miércoles, 17 de agosto de 2016

Colonia Estrella (Carmelo) Celebraron fiesta de San Roque

Hoy finalizaron las festividades de San Roque, en el paraje Colonia Estrella donde se localiza la capilla erigida en su honra, encabezadas por el obispo diocesano de Mercedes, Monseñor Carlos María Collazzi SDB.
Estas actividades contaron con innumerables fieles de la región, sino también con peregrinos de países vecinos, como ya es tradicional.
Las fiestas patronales venían siendo animadas por el P. Pedro Wolcan, párroco de Carmelo y acompañadas por fieles lugareños.
Ayer, 15 de agosto esta comunidad había celebrado la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen.

Para más información ver los videos:

lunes, 15 de agosto de 2016

Multitudinaria peregrinación al Santuario de Aparecida

Aparecida do Norte (Brasil). Más de diez mil peregrinos del movimiento de los Oratorios del Inmaculado Corazón de María, han participado este fin de semana, de diversas actividades en el más importante templo mariano del Brasil.

Este movimiento de los Oratorios pertenece a la Asociación católica internacional de los Heraldos del Evangelio, que tiene presencia en los cinco continentes, incluido Uruguay.


miércoles, 10 de agosto de 2016

Uruguay: preparativos para la festividad de San Roque en Colonia Estrella

En Colonia Estrella, Carmelo, la comunidad se está preparando animadamente para la festividad de su Patrono, San Roque.

Dicha festividad se celebra el próximo día 16 de agosto con una procesión por las calles de Colonia Estrella, para finalizar en la capilla de San Roque.

El Padre Pedro Wolcan manifestó que “hemos comenzado con la Novena, rezo del Rosario y la Misa, ya que es tiempo de oración; nos vamos preparando para la celebración de San Roque, pero también para el diario vivir”.

El  sacerdote comentó que, el día 15 se conmemorará la fiesta de la Asunción de la Virgen, con la santa Misa y posterior procesión por la calles de Colonia Estrella.

Y, con respecto al 16 de agosto, día de San Roque, el Padre Pedro dijo que “las Misas se realizarán a las 9, 10.30, 11.30 Bendición y distribución del pan y a las 15.30 horas celebración solemne de la Misa, presidida por el obispo de Mercedes Monseñor Carlos María Collazzi, culminando con la Procesión en el entorno a la Capilla”.

Estas festividades cuentan con la asistencia de numerosos fieles de todo el Uruguay y países vecinos.

Devoción por el santo

El 26 de diciembre de 1867 se declaró  la epidemia del cólera en Carmelo, causando de tres a cuatro casos por día. El 12 de enero de 1868 había 40 casos y el 15 del mismo mes se contaron 64 casos habiendo un solo médico.

Los habitantes huían hacia las chacras al extenderse la epidemia. Entonces los colonos consultaron al cura párroco don José Sancho y propusieron hacer una procesión llevando un cuadro de San Roque, que partió del templo de Carmelo hasta el paraje denominado tapera de Calatayud, donde se celebró la misa pidiendo que cesara la peste. Entre el 31 de enero y el 1º de febrero no se registró ningún caso más y terminando la peste.

Se nombró una comisión para levantar una capilla y cuyo patrono sería San Roque y, el 1º de diciembre de 1869 comenzó la obra de la modesta capilla, que se inauguró el 16 de agosto de 1870.

martes, 9 de agosto de 2016

Apostolado del Oratorio en Centroamérica

Guatemala: Cooperadores y familias que pertenecen al Apostolado del Oratorio  María Reina del Tercer Milenio, distribuyen  invitaciones en varias iglesias en Antigua Guatemala preparando la Peregrinación a la tumba del Santo Hermano Pedro el próximo 21 de agosto.



lunes, 8 de agosto de 2016

Nuestra Señora de las Gracias: la pujante y fructífera parroquia de los Heraldos del Evangelio en la Diócesis de Bragança Paulista

“Un buen pastor, un pastor según el corazón de Dios, es el mayor tesoro que el buen Dios puede conceder a una parroquia y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina”,  afirmó el Santo Cura de Ars. Inspirados en estas palabras, los Heraldos del Evangelio buscan desempeñar su misión pastoral en la parroquia Nuestra Señora de las Gracias, en la Diócesis de Bragança Paulista, Brasil.

