viernes, 25 de junio de 2010

Juan el Bautista: Santo precursor de Jesús

Publicado 2010/06/24
Autor: Gaudium Press
Sección: Espiritualidad


Bogotá (Jueves, 24-06-2010, Gaudium Press) "Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan». Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre». Entonces preguntaron al padre qué nombre quería que le pusiera. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan» (...) Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?»": de esta manera el Evangelio según San Lucas narra el nacimiento, y los días posteriores a éste, de Juan el Bautista, conocido como el precursor de Jesús, y cuya fiesta se celebra hoy en la Iglesia.

A diferencia de los demás santos -de quienes se celebra su fiesta el día de su llegada a la eternidad, es decir, el día de su muerte-, la conmemoración de San Juan el Bautista evoca el día de su nacimiento, precisamente porque fue él quien Dios envió al mundo para prepararle el camino a Jesucristo, el Salvador.

¡Cuán importante era Juan para Dios y el mundo, que, incluso, fue santificado desde antes de nacer cuando su madre, Isabel -una mujer mayor, quien no podía tener hijos-, recibió la visita de María, la Madre del Salvador! El mismo Evangelio de San Lucas narra el hecho de la siguiente manera: "En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá: entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?". El nacimiento de Juan, se dio justamente 6 meses antes de la natividad de Jesús.

El último profeta con la misión de anunciar la llegada del Salvador

San Juan el Bautista, también es conocido como el último profeta que tuvo la misión de anunciar la llegada del Salvador. La mayor parte de su vida -que fue sencilla y humilde- la llevó en el desierto, sus ropas eran de pelo de camello y vivía, prácticamente, de lo que la providencia le suministrara.

Sus ojos estuvieron siempre puestos en el Reino de Dios, el cual, para él, ya estaba cercano. Precisamente, este anuncio del Reino próximo de Dios, fue la base de su prédica; hombres y mujeres provenientes de Jerusalén, Judea y del Jordán, acudían a él y acogían su invitación a reconocer los pecados y a cambiar el modo de vida, actuando de acuerdo con la voluntad de Dios, para así, de esta manera, preparar la llegada del Salvador.

El mismo Jesús, proveniente de Galilea, acudió a Juan para ser bautizado por él. Justamente este acontecimiento marca el momento más importante en la misión de Juan, quien ese día, vio por vez primera a quien le había preparado el camino, y de quien tanto había hablado, tal como lo narra el Evangelio de Marcos: "En aquellos días Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. Al momento de salir del agua, Jesús vio los cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre él como lo hace la paloma, mientras se escuchaban estas palabras desde el Cielo: «Tú eres mi Hijo, el Amado, mi Elegido» ".

Ciudad de Santa Cruz, en Brasil, inaugurará mayor imagen católica del mundo

Publicado 2010/06/24
Autor : Gaudium Press


Con festividades que se realizarán el 26 y 27 de junio, la ciudad de Santa Cruz, en el estado de Río Grande del Norte, inaugurará la estatua de la imagen de Santa Rita de Casia, que medirá 50 metros de altura

Santa Cruz (Jueves, 24-06-2010, Gaudium Press) Será inaugurada este fin de semana, 26 y 27 de junio, en Santa Cruz, Río Grande del Norte, Brasil, la mayor imagen católica del mundo. Se trata de la estatua de Santa Rita de Casia, la "Madrina de las tierras del interior", que mide 50 metros de altura y forma parte del Complejo Turístico Religioso Alto de Santa Rita, construido en el Monte Carmelo. La imagen de Santa Rita es mayor que la estatua del Cristo Redentor, en Río, que tiene 38 metros.

Según informaciones de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB), la ceremonia de inauguración de la estatua deberá llevar al lugar alrededor de 60 mil devotos. En el primer día de festividad, los presentes apreciarán diversas actividades, como el rezo del rosario, misa, procesión, shows musicales, además, claro está, la solemnidad de inauguración.
El domingo 27, las actividades comenzarán con una misa en la Iglesia matriz de la ciudad y con el inicio de la visita al Santuario. En el mismo día, habrá el rezo del rosario, atención de confesiones, adoración al Santísimo Sacramento y una misa que será presidida por el Arzobispo de Natal, Río Grande del Norte, Mons. Matias Patrício de Macedo.

