viernes, 17 de junio de 2011

El Salvador: Imposición de túnica a nuevos teciarios de los Heraldos del Evangelio.



“ Este envío de las túnicas a nuevos Terciarios de los Heraldos del Evangelio con la consiguiente consagración a María implica una gran responsabilidad “, les mencionaba el Padre Fernando Gioia y añadía que esa responsabilidad era entre otras varias la de de apostolar en sus diferentes maneras : con el ejemplo que transmite su comportamiento, con su servicio, dedicación y entrega o bien en el propio campo con los fieles mencionando el Apostolado del Oratorio entre otros.

El domingo día 12 de junio se realizó dicho acto que fue providencial el evangelio del día para esta ocasión :

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu, Santo; y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado. Y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".

El nuevo “ pelotón “ de Terciarios que esa fecha recibieron su maravillosa y poderosa túnica que el Padre Fernando Gioia bendijo y procedió a vestir con ellas a 6 mujeres y 4 varones al que ayudaron compañeros terciarios, permitió percibir en el rostro de los protagonistas su felicidad y firme decisión por el paso dado recibiendo la efusiva felicitación de todos los miembros de las distintas ordenes de los Heraldos presentes.

Evangelio del día

2011-06-17 - Evangelio según San Mateo 6,19-23
Publicado 2011/06/17
Autor : Sagrada Biblia

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.

Carta II de San Pablo a los Corintios 11,18.21b-30


Ya que tantos otros se glorían según la carne, yo también voy a gloriarme. Dicen que hemos sido demasiado débiles: lo admito para mi vergüenza. Pero de lo mismo que otros se jactan -y ahora hablo como un necio- también yo me puedo jactar.

¿Ellos son hebreos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio: yo lo soy más que ellos. Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde de la muerte, cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche en medio del mar.

En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos, cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez.

Y dejando de lado otras cosas, está mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil, sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer, sin que yo me sienta como sobre ascuas? Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad.

Salmo 33

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren.
Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores.
Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

Evangelio según San Mateo 6,19-23

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.

Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

Minuto con María - Madre de la Divina Gracia



Recurramos siempre a María para que por su intermedio podamos recibir todas las gracias que necesitamos.

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jueves, 9 de junio de 2011

Oh! Jesús mío

Publicado 2009/04/12
Autor : Catecismo de la Iglesia Católica

Oración dada a los tres pastorcitos por el ángel de Portugal.

Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.

Minuto con María - Madre de todos los hombres



Pidamos la gracia de poder tener una relación de Madre e hijo con la Santísima Virgen.



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La contrición perfecta: Una gracia siempre a nuestro alcance

Publicado 2011/06/08
Autor: Gaudium Press
Sección: Espiritualidad

Redacción (Miércoles, 08-06-2011, Gaudium Press) Quien tenga la infelicidad de cometer un pecado, y esté imposibilitado de confesarse en seguida, tendrá siempre un precioso recurso para reconciliarse sin demora con Dios.

En su infinita misericordia, Dios pone a disposición de sus hijos, para su santificación, una inconmensurable cantidad de dones y gracias. Algunos de estos favores divinos, Él los dispensa a todo y cualquier fiel. Otros, sin embargo, en su sabiduría, el Creador los reserva para algunas almas elegidas.

Es el caso del don de la profecía, del de hacer milagros y de tantos otros, concedidos solo en determinadas circunstancias, de acuerdo con las necesidades de la Santa Iglesia.

Algunos piensan que a esta categoría especial de dones pertenece la gracia de la contrición perfecta. Esto no es real. Muy al contrario, esta gracia está siempre al alcance de todos los fieles, sin ninguna excepción. Más aún, ella es de fundamental importancia en la vida espiritual de todo bautizado.