Creada por Monseñor José María Pinhero, en octubre de 2009, ella abarca un vasto territorio rural de 107 km², localizado en la  Serra da Cantareira, en los municipios de Caieiras e de Mairiporã. La asistencia religiosa a sus 40 mil habitantes,  en su mayoría  católicos, era insuficiente por la escasez de sacerdotes en la diócesis. Esa fue la razón primordial para la creación de la nueva parroquia, entregada a los cuidados de los sacerdotes Heraldos.

Nueva acción evangelizadora
“Yo estaba apartada de la Iglesia, pero ahora estoy motivada –dijo una parroquiana-, me gustó mucho lo que el padre dijo en la Misa, y espero seguir esos consejos. Quien me está haciendo volver es Ella (señalando a la Virgen)”. Y una señora expresó muy bien el sentimiento general de los fieles: “Yo tengo mucha alegría en ver que la capilla de Santa Inés, después que fuera recibida por los Heraldos, está muy bonita, con Misas maravillosas. Aunque no soy católica, soy ortodoxa armenia, me siento muy bien en esta capilla y pretendo volver más veces”.

En todas las capillas se empezó a decir Misa, por lo menos una vez a la semana,  y con horarios fijos para el sacramento de la Reconciliación, facilitando de esta manera la participación de los fieles en los sacramentos.

Y en estos años los frutos se hacen notar,  con el considerable número de fieles que retornan a la comunión eclesial.

Formando comunidades
Cada una de las capillas cuenta con un equipo de Heraldos que dan clases de Catecismo, apoyo litúrgico, música y teatro, además de preparar y estimular a los fieles a colaborar en las diversas tareas pastorales al servicio de la propia comunidad. Centenares de niños están participando de los grupos de catequesis. Cada celebración es preparada con el ensayo de los cánticos y de las lecturas, haciendo con que los parroquianos participen activamente del ceremonial litúrgico. Y varios coros han surgido para solemnizar las Eucaristías.

Ante tantas bendiciones, los Heraldos del Evangelio dirigen sus miradas llenas de gratitud para Nuestra Señora de las Gracias, patrona de esta parroquia,  pidiendo que Ella derrame dones aún mayores sobre esta porción del pueblo de Dios.

sábado, 6 de agosto de 2016

10 Enseñanzas de San Juan María Vianney para la lucha contra el mal

Redacción (Viernes, 05-08-2016, Gaudium Press) El Santo Cura de Ars nació en Francia en el año 1786. Fue un gran predicador, hacía muchas mortificaciones, fue un hombre de oración y caridad. Tenía un don especial para la Confesión. Por eso, venían personas de diferentes lugares para confesarse con él y escuchar sus santos consejos. Debido a su fructífero trabajo pastoral fue nombrado Patrono de los Sacerdotes. También combatió contra el maligno en varias ocasiones, inclusive en algunas no solo espiritualmente.

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En una de ellas, mientras se preparaba para celebrar la Misa, un hombre le dijo que su dormitorio se estaba incendiando. ¿Cuál fue su respuesta? "El Gruñón está furioso. Cuando no consigue agarrar el pájaro, él quema su jaula". Entregó la llave para aquellos que iban ayudar a apagar el fuego. Sabía que Satanás quería impedir la misa y no lo permitió.

Dios premió su perseverancia delante de las pruebas con un poder extraordinario que le permitía expulsar demonios de las personas poseídas.

Su confianza en Dios y Fe inamovible nos dan varias lecciones que pueden también ayudarnos en nuestras luchas del día-a-día en nuestra caminata en esta tierra. Sí, el mal existe; pero, Dios puede más... "¿Quién cómo Dios?".