Complejo Turístico

El Complejo Turístico Religioso Alto de Santa Rita, donde se localiza la estatua, comenzó a ser construido en el 2007, con recursos de los gobiernos municipal, estatal y federal, y posee, además de la imagen de la patrona de Santa Cruz, una capilla, una sala de promesas, la plaza del peregrino, el auditorio, el restaurante, un espacio comercial y el mirador.

La vida en la clausura es fértil y rica en frutos para la Iglesia, dice Benedicto XVI a monjas dominicas

Publicado 2010/06/24

Autor : Gaudium Press

Hermanas dominicas de Roma son custodias de la imagen de la Virgen Haghiosorotissa, obsequio confiado por Santo Domingo, fundador de la Orden. En el Monasterio de Santa María del Rosario, el Papa recitó la oración de la Hora Media y profirió una homilía

Ciudad del Vaticano (Jueves, 24-06-2010, Gaudium Press) Después de bendecir la imagen de la "Madonnina" en Monte Mario, el Papa Benedicto XVI visitó el Monasterio Dominicano de Santa María del Rosario, que abriga tesoros sacros y reliquias de valor histórico. Allí, el Pontífice se encontró con las religiosas dominicas en clausura para participar de una oración especial por el aniversario de traslado de la imagen mariana de la Virgen Haghiosorotissa.

En el monasterio, junto a las hermanas dominicas, el Pontífice recitó la Hora Media y profirió una homilía. La Hora Media es un elemento de la Oración Litúrgica que marca el ritmo del día de las hermanas de clausura y hace de ellas intérpretes de la Iglesia-Esposa que, de esta manera, se une al Señor.

En su homilía, el Papa abordó la vida en el monasterio. "Vuestra consagración al Señor en el silencio y la clausura permanece fértil y rica en frutos", afirmó a las religiosas. La forma de vida en clausura, "permeada de trabajo y oración, contribuye para sustentar a la Iglesia, instrumento de salvación para cada hombre que el Señor redimió con su sangre", continuó el Pontífice.

Benedicto XVI alentó a las hermanas en su misión de oración por la Iglesia y las personas en sus "necesidades espirituales y materiales" y en sus dificultades. Según el Santo Padre, la vocación de las hermanas en clausura se realiza "en la reclusión y la renuncia a los bienes terrenales: para desear, por encima de cualquier cosa, aquel bien que no tiene igual".

Las dominicas de Santa María del Rosario en Monte Mario antes vivían en el monasterio de los Santos Domingo y Sixto, en la colina de Quirinal. La orden de las religiosas fue fundada por Santo Domingo el 28 de febrero de 1221, pocos meses antes de su muerte. A ellas fue confiada una imagen del siglo IX de la Virgen Haghiosorotissa, llevada de Constantinopla a Roma, y que presenta una María orante.

Breve preparación para la comunión

Señor, ardientemente deseo que visitéis mi alma y que aquí permanezcáis a fin de que yo no me separe nunca más de Vos, más quede siempre conmigo vuestra divina gracia.

Acto de Fe

Señor mío Jesucristo, creo firmemente que estáis real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento con vuestro Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Acto de Adoración

Señor, yo te adoro en este Augusto Sacramento y os reconozco por mi creador, Redentor y mi soberano Señor mío, único y sumo bien.

Acto de Esperanza

Señor, espero que, dándote a mí en este Divino Sacramento, usarais conmigo tu misericordia y concediereis todas las gracias que son necesarias para mi salvación.

Acto de Humildad

Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para salvarme.

Acto de Caridad

Señor, vos sois infinitamente amable, sois mi Padre, mi Redentor y mi Dios: y por eso os amo con todo mi corazón sobre todas las cosas, y por amor a vos, amo a mi prójimo como a mí mismo, y de buena voluntad perdono a los que me han ofendido.