Entre los libros que tratan del tema, se destaca el del Padre Johann von den Driesch, titulado La Contrición Perfecta - una llave de oro para el cielo. En él, ese fervoroso sacerdote de la arquidiócesis de Colonia expone la doctrina católica al respecto, con la claridad del buen pedagogo y el ardor del apóstol empeñado en la salvación de las almas. [1]

Elementos de la contrición auténtica

La contrición -o arrepentimiento- es el dolor de alma que la persona siente por haber pecado; este dolor solo es verdadero cuando el pecador detesta la mala acción practicada y tiene el propósito de no pecar más. Por ejemplo, si un ladrón se dice arrepentido de un robo cometido, pero no tiene horror al crimen en sí, ni hace el propósito de corregirse, no se puede afirmar que esté contrito.

Para ser auténtica, la contrición precisa ser interna, o sea, provenir de hecho del alma, no puede reducirse a meras palabras pronunciadas sin reflexión. Debe también ser general, esto es, abarcar todos los pecados, al menos todos los pecados mortales. Es necesario, por último, que ella sea sobrenatural, quiere decir, que tenga por base alguna verdad de la Fe: el temor de Dios que tiene el derecho de ser obedecido, el amor de Dios que nos ama, el deseo del Cielo, el miedo del infierno, etc.

Si alguien asalta un banco y después se arrepiente porque está en riesgo de ser preso, eso no es contrición perfecta, pues se basa en motivos meramente naturales.

La esencia de la contrición perfecta: la voluntad de alejarse del pecado

Como arriba dijimos, la gracia del arrepentimiento está al alcance de todos. Para obtenerla, basta manifestar a Dios con sinceridad de alma su pesar por haberlo ofendido y el firme propósito de no volver a pecar.

"La esencia de la contrición está en el alma, en la voluntad de alejarse de verdad del pecado y convertirse a Dios", afirma el Padre Johann von den Driesch.

Contrición perfecta e imperfecta

La contrición de un pecador puede ser perfecta o imperfecta, dependiendo de los motivos que lo lleven a tenerla.

La contrición perfecta procede del amor: el pecador se arrepiente por el hecho de haber ofendido a Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas.

Imperfecta es la contrición que viene del temor: la persona aborrece el pecado por el miedo de perder el Cielo y ser lanzada al infierno. ¿Por qué es llamada imperfecta? Porque en ella el pecador lleva en consideración principalmente a sí mismo, y no a Dios.

Por Lucas Garcia

(Mañana II Parte: Ejemplos de verdadera contrición - Contrición perfecta y confesión)

1 Driesch, Johann von den. A Contrição Perfeita - uma chave de ouro para o céu, Tip. São Francisco, Bahia, 1913.

Evangelio de día

2011-06-09 - Evangelio según San Juan 17,20-26
Publicado 2011/06/09
Autor : Sagrada Biblia

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 22,30.23,6-11

Al día siguiente, queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos. Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: "Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos".

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: "Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel...?".

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: "Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma".

Salmo 15

Mictán de David. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti".

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte!
Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.

Evangelio según San Juan 17,20-26

No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos".

domingo, 5 de junio de 2011

El sentido de lo maravilloso puede regenerar al hombre

Publicado 2011/06/02
Autor: Gaudium Press
Sección: Opinión

Redacción (Jueves, 02-06-2011, Gaudium Press) El hombre es un todo substancial, armonioso, constituido de un cuerpo cuya forma es el alma, y potencias: vegetativa, sensitiva e intelectiva, que interactúan. Así, si alguien, durante un paseo por el campo, se encuentra con un toro furioso, se produce en el organismo una serie de reacciones en cadena: la glándula suprarrenal inyecta inmediatamente adrenalina en la sangre, el corazón se acelera, los bronquios se dilatan y la respiración también se acelera. La sensación de miedo provoca reacciones fisiológicas que colocan al cuerpo en un estado concordante con el alma. Existen, pues, los estados físicos de miedo, vanidad, coraje y muchos otros.

Entretanto, existe también el estado físico provocado por lo maravilloso, que produce enorme bienestar y dispone para el esfuerzo y para la dedicación al bien. La salud se beneficia, una serie de indisposiciones orgánicas entran en orden y se enfrentan mejor los estados de aflicción y angustia. El deleite producido por el sentido de lo maravilloso es insuperable. Una "experiencia de lo maravilloso" está al alcance del hombre y, cuando bien asimilada, produce en el organismo un efecto que podrá ser comparado con algunos medicamentos y antidepresivos. Lo que no quiere decir que los medicamentos no deban ser utilizados, sino la "maravillo-terapia" podrá favorecer una recuperación más rápida y eficaz.