Verifique:
1. No imagine que exista un lugar en la tierra donde podamos escapar de la lucha contra el demonio; si tenemos la gracia de Dios, que nunca nos es negada, podemos siempre triunfar.

2. Como el buen soldado no tiene miedo del combate, así el buen cristiano no debe tener miedo de la tentación. Todos los soldados son buenos en el campamento, pero es en el campo de batalla que se ve la diferencia entre corajudos y cobardes.

3. El demonio tienta solamente las almas que quieren salir del pecado y aquellas que están en estado de gracia. Las otras ya le pertenecen, no precisa tentarlas.

4. Una Santa se quejó a Jesús después de la tentación, preguntando a Él: "¿dónde estabas, mi Jesús adorable, durante esta horrible tempestad?" A lo que Él le respondió: "Yo estaba bien en medio de su corazón, encantado en verla luchar".

5. Un cristiano debe siempre estar listo para el combate. Como en tiempo de guerra, tiene siempre centinelas aquí y allí para ver si el enemigo se aproxima. De la misma manera, debemos estar atentos para ver si el enemigo no está preparándonos trampas y, si él viene a tomarnos de sorpresa...

6. Tres cosas son absolutamente necesarias contra la tentación: la Oración, para aclararnos; los Sacramentos, para fortalecernos; y la Vigilancia para preservarnos...

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7. Con nuestros instintos la lucha es raramente de igual a igual: o nuestros instintos nos gobiernan o nosotros gobernamos nuestros instintos. ¡Cómo es triste dejarse llevar por los instintos! Un Cristiano es un noble; él debe, como un gran señor, mandar en sus vasallos.

8. Nuestro Ángel de la Guarda está siempre a nuestro lado, con la pluma en la mano, para escribir nuestras victorias. Precisamos decir todas las mañanas: "Vamos, mi alma, trabajemos para ganar el Cielo".

9. El demonio deja bien tranquilo los malos Cristianos; nadie se preocupa con ellos, mas contra aquellos que hacen el bien él suscita mil calumnias, mil ofensas.

10. La Señal de la Cruz es temida por el demonio porque es por la Cruz que escapamos de él. Es preciso hacer la Señal de la Cruz con mucho respeto. Comenzamos por la cabeza: es el principal, la creación, el Padre; después el corazón: el amor, la vida, la redención, el Hijo; por último, los hombros: la fuerza, el Espíritu Santo. Todo nos recuerda la Cruz. Nosotros mismos somos hechos en forma de Cruz.

Por el Profesor Felipe Aquino

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martes, 2 de agosto de 2016

XII Congreso Internacional de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio.

Se realizó entre los días 29 y 31 de julio últimos,  en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y dependencias del Seminario Tabor, en el municipio de Caieiras, Sao Paulo (Brasil),  el XII Congreso Internacional de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio.

Inspirados por el carisma y espiritualidad de su fundador, Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, EP, 1.500 cooperadores provenientes de todo el Brasil y de diversos países, pudieron compartir de un ambiente de gran cordialidad y fe.

El tema central del congreso fue: “El don de sabiduría en la mente, vida y obra de Plinio Corrêa de Oliveira“.

Las conferencias y debates pusieron en realce como el relacionamiento de Monseñor João Clá Dias, durante más de cuarenta años, hacen que sea el testigo más autorizado sobre la vida, la acción, las virtudes y el pensamiento de Plínio Corrêa de Oliveira.

lunes, 1 de agosto de 2016

EL SALVADOR DEL MUNDO: escuchadlo, seguidlo, imitadlo

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR NOS ALIMENTA, COMO EN SU MOMENTO A LOS APÓSTOLES, CONFIRMÁNDONOS EN LA FE, LA ESPERANZA Y LA CARIDAD.

