sábado, 29 de octubre de 2011

Madre Teresa de Calcuta

Enseñarás a volar

Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurara siempre la huella del camino enseñado.

Siempre ten presente que...

La piel se arruga, El pelo se vuelve blanco, Los días se convierten en años... Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas... Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te detengas!!!

Evangelio del día

2011-10-29 - Evangelio según San Lucas 14,1.7-11
Publicado 2011/10/29
Autor : Sagrada Biblia

Porque el Señor no rechaza a su pueblo ni abandona su heredad: el justo obtendrá su derecho, y un porvenir los rectos de corazón.

Carta de San Pablo a los Romanos 11,1-2a.11-12.25-29

Hermanos: ¿Habrá Dios desechado a su pueblo? De ningún modo. También yo soy israelita, descendiente de Abrahán, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado al pueblo que él eligió. Pregunto ahora: ¿Han caído para no levantarse? Por supuesto que no. Por haber caído ellos, la salvación ha pasado a los gentiles, para dar envidia a Israel. Por otra parte, si su caída es riqueza para el mundo, es decir, si su devaluación es la riqueza de los gentiles, ¿qué será cuando alcancen su pleno valor?

Hay aquí una profunda verdad, hermanos, y, para evitar pretensiones entre vosotros, no quiero que la ignoréis: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que entren de todos los pueblos; entonces todo Israel se salvará, según el texto de la Escritura: "Llegará de Sión el Libertador, para alejar los crímenes de Jacob; así será la alianza que haré con ellos cuando perdone sus pecados."

Considerando el Evangelio, son enemigos, y ha sido para vuestro bien; pero considerando la elección, Dios los ama en atención a los patriarcas, pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.

Salmo 93

Dichoso el hombre a quien tú educas, al que enseñas tu ley, dándole descanso tras los años duros.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo ni abandona su heredad: el justo obtendrá su derecho, y un porvenir los rectos de corazón.

Si el Señor no me hubiera auxiliado, ya estaría yo habitando en el silencio. Cuando me parece que voy a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostiene.

Evangelio según San Lucas 14,1.7-11

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: "Cuando te conviden a una boda, no te sientes en puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste."

Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."

Frase

En medio de tus peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en María, invoca a María.

Sacrificios por Jesús - Cuentos para niños

Anita y Pedro eran gemelos. Su nacimiento había sido un regalo de Dios para Procopio y Gabriela, pues sus hijos no trajeron sino bendiciones a su hogar, que había sido constituido hacía algunos años ya.

Los niños fueron bautizados enseguida y crecían saludables; eran tranquilos y muy alegres. Su extremosa madre les había enseñado, desde pequeñitos, a
reconocer a Jesús y a la Virgen en las hermosas imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María entronizadas en su casa. Y siempre los llevaba a Misa con ella, en su carrito doble, donde permanecían silenciosos y comportados, prestando atención en todo, como si fueran capaces de comprender la profundidad del misterio eucarístico.

Dado que la familia tenía ciertas posesiones, los niños no conocían lo que era pasar por dificultades y en aquella tierna edad aún no se les había presentado ninguna ocasión para demostrar la generosidad de alma necesaria al enfrentarse a un sufrimiento.

Había llegado el tiempo de prepararse para la Primera Comunión.

A su regreso a casa después del trabajo, y tras haber rezado el Rosario en familia, don Procopio le tomaba la lección de Catecismo a sus hijos.


De esta forma, cuando llegaba el sábado, sabían responder de memoria todas las preguntas que el catequista les hacía, con lo que se ganaban innumerables estampitas como premio, que coleccionaban con verdadera piedad.

Ahora bien, más que memorizar la doctrina, los dos niños procuraban vivir según aquello que aprendían.


La fe crecía en sus corazoncitos y el deseo de recibir a Jesús, en el Santísimo Sacramento, aumentaba en ellos cada vez más.