Bosques, campiñas, montañas, las variaciones del cielo diurno y nocturno, las auroras y los ocasos, el mar majestuoso... son remedios naturales puestos por Dios a nuestra disposición. Pero no son los únicos; también las obras humanas, las nietas de Dios, según expresión de Dante. [1]

Hace parte del arte del bien vivir el aprovechar todo lo que pueda ser objeto de contemplación. Lo maravilloso es lo mejor de la realidad, y apunta hacia lo Absoluto. Los medievales eran especialistas en este arte y fomentaban con naturalidad la "celestialización" de las cosas; todo lo que hacían tendía al ápice de lo maravilloso. Comentaba el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira que "el alma ‘maravillable' es un alma maravillosa, capaz de hacer maravillas". [2]

El hombre de hoy no perdió la capacidad de admirar, por más que la sociedad le haga muchas otras invitaciones. Es preciso proporcionarle ocasiones para, maravillándose, discernir en las cosas aquello que ellas tienen de bello, bueno y verdadero, o su ausencia, y con esto poder dirigirse a lo esencial: Dios.
Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, describe la adhesión de aquel que se deja "seducir" por la Belleza que salva:

"Es en el interior de la evidencia objetiva, que se deja percibir a partir del sujeto con la primera reacción del ‘espanto' y de la ‘admiración', que se encuentra ya la fuerza que lleva al hombre a reconocerla como bella y, por tanto, buena y verdadera y por eso mismo llena de sentido para ser amada y seguida". [3]

Por Mons. João S. Clá Dias, EP

“Dóciles al Espíritu Santo”

Nuestro Señor Jesús lo quiere: es preciso seguirle de cerca. No hay otro camino. Esta es la obra del Espíritu Santo en cada alma –en la tuya–, y has de ser dócil, para no poner obstáculos a tu Dios. (Forja, 860)


Para concretar, aunque sea de una manera muy general, un estilo de vida que nos impulse a tratar al Espíritu Santo ‑y, con El, al Padre y al Hijo‑ y a tener familiaridad con el Paráclito, podemos fijarnos en tres realidades fundamentales: docilidad ‑repito‑, vida de oración, unión con la Cruz.

Docilidad, en primer lugar, porque el Espíritu Santo es quien, con sus inspiraciones, va dando tono sobrenatural a nuestros pensamientos, deseos y obras. El es quien nos empuja a adherirnos a la doctrina de Cristo y a asimilarla con profundidad, quien nos da luz para tomar conciencia de nuestra vocación personal y fuerza para realizar todo lo que Dios espera. Si somos dóciles al Espíritu Santo, la imagen de Cristo se irá formando cada vez más en nosotros e iremos así acercándonos cada día más a Dios Padre. Los que son llevados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.

Si nos dejamos guiar por ese principio de vida presente en nosotros, que es el Espíritu Santo, nuestra vitalidad espiritual irá creciendo y nos abandonaremos en las manos de nuestro Padre Dios, con la misma espontaneidad y confianza con que un niño se arroja en los brazos de su padre. Si no os hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos, ha dicho el Señor. Viejo camino interior de infancia, siempre actual, que no es blandenguería, ni falta de sazón humana: es madurez sobrenatural, que nos hace profundizar en las maravillas del amor divino, reconocer nuestra pequeñez e identificar plenamente nuestra voluntad con la de Dios. (Es Cristo que pasa, 135)

Evangelio del día

2011-06-05 - Evangelio según San Mateo 28,16-20
Publicado 2011/06/05
Autor : Sagrada Biblia

Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

Libro de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.

Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.

En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado.

Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". El les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad.

Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.

Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".

Salmo 46

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra.
El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey: el Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado.

Carta de San Pablo a los Efesios 1,17-23

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.

Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

Evangelio según San Mateo 28,16-20

Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

Minuto con María - Refugio de los pecadores


Volvamos nuestra mirada al refugio que María Santísima nos ofrece en la hora de la tentación.

Frase

Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.