De camino, saliendo de Cesarea de Filipo hacia Galilea, Jesús comenzó a descubrir a los discípulos que Él debía ir a Jerusalén, sufrir allí muchas cosas de parte de los sacerdotes, de los escribas y de los jefes de la nación, que sería condenado a muerte, para resucitar al tercer día. Este momento supremo en la vida de Nuestro Señor Jesucristo, es considerado como el primer anuncio de la Pasión. El objetivo era quitar en el modo de pensar de sus apóstoles, influenciados por el común pensar de los judíos de ese tiempo, que el Mesías esperado instauraría un reino temporal esplendoroso. Quedaron desconcertados, una amarga decepción los abarcó.

Había nombrado su vicario, a Pedro, con la frase de todos nosotros conocida: “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”; había afirmado que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella. Pero, en el camino, les anuncia su pasión y muerte, si bien que también su pronta resurrección, al tercer día. Pero ellos, los apóstoles, tenían sus oídos embotados por la mentalidad reinante en el pueblo elegido. No comprendían un Mesías rechazado por el pueblo y los tribunales más altos del pueblo elegido; un Mesías sufridor, menos aún, que muriese clavado en una cruz.

También agregaba a sus palabras lo que muchos autores califican de todo el programa de vida cristiana: aquí en la tierra, en este “valle de lágrimas”, sufrimiento; en al último día, la recompensa. Esta fórmula de heroicidad, que a nadie se le ocurriría imponer en esos tiempos, todos la conocemos: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame”. Un nuevo código de honra, un camino nuevo, que debió llenar de espanto el pensamiento de los que lo escuchaban. Desconcierto, sorpresa, abatimiento, depresión. La medicina para reanimarlos fue entregada mediante la Transfiguración ocurrida seis días después de su manifestación como Mesías.

Fue así que, llegando por la tarde a los bordes del monte Tabor, tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los condujo a lo alto del mismo. Eran sus tres íntimos, los tres privilegiados, que serían testigos de la agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos.

En la cumbre, poniéndose en oración al Padre, mientras los tres apóstoles rendidos de cansancio, adormecían… Pedro, elegido príncipe de los apóstoles, el que sería el primer Vicario de Cristo, el primer papa. Santiago, quien daría el primer testimonio con su propia sangre. Juan, al que más amaba y confidente.

Mientras oraba, sucedió el portentoso hecho de que el rostro de Jesús se transfiguró, “estaba brillante como el sol”, su fisonomía se revistió de belleza inusual, con un resplandor deslumbrante. Sus vestidos se tornaron “blancos como la luz”. Es decir, su figura humana tomó otra apariencia, dejando por un lado aterrados a los apóstoles y por otro encantados.

Súbitamente, entre la luminosidad que envolvía el cuerpo de Jesús, salen rumores de palabras bíblicas. Dos ilustres personajes se acercan a él, colocándose a izquierda y a derecha, y le hablan. Los apóstoles los identifican y reconocen. Al que representaba la ley, al que representaba la profecía. El más grande de los libertadores, Moisés y, en el otro, al primero de los profetas, Elías, el perseguido de los impíos, que ardía de celo por la gloria del Señor. Según San Lucas, hablaban de lo que los discípulos no comprendían, de la pasión y muerte del Señor. Estos considerados héroes de Israel, venían a rendir homenaje al fundador de la Nueva Alianza.

Sorpresa, terror. Pedro, tan expansivo e impetuoso, expresa: “Maestro, qué bien estamos aquí… hagamos tres tiendas”. No sabía lo que decía.

De pronto, una nube luminosa envolvió a Jesús, y a sus dos celestiales compañeros, y una voz que salía de ella decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia”, era la voz del Padre. Era la misma voz que habló a Moisés en el monte Sinaí, era la misma voz que en el bautismo de Nuestro Señor se manifestó a San Juan Bautista. Se abatieron rostro en tierra como muertos.

El Señor los toca, los levanta diciéndoles, “levantaos, no temáis”. Miran a su alrededor y todo ha desaparecido, no estaban ya el legislador, ni el profeta, ni la nube, ni la voz del Cielo. Solo el Maestro, que se había transfigurado para ellos, estaba presente con su figura habitual. Pero todo quedó grabado en el espíritu de los tres elegidos del Señor. Era el eclipse de la religión mosaica, Cristo permanecía para siempre. San Juan, en las primeras líneas de su Evangelio dice: “y vimos su gloria, gloria del Unigénito del Padre”.

Es un “escuchadle”, que proclamaba que Jesús es el legislador soberano, que aprueba su doctrina y ordena que le obedezcan como Señor todopoderoso.

Este “escuchadle”, este “oídlo”, es que deseo resaltar para todos nosotros en la conmemoración del Salvador del Mundo, cuyo nombre gloriosamente lleva nuestro país, El Salvador. Como resaltaba en un sermón el señor nuncio apostólico monseñor León Kalenga: “Es el único país del mundo que lleva el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, El Salvador del mundo”.

La escucha pide respuesta, pide seguimiento, pide identificación, pide imitación. Al decir la Voz del Padre, “en quien tengo mis complacencias”, quiso invitarnos a que lo sigamos, que lo imitemos.

Consideremos queridos salvadoreños –¡qué bello gentilicio!– que la transfiguración del Señor alimenta nuestra fe, también la esperanza, y aviva en nosotros el amor de Dios.

Que todos nos compenetremos, si queremos que El Salvador sea realmente de El Salvador del Mundo, de dar nuestras espaldas a lo que nos convidan el demonio, el mundo y la carne.

La transfiguración tuvo como punto esencial, el dar fuerza a los apóstoles para enfrentar los momentos de la Pasión del Señor. Que para nosotros, este momento festivo en la vida de nuestro país, al conmemorar las fiestas patronales del Divino Salvador del Mundo, en el momento que la imagen del Señor transfigurado aparezca en lo alto mostrándose en el fulgor de su gloria, nos sintamos robustecidos en las virtudes de la fe, esperanza y de la caridad, para enfrentar los traumas personales o familiares y los de nuestra convulsionada sociedad. Es mi especial deseo.

sábado, 30 de julio de 2016

Libreria Editrice Vaticana y Heraldos del Evangelio lanzan la obra "El Don de Sabiduría en la Mente, Vida y Obra de Plinio Corrêa de Oliveira"

San Pablo (Martes, 26-07-2016, Gaudium Press) En una edición conjunta de la Libreria
Editrice Vaticana y el Instituto 'Lumen Sapientiae' de los Heraldos del Evangelio, ha sido lanzada
la obra "El Don de Sabiduría en la Mente, Vida y Obra de Plinio Corrêa de Oliveira", texto que
consta de cinco volúmenes de los que ya han sido publicados dos, y el próximo agosto los
siguientes tres. El estudio sobre el reconocido pensador y líder católico brasileño ha salido
primero en portugués, su lengua materna, y prontamente verá la luz la edición en español.
El autor es Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP., fundador de los Heraldos del Evangelio,
quien se declara discípulo fervoroso, seguidor incondicional y observador atentísimo del "Dr.
Plinio", como filialmente lo trataban sus seguidores. El lanzamiento del libro también
conmemora una trascendental fecha en la vida del autor, pues fue el 7 de julio de 1956, hace 60
años, cuando Mons. João Clá conoció a Plinio Corrêa de Oliveira en la Basílica del Carmen de la
gran megalópolis de América del Sur, San Pablo - Brasil. Desde ese momento, según refiere con
suma alegría el autor, se inició una estrechísima convivencia de 40 años en vida, y una unión
mística que no concluye.

Verdaderamente para Mons. João Clá Plinio Corrêa de Oliveira es más que un maestro, es su
"amado padre, modelo y guía", más que merecedor de una valiosa colección sobre su "profética figura".

Los cinco volúmenes de "El Don de Sabiduría en la Mente, Vida y Obra de Plinio Corrêa de
Oliveira", buscan también llenar unos vacíos: Son muchos los escritos dedicados al Dr. Plinio;
entretanto, "en algunos se encuentra una concepción parcial de su abarcadora personalidad",
mientras que "en otros se procura deformar su imagen, presentándola a través de un prisma
torcido o irreal", según se declara en el prólogo del libro. La obra de Mons. João Clá -por su
estrecha relación, la voz más autorizada para hablar del Dr. Plinio- busca colocarse en la
perspectiva correcta, que es el designio de Dios sobre Plinio Corrêa de Oliveira.

La obra de Mons. João Scognamiglio Clá Dias ha tenido una larga, juiciosa y examinada
preparación académica, pues es ella la ampliación de la tesis del autor para la obtención del
grado de Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín, Colombia, en
el año 2010, tesis que obtuvo la máxima nota, ‘Summa cum laude'. Esta 'versión ampliada',
desbordante de hechos ilustrativos, historias de vida, y enseñanzas de su propio protagonista
"facilita al gran público la comprensión de este hombre que atravesó el Siglo XX de punta a
punta, y marcó de forma indeleble los siglos venideros".

jueves, 28 de julio de 2016

¿Cuál es el origen del culto a los santos?

Redacción (Miércoles, 27-07-2016, Gaudium Press) Tarde de fiesta en el anfiteatro de Esmirna, en torno al año 155 de nuestra era. Lo abarrotaba una multitud sedienta de sangre, ante la expectativa de asistir a un cruel espectáculo: el martirio de doce cristianos. A la hora señalada entra un anciano de casi 90 años, el santo obispo Policarpo, mirando con indiferencia al populacho.

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Martirio de San Ignacio de Antioquía
Representación en la Basílica de San Clemente, Roma

El procónsul que presidía el evento, cuando lo condujeron a su presencia, le propuso un medio seguro para librarse de los suplicios y de la muerte: maldecir el nombre de Jesús. "Le sirvo desde hace ochenta y seis años, y Él no me ha hecho ningún daño. ¿Cómo puedo blasfemar contra el rey que me ha salvado?",1 replicó Policarpo.

Al ver fracasadas sus tentativas de llevar a la apostasía al santo varón, el gobernador le gritó:2
-Voy hacer que te quemen en la hoguera si no cambias de idea.

-Me amenazas con un fuego que quema un instante y poco después se apaga, pues ignoras el fuego del juicio futuro y del suplicio eterno que está reservado a los malvados. ¿Pero por qué tardas? Haz ya lo que pretendes -respondió el obispo.

En poco tiempo se preparó la pira y se avivó el fuego. Entonces sucedió un hecho prodigioso: las llamas formaron una especie de bóveda, como la vela de un barco hinchada por el viento, que envolvía el cuerpo del mártir. Ahí se encontraba él, no como carne que se está quemando, sino como pan en el horno, como oro o plata en la fragua. Y se difundió por el aire un aroma de incienso. Enseguida el verdugo, por orden del gobernante, apuñaló a Policarpo con una daga.

Para evitar que después los cristianos se llevasen aquel santo cuerpo, digno de veneración, un centurión romano mandó que lo quemaran. Sin embargo, los fieles lograron luego recoger sus huesos, "más preciosos que las piedras preciosas y más valiosos que el oro",3 y los pusieron en un sitio apropiado.

Una forma de devoción que se remonta al siglo primero
El martirio de San Policarpo ha llegado hasta nosotros narrado en una carta escrita poco después de su muerte por la Iglesia de Esmirna a la de Filomelio. Constituye el documento más antiguo conocido que da testimonio de la costumbre de venerar las reliquias de los santos en la Iglesia primitiva. Pero la costumbre en sí misma es más antigua, y no falta quien opine que se inició con San Esteban.

Así, por ejemplo, medio siglo antes de Policarpo, Ignacio de Antioquía recibía igualmente la gloria de ser condenado a morir, esta vez, destrozado por las fieras. Ambos obispos eran discípulos de San Juan Evangelista, y en ellos resplandecía de tal modo la santidad que, aún en vida, despertaban incontenibles manifestaciones de veneración de los fieles.