En una de las clases de catequesis, Pedro ganó una estampita donde estaba representado el Niño Jesús crucificado, con una frase: “No pude hacer más por ti, para demostrarte mi amor”. Cuando la profesora se la entregó le explicó que Cristo, desde muy corta edad, conocía y aceptaba todo lo que tendría que sufrir en la Pasión por amor a nosotros. Y le exhortó a consolarlo en sus dolores, ofreciendo pequeños sacrificios por amor a Él.
El niño se quedó muy impresionado, pues siempre había visto a Jesús crucificado como un hombre maduro, nunca como un niño. Entonces, pensó, ¿el dolor también puede estar presente en la vida de los niños? Y si Cristo, siendo un niño, sufrió tanto por mí, ¿qué puedo hacer para consolarlo?

Durante el camino de vuelta a casa, le contó a su hermanita lo que llevaba en su corazón. También se quedó impresionada y juntos decidieron ofrecer algún sacrificio para aliviar los dolores del pequeño Jesús. Ya en su casa, Pedro le preguntó a su madre:


Los dos niños se fueron corriendo hacia donde estaba la limpiadora y le dijeron



contentos: Sra. Adelaida, hoy le hemos traído un regalo. ¡Mire!

— Mamá, ¿qué es lo que sería un sacrificio para un niño como nosotros?

La buena señora, sorprendida por la pregunta, pensó un poco y le respondió:

— Ser obedientes y portarse bien.


Los dos hermanitos se extrañaron con la respuesta, pues ya eran obedientes y se portaban correctamente, y eso no les suponía ningún esfuerzo...

Anita dijo entonces:

— No, mamá, algo difícil, que nos cueste...

Doña Gabriela pensó un poco más y dijo:

— Pues entonces, podría ser que no gastaseis el dinero que la abuela os da para comprar helados y chocolates, y ofrecerla como limosna a algún necesitado.

Eso les pareció un poco más difícil...

Un día, antes de ir a la escuela, le llevaron el dinero a una señora inválida que se ponía en la puerta de la iglesia, viviendo de la caridad de los fieles. La alegría de la pobre mujer al recibir de los infantiles donantes aquella módica cantidad les llenó el alma de entusiasmo.

Sin embargo... cuando llegaron a casa, se encontraron con que había helado y chocolate de postre.
Los dos, decepcionados, pensaron: “¿Adónde ha ido a parar nuestro sacrificio, si no quedamos privados de comer lo que tanto nos gusta?”.

A la mañana siguiente, antes de ir a la escuela, su madre les preparó un sándwich caliente de jamón y queso, que era la delicia de los niños. Ese aroma de queso derretido impregnaba toda la casa. A pesar de ello, mientras se estaban arreglando, Pedro y Anita decidieron abstenerse del sabroso emparedado y llevárselo a la limpiadora de la escuela, que trabajaba mucho y nunca tenía nada que comer a la hora del recreo. Seguramente que pasaría hambre.


La alegría de la pobre mujer les llenó el alma de entusiasmo.

En la mesa, los niños se sirvieron el habitual chocolate con leche, pero limitándose a acompañarlo sólo con galletas. La madre estaba un poco decepcionada, sin entender el rechazo del manjar que había preparado con tanto cariño.

Entonces, Anita le pidió que envolviera los sándwiches y le explicó lo que habían pensado. Doña Gabriela, emocionada con esa generosidad de alma de sus pequeños, les dijo que con mucho gusto prepararía otros para la limpiadora de la escuela.

Y se podrían comer los suyos sin recelo.

— ¿Y dónde quedaría nuestro sacrificio para consolar al Niño Jesús?, preguntó Pedro.

Su madre, muy tocada con la respuesta, tuvo que contenerse para que no se le cayeran las lágrimas.

Cuando llegó el recreo, los dos niños se fueron corriendo hacia donde estaba la limpiadora y le dijeron contentos:

— Sra. Adelaida, hoy le hemos traído un regalo. ¡Mire!

Y le presentaron el paquete con los dos suculentos sándwiches.

Anita añadió:

— Como hemos visto que usted nunca come en la hora de nuestro almuerzo, pensábamos que se debe quedar con hambre...

La alegría de ver la gratitud de aquella señora tan sencilla y el apetito con el que apreciaba el obsequio, compensaba el pequeño vacío que sentían en el estómago por el frugal desayuno. Pero el hecho de estar demostrando con ese gesto su amor a Cristo, que se entregó por nosotros en la Cruz, los consolaba aún más.