Acto de Contrición

Señor, detesto todos mis pecados, porque ellos me tornan indigno de recibirte en mi corazón, y propongo, con vuestra gracia, nunca más cometerlos, evitar las ocasiones de pecado y hacer penitencia.

Acto de Deseo

Señor, ardientemente deseo que visitéis mi alma y que aquí permanezcáis a fin de que yo no me separe nunca más de Vos, más quede siempre conmigo vuestra divina gracia. AMÉN.

Yo Pecador

Yo pecador, me confieso ante Dios todopoderoso, a la bienaventurada Virgen Maria, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos apóstoles San Pedro y San Pablo y a todos ustedes, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión ( Se dan tres golpes en el pecho), Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso rezo a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos apóstoles San Pedro y San Pablo, y a todos ustedes que intercedan por mí ante Dios Nuestro Señor.

Evangelio del día

2010-06-25- Evangelio según San Mateo 8, 1-4
Publicado 2010/06/25
Autor : Sagrada Biblia

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme".

Segundo libro de los Reyes 25, 1-12

El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, acampó frente a ella y construyó torres de asalto alrededor.
La ciudad quedó sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías, el día noveno del mes cuarto.
El hambre apretó en la ciudad, y no había pan para la población.
Se abrió brecha en la ciudad, y los soldados huyeron de noche por la puerta entre las dos murallas, junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, y se marcharon por el camino de la estepa.
El ejército caldeo persiguió al rey; lo alcanzaron en la estepa de Jericó, mientras sus tropas se dispersaban abandonándolo.

Apresaron al rey y se lo llevaron al rey de Babilonia, que estaba en Ribla, y lo procesó.
A los hijos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su vista; a Sedecías lo cegó, le echó cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia. El día primero del quinto mes, que corresponde al año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, llegó a Jerusalén Nabusardán, jefe de la guardia, funcionario del rey de Babilonia.
Incendió el templo, el palacio real y las casas de Jerusalén, y puso fuego a todos los palacios.
El ejército caldeo, a las órdenes del jefe de la guardia, derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.
Nabusardán, jefe de la guardia, se llevó cautivos al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la plebe. De la clase baja dejó algunos como viñadores y hortelanos.

Salmo 136

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: "Cantadnos un cantar de Sión." ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías.

Evangelio según San Mateo 8, 1-4

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". Extendió la mano y lo tocó diciendo: "¡Quiero, queda limpio!" Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés".

Un minuto con María

Frase del día

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

miércoles, 23 de junio de 2010

VIII Encuentro del 'Apostolado del Oratorio' reúne a millares en Fátima, Portugal

Publicado 2010/06/22
Autor: Gaudium Press
Sección: Europa


Fátima (Martes, 22-06-2010, Gaudium Press) Cerca de diez mil personas se reunieron recientemente en la ciudad Santuario de Fátima, en Portugal, para el VIII Encuentro del Apostolado del Oratorio del Inmaculado Corazón de María, promovido por los Heraldos del Evangelio. El encuentro ocurrió en la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Mons. Manuel Monteiro de Castro, Secretario de la Congregación para los Obispos, fue quien presidió la ceremonia. Antes de la Eucaristía, y en un gran momento de la celebración, tuvo lugar la entrada solemne de la imagen del Inmaculado Corazón de María y su coronación.

Mons. Manuel afirmó en su homilía que "nuestra historia, la historia de cada persona, está profundamente impregnada de la constante solicitud de Dios. Cada uno de nosotros es objeto de la predilección del Señor".

Refiriéndose al carisma de los Heraldos del Evangelio, el Arzobispo portugués citó al Papa Juan Pablo II para decir que "la llamada no dice respecto apenas a los pastores, los sacerdotes, los religiosos y religiosas, sino que se extiende a los fieles laicos: también los fieles laicos son personalmente llamados por el Señor, de quien reciben una misión para la Iglesia y el mundo".