La entrada de Ignacio en la arena del Coliseo de Roma fue acogida con bramidos por una muchedumbre ávida de sangre humana. Las puertas de las jaulas se abrieron y los hambrientos leones se arrojaron al corto espacio que los separaba de ese hombre de Dios, llevando a cabo el deseo de éste de ser molido como trigo por las fieras. 4 Pero cuando el manto de la noche cubrió el colosal anfiteatro, algunos cristianos entraron en la arena, esperanzados con recoger al menos un puñado de arena enriquecida con algunas gotas de sangre, y encontraron intactos -¡oh alegría!- un fémur y el corazón del santo obispo.

Conmemorando el "dies natalis"
Los mártires siguen las huellas de Cristo enfrentando por Él el sufrimiento y la muerte, y a ellos "como discípulos e imitadores del Señor, los respetamos y queremos como merecen, por su afecto incomparable hacia su propio Rey y Maestro",5 afirmaban los fieles de Esmirna al pedirle el cuerpo de San Policarpo al procónsul.

La admiración que suscitaron esos héroes de la fe en las comunidades cristianas hacía que los corazones de otros muchos fieles ardiesen en deseos de morir por Cristo. Y el testimonio de los que ya habían sido martirizados les inspiraba un intenso deseo de amar a Dios hasta el holocausto de sus propias vidas.
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Escultura representando a San Policarpo de Esmirna
Por lo tanto, no es de extrañar que la asamblea conmemorase su dies natalis leyendo con amor y veneración las narraciones de su martirio. Una vez más son los fieles de Esmirna los que nos dan testimonio de tal anhelo: "Según podamos, el Señor nos permitirá congregarnos, en gozo y alegría, para celebrar el aniversario de su martirio, en memoria de todos los que ya han luchado en la contienda y para la enseñanza y preparación de los que han de hacerlo más adelante".6

Finalizado el período de las persecuciones, la atención de los cristianos se volvió paulatinamente hacia los santos no mártires. Y la Santa Iglesia fue promulgando leyes a lo largo de los siglos para organizar y disciplinar los actos exteriores de dicho culto, como lo conocemos en nuestros días.

La utilidad de esas fiestas
Admiremos ese ejemplo y aprendamos con los que nos han precedido en la fe a amar a los que fueron capaces de derramar toda su sangre por amor a Cristo crucificado y a imitar su testimonio.

Y para ello, nada mejor que concluir estas líneas con un hermoso y esclarecedor escrito de San Agustín: "Ellos no tienen necesidad de nuestras festividades, porque gozan en los Cielos en compañía de los ángeles; pero gozan con nosotros no si los honramos, sino si los imitamos. El mismo hecho de honrarlos a ellos es de provecho para nosotros, no para ellos. Pero honrarlos y no imitarlos no es otra cosa que adularlos mentirosamente. Con esta finalidad ha dispuesto estas festividades la Iglesia de Cristo: para que a través de ellas la comunidad de los miembros de Cristo se sienta invitada a imitar a los mártires de Cristo. Ésta es, sin duda alguna, la utilidad de esta fiesta, no otra".7

Por el Hno. Felipe Sánchez Sacramento, EP
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1 MARTIRIO DE SAN POLICARPO, IX, 3. In: QUINTA, Manuel de (Ed.). Padres Apostólicos. 4.ª ed. São Paulo: Paulus, 2008, p. 151.
2 Cf. Ídem, XI, 2.
3 Ídem, XVIII, 1, p. 154.
4 Cf. SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA. Carta a los romanos, IV, 1. In: QUINTA, op. cit., p. 105.
5 MARTIRIO DE SAN POLICARPO, op. cit., XVII, 3, p. 154.
6 Ídem, XVIII, 3. 7 SAN AGUSTÍN. Sermo CCCXXV, n.º 1: ML 38, 1447.

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Se conmemoran 120 años de los salesianos en Paraguay

Redacción (Miércoles, 27-07-2016, Gaudium Press) Es innegable que la Obra Salesiana fundada por San Juan Bosco está extendida por el mundo entero. Hace poco, el pasado 23 de julio, se conmemoraron los 120 años de la presencia de la Congregación en Paraguay; una obra que inició gracias al impulso de Mons. Luis Lasagna, quien fuese alumno del santo italiano.