Pasaron los meses y llegó, por fin, el gran día de la Primera Comunión.

Con estos y otros pequeños sacrificios, los niños se habían fortalecido para enfrentar las luchas de la vida, y sus almas inocentes, sin darse cuenta, se habían unido estrechamente a Jesús.

Así pues, cuando los acordes del órgano indicaban el comienzo de la ceremonia, los piadosos corazones de Anita y Pedro empezaron a latir con más fuerza: ardían en el deseo de recibirlo en cuerpo, sangre, alma y divinidad en el sacramento de la Eucaristía.

Durante la Misa se sintieron inundados de gracias, y éstas fueron in crescendo hasta alcanzar el auge en el momento de la Comunión.

Jesús, al entrar en esas almas puras y generosas, quería que este primer encuentro eucarístico con ellas fuera inolvidable, para que sintieran cómo le habían agradado sus sacrificios, pequeños en apariencia, pero de gran valor para Dios.

jueves, 27 de octubre de 2011

El hombre: ese loco que no reza

Publicado 2011/10/26
Autor: Gaudium Press
Sección: Opinión

Bogotá (Miércoles, 26-10-2011, Gaudium Press)
La oración. El hombre no es plenamente consciente de la potencia de ese instrumento al alcance de sus manos; y decimos con seguridad de que no la conoce porque si no la usaría con profusión.

"Por la oración hablamos a Dios y Dios nos habla a nosotros, aspiramos a él y respiramos en él, y él nos inspira y respira sobre nosotros" dice San Francisco de Sales en su Tratado del Amor de Dios. Es por tanto la oración un vivir en Dios. Ahí se entiende el que se hable que la oración, con las debidas condiciones, mueve el corazón de Dios. Y quien tiene la capacidad de mover a Dios, pues se une a su capacidad omnipotente.

Entretanto, decimos que el problema de los cristianos no es que no tengan un conocimiento -implícito o explícito- del altísimo poder de la oración. Sino que con frecuencia el trajín agitado de la vida diaria, o lo que llamaríamos un "naturalismo vivencial" ocasionado por la impregnación de los criterios del mundo, nos alejan del necesario recurso a hablar con Dios, nos hace olvidar su importancia trascendental.
Las preocupaciones de la cotidianidad, el trabajo, la atención a la familia, las exigencias de la vida social, parecerían servirnos de excusa para quitarle a nuestro tiempo esos minutos necesarios para reunirnos con el Creador.

Pero creemos que el problema de fondo es que el naturalismo del mundo va penetrando de forma imperceptible en nuestras almas y nos va haciendo olvidar que necesitamos recurrir constantemente a Dios, y confiar menos en nuestras fuerzas meramente humanas.

Abierta o veladamente, el mundo nos ‘grita' que las cosas ocurren meramente por causa de aquellas fuerzas naturales que podemos percibir con nuestros sentidos. Y eso es mentira. Muy por encima de lo que el mero hombre es capaz de hacer, está la acción de Dios y sus santos, por medio de su gracia, y la actividad de los ángeles buenos y malos. Esos son los elementos que primordialmente dirigen la historia, también nuestra historia personal, y a todos ellos se accede o se contrapone por medios de la oración.

¿De cuántas calamidades no nos habremos visto libres porque nuestro ángel de la guarda nos protegió, o porque a ruegos de María La Virgen Cristo intervino en un momento decisivo? ¿Cuántos son los beneficios que hemos recibido, no porque los hayamos obtenido con nuestro esfuerzo o merecido de alguna manera, sino que se nos han dado gratuitamente por manos divinas, porque alguien rezó por nosotros? Muchos, ciertamente. Lo sabremos en el día de nuestro juicio. Entretanto, si bien es cierto que Dios puede auxiliarnos sin que se lo pidamos, él normalmente exige esta imprecación, que además nos une a él. Y hay algo que en definitiva no se consigue sino es con el recurso a la oración: la práctica de la virtud, requisito necesario para alcanzar la vida eterna.

No podemos vivir como debemos vivir sin la gracia obtenida de la oración. No podemos, es necesario repetirlo. "Nuestras meras fuerzas naturales son insuficientes": Eso es algo que hay que grabar con letras de bronce fundido en el espíritu. Aunque nuestro orgullo y autosuficiencia busquen velar esta verdad, ella siempre será confirmada por el fracaso de una vida que no recurrió a la oración.