"La actual situación social, económica, política y cultural reclama la acción de todos nosotros", agregó el prelado. Después de la misa, se realizó la adoración al Santísimo Sacramento y, por último, se proyectó un video que muestra las actividades realizadas, en los últimos doce meses, por los Heraldos del Evangelio en Portugal y en el Mundo.

De la actividad se hizo eco la Agencia Ecclesia, agencia de noticias de la Iglesia católica en Portugal (http://www.agencia.ecclesia.pt/cgi-bin/noticia.pl?tpl=&&image=80238)

Oración a María


Acordaos

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.

Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. Oh Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, dignaos escucharlas y atenderlas favorablemente Virgen gloriosa y bendita.

Amén.

Santo del día

San José Cafasso

Publicado 2010/06/23
Autor : Catholic.net
Confesor, Junio 23


Este humilde sacerdote fue quizás el más grande amigo y benefactor de San Juan Bosco y, de muchos seminaristas pobres más, uno de los mejores formadores de sacerdotes del siglo XIX.

Nació en 1811 en el mismo pueblo donde nació San Juan Bosco. En Castelnuovo (Italia). Una hermana suya fue la mamá de otro santo: San José Alamano, fundador de la comunidad de los Padres de la Consolata.

Desde niño sobresalió por su gran inclinación a la piedad y a repartir ayudas a los pobres.

En el año 1827, siendo Caffaso seminarista se encontró por primera vez con Juan Bosco. Cafasso era de familia acomodada del pueblo y Bosco era de una vereda y absolutamente pobre. Don Bosco narra así su primer encuentro con el que iba a ser después su Benefactor, su defensor y el que mejor lo comprendiera cuando los demás lo despreciaran: "Yo era un niño de doce años y una víspera de grandes fiestas en mi pueblo, vi junto a la puerta del templo a un joven seminarista que por su amabilidad me pareció muy simpático. Me acerqué y le pregunté: ´¿Reverendo: no quiere ir a gozar un poco de nuestras fiestas?´. Él con una agradable sonrisa me respondió: ´Mira, amiguito: para los que nos dedicamos al servicio de Dios, las mejores fiestas son las que se celebran en el templo´. Yo, animado por su bondadoso modo de responder le añadí: ´Sí, pero también en nuestras fiestas de plaza hay mucho que alegra y hace pasar ratos felices´. Él añadió: ´Al buen amigo de Dios lo que más feliz lo hace es el participar muy devotamente de las celebraciones religiosas del templo´. Luego me preguntó qué estudios había hecho y si ya había recibido la sagrada comunión, y si me confesaba con frecuencia. Enseguida abrieron el templo, y él antes de despedirse me dijo: ´No se te olvide que para el que quiere seguir el sacerdocio nada hay más agradable ni que más le atraiga, que aquello que sirve para darle gloria a Dios y para salvar las almas´. Y de manera muy amable se despidió de mí. Yo me quedé admirado de la bondad de este joven seminarista. Averigüé cómo se llamaba y me dijeron: ´Es José Cafasso, un muchacho tan piadoso, que ya desde muy pequeño en el pueblo lo llamaban -el santito".

Para leer el artículo completo haz click aquí

Coro y Orquesta Heraldos del Evangelio


















Para ver el video haz click aquí

Evangelio del día

2010-06-23- Evangelio según San Mateo 7, 15-20

Publicado 2010/06/23
Autor : Sagrada Biblia


Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

Segundo libro de los Reyes 22, 13; 23, 1-3

En aquellos días, el sumo sacerdote Helcías dijo al cronista Safán: "He encontrado en el templo el libro de la Ley." Entregó el libro a Safán, y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías: "Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras." Y le comunicó la noticia: "El sacerdote Helcías me ha dado un libro."

Safán lo leyó ante el rey; y, cuando el rey oyó el contenido del libro de la Ley, se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asaías, funcionario real: "Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá, a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro cumpliendo lo prescrito en él."

Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey ordenó que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. El rey les leyó el libro de la alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro.
El pueblo entero suscribió la alianza.

Salmo 118

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés. Aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra. Mira cómo ansío tus decretos: dame vida con tu justicia.

Evangelio según San Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis".