 68
Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas.
El Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá, y las habitarán en posesión. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella.
Evangelio según San Lucas 10,17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre." Él les contestó: "Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo."
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, esclamó: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar."
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron."
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La santidad del sacerdote, una exigencia
Publicado 2011/09/30
Autor: Gaudium Press
Sección: América
Redacción (Viernes, 30-09-2011, Gaudium Press) Desde la Antigua Ley, la persona del sacerdote es cercada de una dignidad que requiere vida ejemplar. Así, en el Libro del Levítico, encontramos un doble apelo a la santidad. De un lado, al mandato de Dios, Moisés exhorta el pueblo de Israel a buscar la perfección: "Habla a toda la comunidad de los israelíes y les dice: Sed santos, porque Yo, el Señor vuestro Dios, soy santo" (Lv 19, 1). Pero a los sacerdotes la santidad es exigida con más razón, porque son ellos quienes ofrecen los sacrificios, haciendo el papel de intermediarios entre Dios y el pueblo. Presentarse manchado por el pecado delante del Altísimo, para ejercer el munus sacerdotal, sería una afrenta al Creador. "Los sacerdotes [...] serán santos para su Dios y no profanarán su nombre, porque ofrecen al Señor los sacrificios consumidos por el fuego, el pan de su Dios. Serán santos" (Lv 21, 5-6).
Y dado que el Antiguo Testamento es figura del Nuevo, se comprende la necesidad de que, en la Nueva Alianza, la santidad alcance un grado mucho mayor. Esto trasparece de la teología tomista, la cual nos presenta al ministro ordenado como habiendo sido elevado a una dignidad regia, en medio de los otros fieles de Cristo, pues lo representa y, en diversas ocasiones, actúa "in persona Christi". Imposible, por tanto, imaginarse título superior. Y como él es llamado a ser mediador entre Dios y los hombres, además de guía de estos para las cosas divinas, debe necesariamente serles superior en santidad, aunque todos los bautizados sean también llamados a la perfección.
San Alfonso de Ligorio, en su obra "Selva de materias predicables", fundamentándose en la autoridad de Santo Tomás, esboza la figura del sacerdote como aquel que, por su ministerio, supera en dignidad a los propios Ángeles, y por eso está obligado a una mayor santidad, dado su poder sobre el Cuerpo de Cristo. De donde, concluye el fundador de los Redentoristas, la necesidad de una dedicación integral del sacerdote a la gloria de Dios, de tal suerte que brille a los ojos del Señor en razón de su buena consciencia y a los ojos del pueblo por su buena reputación. [1]
Sobre eso también, recuerda la doctrina tomista la necesidad de que los ministros del Señor tengan una vida santa: "In omnibus ordinibus requiritur sanctitas vitæ". [2] Deben, por tanto, sobre todo ellos, ser lo más posible semejantes al propio Dios: "Sed perfectos así como vuestro Padre Celeste es perfecto" (Mt 5, 48). Y continúa:
Dice Dionisio: "Así como las más sutiles y puras esencias, penetradas por el influjo de los esplendores solares, derraman sobre los otros cuerpos, a semejanza del Sol, su luz supereminente, así también, en todo ministerio divino, nadie pretenda ser guía de los otros sin ser, en toda su manera de comportarse, muy semejante a Dios". [...] Por eso, la santidad de vida es requerida en el Orden como necesidad de precepto. Pero no para la validez del sacramento". [3]
Son conocidas las invectivas de Nuestro Señor contra los escribas y fariseos. Lo que Jesús recriminaba a estos hombres, tan conocedores de la Ley, era justamente el hecho de no vivir aquello que enseñaban. Pretendiendo aparecer a los ojos de los otros como eximios cumplidores de los preceptos mosaicos, no tenían recta intención, ni verdadero amor a Dios. Sus ritos externos no eran acompañados por la compunción del corazón. Para que los sacerdotes de la Nueva Alianza no caigan en el mismo desvío, conviene recordar el comentario a las Sentencias de Pedro Lombardo, donde Santo Tomás afirma: "Aquellos que se entregan a los ministerios divinos obtienen una dignidad regia y deben ser perfectos en la virtud, conforme se lee en el Pontifical". [4]
De ahí que en la homilía sugerida en el rito de ordenación presbiteral esté incluida esta emotiva exhortación:
Tomad consciencia de lo que hacéis, y pon en práctica lo que celebráis, de modo que, al celebrar el misterio de la muerte y resurrección del Señor, os esforcéis por mortificar vuestro cuerpo, huyendo de los vicios, para vivir una vida nueva. [5]
La caridad de Cristo lo llevó a ofrecer la vida en holocausto en el patíbulo de la Cruz, por la redención de la humanidad. También aquellos que son llamados a ser mediadores entre Dios y los hombres, deben ejercer su ministerio por amor, como enseña el Aquinate:
Compete a los prelados de la Iglesia desear, en el gobierno de sus subalternos, servir solamente a Cristo, por cuyo amor apaciguan sus ovejas, como dice San Juan (21, 15): "Si me amas, apacigua mis ovejas". Les cabe también dispensar al pueblo las cosas divinas, conforme se lee en 1 Cor 9, 17: "Es una misión que me fue impuesta"; bajo este punto de vista, son mediadores entre Cristo y el pueblo. [6]
El sacerdote, por tanto, es llamado a un grado de santidad especial: "Por el Orden sagrado, el clérigo es consagrado a los ministerios más dignos que existen, en los cuales él sirve al Cristo en el Sacramento del altar, lo que exige una santidad interior mucho mayor de lo que la exigida en el estado religioso". [7]
También en el Concilio Vaticano II se advierte que los sacerdotes, "imitando las realidades con que lidian, lejos de ser impedidos por los cuidados, peligros y tribulaciones del apostolado, deben antes por ellos elevarse a una santidad más alta". [8] El ejercicio de su ‘munus' sacerdotal será, pues, el mejor instrumento de santificación: "Crezcan en el amor de Dios y el prójimo con el ejercicio de su deber cotidiano". [9]
Para la santificación y eficacia del sacerdote, la gracia sacramental tiene un papel determinante, pues le da oportunidad de recibir auxilios sobrenaturales más intensos para cumplir su función de santificar las almas y, al mismo tiempo, unirse de forma más íntima a Cristo Sacerdote, no solo instrumentalmente, en consecuencia del carácter sacramental, sino configurándose a Cristo por la caridad, de modo a poder decir con San Pablo: "Ya no soy yo el que vivo, es Cristo quien vive en mí" (Gl 2, 20).
Por Mons. João Clá Dias
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[1] Cf. LIGÓRIO, Santo Afonso Maria de. A Selva. Porto: Fonseca, 1928, p. 6. O Autor remete aos seguintes pontos das obras de São Tomás: S Th III, q. 22, a. 1, ad 1; Super Heb. cap. 5, lec. 1; S Th II-II, q. 184, a. 8; S Th Supl. q. 36, a. 1.
[2] S Th Supl. q. 36, a. 1.
[3] Idem.
[4] IV Sent. d. 24, q. 2.
[5] Pontifical Romano. Rito de Ordenação de Diáconos, Presbíteros e Bispos, n. 123. São Paulo: Paulus, 2004.
[6] Super I Cor. cap. 4, lec. 1.
[7] S Th II-II, q. 184, a. 8., Resp.
[8] LG, n. 41.
[9] Idem.
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