Entonces, para contradecir esa voz tenue o fuerte -externa e interna- que repite sin cesar que no requerimos de la oración, debemos encontrar y recordar constantemente las razones para orar, para rezar, sea participando de la oración litúrgica (v. gr. Misa) y realizando la necesaria oración privada.

Y para ello reproduciremos dos textos escogidos de santos, del elenco que presenta el ilustre dominico Fray Antonio Royo Marín en su muy importante obra Teología de la Perfección Cristiana:

- San Buenaventura: Si quieres sufrir con paciencia las adversidades y miserias de esta vida, seas hombre de oración. Si quieres alcanzar virtud y fortaleza para vencer las tentaciones del enemigo, seas hombre de oración. (...) Si quieres vivir alegremente y caminar con suavidad por el camino de la penitencia y del trabajo, seas hombre de oración. (...) Si quieres fortalecer y confirmar tu corazón en el camino de Dios, seas hombre de oración. Finalmente, si quieres desarraigar de tu ánima todos los vicios y plantar en su lugar las virtudes, seas hombre de oración: porque en ella se recibe la unión y gracia del Espíritu Sancto, la cual enseña todas las cosas. Y demás desto, si quieres subir a la alteza de la contemplación y gozar de los dulces abrazos del esposo, ejercítate en la oración, porque éste es el camino por do sube el ánima a la contemplación y gusto de las cosas celestiales.

- San Pedro de Alcántara: En la oración se alimpia el ánima de los pecados, apaciéntase la caridad, certifícase la fe, fortaléscese la esperanza, alégrase el espíritu, derrítense las entrañas, pacifícase el corazón, descúbrese la verdad, véncese la tentación, huye la tristeza, renuévanse los sentidos, repárase la virtud enflaquecida, despídese la tibieza, consúmese el orín de los vicios, y en ella saltan centellas vivas de deseos de cielo, entre las cuales arde la llama del divino amor. Grandes son las excelencias de la oración, grandes son sus privilegios. A ella están abiertos los cielos, a ella, se descubren los secretos, y a ella están siempre atentos los oídos de Dios".

Por Saúl Castiblanco

Dios tiene debilidad por quienes son considerados perdidos

Intervención de Benedicto XVI al rezar el domingo la oración mariana del Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

El evangelista san Lucas presta una atención particular al tema de la misericordia de Jesús. En su narración, encontramos algunos episodios que destacan el amor misericordioso de Dios y de Cristo, quien afirma que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores (Cf. Lucas 5,32). Entre las narraciones de Lucas, se encuentra la de la conversión de Zaqueo, que presenta la liturgia de este domingo. Zaqueo es un "publicano", es más, el jefe de los publicanos de Jericó, importante ciudad en el río Jordán. Los publicanos eran los recaudadores de los impuestos que los judíos debían pagar al emperador romano, y por este motivo eran considerados pecadores públicos. Además, aprovechaban con frecuencia su posición para hacer chantaje y sacar dinero a la gente. Por este motivo, Zaqueo era muy rico, pero despreciado por sus conciudadanos. Por tato, cuando Jesús, al atravesar Jericó, se detuvo precisamente en casa de Zaqueo, suscitó un escándalo general. El Señor, sin embargo, sabía muy bien lo que hacía. Por así decir quiso arriesgar y ganó la apuesta: Zaqueo, profundamente impresionado por la visita de Jesús, decide cambiar de vida, y promete restituir el cuádruple de lo que ha robado. "Hoy ha llegado la salvación a esta casa", dice Jesús y concluye: "el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Dios no excluye a nadie, ni a pobres y ni a ricos. Dios no se deja condicionar por nuestros prejuicios humanos, sino que ve en cada uno un alma que hay que salvar, y le atraen especialmente aquellas almas que son consideradas perdidas y que así lo creen ellas mismas. Jesucristo, encarnación de Dios, ha demostrado esta inmensa misericordia, que no le quita nada a la gravedad del pecado, sino que busca siempre salvar al pecador, ofrecerle la posibilidad de rescate, de volver a comenzar, de convertirse. En otro pasaje del Evangelio, Jesús afirma que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los cielos (Cf. Mateo 19, 23). En el caso de Zaqueo, vemos precisamente que lo que parece imposible se realiza: "Él entregó su riqueza e inmediatamente quedó sustituida por la riqueza del Reino de los cielos", comenta san Jerónimo (Homilía sobre el Salmo 83, 3). Y san Máximo de Turín añade: "Las riquezas son un alimento para los necios para la deshonestidad; sin embargo, para los sabios son una ayuda para la virtud; a éstos se les ofrece una oportunidad para la salvación, en el caso de los otros provoca un traspiés que les arruina" (Sermones, 95).