"El Paraguay es la tierra suspirada por muchos corazones salesianos y es el sitio en que, sin duda, se abrirá el campo más vasto al celo y laboriosidad de la Congregación", escribía Lasagna en 1894 a Don Miguel de Rúa, primer sucesor de Don Bosco.

Un sueño que tristemente no pudo ver el Obispo Lasagna en su deseo de participar en la primera expedición de los salesianos en Paraguay, ya que perdió su vida el 6 de noviembre de 1895 durante un accidente ferroviario en Juiz de Fora, Estado de Minas Gerais, Brasil.

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Primeros salesianos en Paraguay. En el centro una imagen de Mons. Lasgana, precursor de la Familia Salesiana en Paraguay / Foto: ANS.

Pero estos proyectos no murieron con él. El 23 de julio de 1896 llegó al país la primera expedición salesiana conformada por cuatro salesianos: Los padres José Gamba, Inspector; Ambrosio Turriccoa, Director; Domingo Queirolo, sacerdote del Uruguay; y el joven acólito Pedro Foglio, quien posteriormente se hizo sacerdote. También les acompañó el hermano coadjutor Carlos Dugnani. A ellos el gobierno les entrega un local para iniciar la Escuela de Artes y Oficios, que llamaron Colegio "Monseñor Lasagna", en homenaje al ideador de esta primera expedición.

"Sus religiosos, los salesianos, fueron acogidos afectuosamente por el pueblo y por las autoridades eclesiásticas y nacionales, abrieron los primeros surcos en el campo fecundo y cada vez más vasto del mundo juvenil", dicen en artículo publicado por los Salesianos en Paraguay.

Sobre dicha expedición se refirió también Don Miguel de Rúa en 1897: "A costa de grandes sacrificios hemos querido cumplir, al menos en partes, los ardientes votos de Mons. Luis Lasagna, enviando algunos salesianos a Asunción, capital de Paraguay".

Justamente el colegio, la primera obra salesiana fundada en Paraguay, sirvió de hospital durante la Guerra del Chaco que ocurrió desde el año 1932 hasta 1935. Por aquel entonces, como relata la agencia de información salesiana ANS, los oficiales y soldados llevaban en su pecho una medalla de María Auxiliadora repartidas por los mismos salesianos. De aquí que la Auxiliadora haya sido proclamada como "Patrona del Ejército Victorioso del Chaco".

Tres eran los objetivos de Mons. Lasagna con la presencia salesiana en Paraguay, como lo describe ANS en nota de prensa: buscar un candidato paraguayo para el único obispado, organizar las misiones para los indígenas del Chaco paraguayo y fundar un colegio de Artes y Oficios en Asunción para la juventud vulnerable.

Son 120 años de labor salesiana en el país, aquella que continúa dando frutos, especialmente dentro de la juventud, que es la razón de ser del carisma de Don Bosco.

"La centenaria tarea iniciada por los primeros salesianos, con las bendiciones de Dios y María Auxiliadora, produjo y seguirá produciendo incontables frutos de bien en el transcurso del tiempo (...) Hoy, toda la Familia Salesiana continúa vigorosa y dinámicamente activa en los distintos puntos de la geografía paraguaya, gracias al camino abierto por Monseñor Lasagna, quien fue ‘el mejor representante del genio de Don Bosco en estas naciones encomendadas a él'", dicen los salesianos del Paraguay.

Con información de Salesianos del Paraguay y ANS.

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Entrega de Oratorio del Inmaculado Corazón de María de Fátima, en Parroquia de Buenos Aires

En la Parroquia Inmaculada Concepción, localizada en el Barrio Salas, de Maquinista Savio, Buenos Aires, fue entregado un Oratorio del Inmaculado Corazón de María de Fátima, por parte de los Heraldos del Evangelio. La actividad fue encabezada por el Padre Matías De Jesús, párroco de ese sector, quien celebró la Eucaristía.