Queridos amigos, ¡Zaqueo acogió Jesús y convirtió, pues Jesús había sido el primero en acogerle! No le había condenado, sino que le había respondido a su deseo de salvación. Pidamos a la Virgen María, modelo perfecto de comunión con Jesús, que experimentemos la alegría de recibir la visita del Hijo de Dios, de quedar renovados por su amor, y transmitir a los demás su misericordia.

Evangelio del día

2011-10-27 - Evangelio según San Lucas 13,31-35
Publicado 2011/10/27
Autor : Sagrada Biblia

Socórreme, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad. Reconozcan que aquí está tu mano, que eres tú, Señor, quien lo ha hecho.

Carta de San Pablo a los Romanos 8,31b-39

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: "Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza."

Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Salmo 108

Tú, Señor, trátame bien, por tu nombre, líbrame con la ternura de tu bondad; que yo soy un pobre desvalido, y llevo dentro el corazón traspasado.

Socórreme, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad. Reconozcan que aquí está tu mano, que eres tú, Señor, quien lo ha hecho.

Yo daré gracias al Señor con voz potente, lo alabaré en medio de la multitud: porque se puso a la derecha del pobre, para salvar su vida de los jueces.

Evangelio según San Lucas 13,31-35

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos baja las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor.""

Frase

El alma que está verdaderamente enamorada de Dios es gentil, humilde, paciente y misericordioso.

lunes, 24 de octubre de 2011

España: Misión Mariana en Oria (Almería)





El 9 de octubre pasado, los Heraldos del Evangelio llevaron la Imagen del Inmaculado Corazón de María de Fátima, al pueblo de Oria en Almería.
Durante una semana recorrieron casa por casa, la villa y sus alrededores.
La Imagen fue acogida con cariño y devoción.

Perú: Procesión del Señor de los Milagros.



El mes de octubre es conocido en Lima como "la Cuaresma limeña", por ser el mes dedicado al Señor de los Milagros, devoción que está muy arraigada en Perú y en todos los paises donde hay colonias peruanas.
Durante el mes es muy común ver en las calles damas vestidas de morado con un cordón blanco a la cintura. Los hombres también usan corbatas moradas.
En el Santuario hay Misas desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche. Se sacan los bancos para que puedan entrar más personas.
Las colas para las confesiones son larguísimas a pesar de que hay numerosos Padres impartiendo el sacramento de la Penitencia.
La principal procesión, que se realiza desde hace 360 años, se inicia el día 18 de octubre con una Misa a la 6 de la mañana, en las afueras del Santuario. A pesar de ser día laborable y de lo temprano del horario, se juntan unas 100.000 personas para esa Eucaristía. El recorrido procesional dura dos días.
Desde hace unos años, los sacerdotes Heraldos del Evangelio son invitados a llevar el Lignun Crucis, detrás del anda del Señor de los Milagros.

sábado, 22 de octubre de 2011

La fiebre del "no es esto"

Cuenta la tradición que, en cierta ocasión, un bandido llamado Angulimal fue a matar a Buda. Y Buda le dijo: "Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol."

Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo, y de un tajo hizo lo que Buda le había pedido.

Pero luego Buda añadió: "Ahora, por favor, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo."

"Debes estar loco —contestó Angulimal— si piensas que eso es posible."

"Al contrario —repuso Buda—, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir, matar y destruir. Eso es cosa fácil, de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar."

Para destruir, para arrasar, para gritar de forma estéril, para estar diciendo siempre que todo esta mal, que no es esto...; para todo eso no hace falta arte, ni ciencia, ni esfuerzo, ni cualidades.

Es verdad que siempre es mejor la rebeldía que el conformismo burgués, porque pienso que no estar satisfecho del mundo en el que se vive y querer cambiarlo es algo digno de alabanza. Pero la rebeldía, que es necesaria, debe reunir ciertas condiciones, y quizá la primera sea saber contra qué nos rebelamos. Y es bueno, lógicamente, rebelarse contra el mal, contra la injusticia, contra la mediocridad..., sí, pero primero contra el mal, la injusticia y la mediocridad que haya en uno mismo. No podemos ser como esos rebeldes de pacotilla que ni estudian, ni dan ni golpe, ni pueden ponerse a nadie como ejemplo de nada. Lo suyo más que rebeldía son ganas de incordiar.

La historia está llena de ejemplos de rebeldes que cuando llegaron al poder se volvieron burgueses. Y de rebeldes que, al fracasar, se convirtieron en resentidos que sólo sabían hacer crítica destructiva. Es muy fácil decir que algo está mal y que hay que cambiarlo. Lo difícil —y lo que hace falta— es aportar ideas positivas y conseguir cambiarlo realmente.

Debemos negarnos a nosotros mismos

JESUCRISTO:

1. Hijo, cuanto puedes salir de ti, tanto puedes pasarte a Mí. Así como no desear nada exteriormente, produce la paz interior; así el negarse interiormente, causa la unión con Dios. Quiero que aprendas la perfecta renuncia de ti mismo en mi voluntad, sin replica ni queja. Sígueme: YO SOY CAMINO, VERDAD Y VIDA. Sin camino no hay por donde andar; sin verdad no podemos conocer;sin vida no hay quien pueda vivir. Yo soy el camino que debes seguir, la verdad que debes creer, la vida que debes esperar. Yo soy camino inviolable, verdad infalible, vida interminable. Yo soy camino muy derecho, verdad suma, vida verdadera, vida bienaventurada, vida increada. Si permanecieres en mi camino, conocerás la verdad, y la verdad te librará y alcanzarás la vida eterna.

2. Si quieres entrar en la vida, guarda mis mandamientos. Si quieres conocer la verdad, créeme a Mí. Si quieres ser mi discípulo, niégate a ti mismo. Si quieres poseer la vida bienaventurada, desprecia la presente. Si quieres ser ensalzado en el cielo, humíllate en el mundo. Si quieres reinar conmigo, lleva la cruz conmigo. Porque sólo los siervos de la cruz hallan el camino de la bienaventuranza y de la luz verdadera.


EL ALMA:

3. Señor, pues tu camino es estrecho y despreciado en el mundo, concédeme que te imite en despreciar el mundo. Pues no es mejor el siervo que su señor, ni el discípulo es superior al maestro. Ejercitase tu siervo en tu vida, pues en ella esta mi salud, y la santidad verdadera. Cualquier cosa que fuera de ella oigo o no me recrea ni satisface cumplidamente.


JESUCRISTO:

4. Hijo, pues sabes esto y lo has leído todo, si lo hicieres, serás bienaventurado. El que abraza mis mandamientos y los guarda,ese es el que me ama, y Yo le amaré, y le manifestaré a él,y le haré sentar conmigo en el reino de mi Padre.


EL ALMA:

5. Señor, Jesús, como lo dijiste y prometiste, así se haga, y pueda yo merecerlo. Recibí de tu mano la cruz; yo la llevaré hasta la muerte, así como Tú me la pusiste. Verdaderamente la vida de l buen religioso es cruz, pero guía al paraíso. Ya hemos comenzado; no se debe volver atrás, ni conviene dejarla.

6. Ea, hermanos, vamos juntos, Jesús será con nosotros. Por Jesús tomamos esta cruz, por Jesús perseveremos en ella. Será nuestro auxiliador el que es nuestro capitán, y fue nuestro ejemplo Mirad a nuestro Rey que va delante de nosotros y peleará por nosotros. Sigámosle varonilmente, nadie tema los terrores estemos preparados a morir con animo en la batalla, y no demos tal afrenta a nuestra gloria, que huyamos de la cruz.